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Viernes 20 de Octubre de 2017

“El Gobernador Mario Marín hizo su confesión de Fé y tambíen aceptó a Cristo”, tenemos el relato en audio del evangelista que estuvo presente en su oficina

Tal como lo anunciamos el día miércoles, ya tenemos disponible, en formato de audio, el testimonio exclusivo del evangelista Alfredo Figueroa.

  • Política    
  • 12 may 2006   

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Tal como lo anunciamos el día miércoles, ya tenemos disponible, en formato de audio, el testimonio exclusivo que evidencia las declaraciones del evangelista Alfredo Figueroa en donde expresa su alegría por la conversión al evangelio del gobernador de Puebla Mario Marín.

Audio Entrevista Evangelista Alfredo Figueroa:

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El Evangelista participó de una conferencia en Puebla ocasión donde un grupo de pastores le invitó a orar a la oficina del gobernador.

En la declaración Figueroa sostiene que Marín confesó sus pecados y aceptó a Cristo como su Salvador.

La siguiente foto (gentileza El Intolerable) muestra a Mario Marín con un grupo de pastores en el año 2004. La persona detrás del Gobernador es el pastor Manual Guzmán, dirigente de la Alianza de pastores, quien declaró al diario electrónico E-CONSULTA.COM que Mario Marín se habia convertido al evangelio el año 1998.

Testimonio Alfredo Figueroa

A continuación presentamos el testimonio y parte de la vida del evangelista Alfredo Figueroa, quien realizó las declaraciones.

Acostumbrado a vivir con muchos lujos, dinero, fama y siempre con un arma a su lado, Alfredo Figueroa luego de dedicarse al narcotráfico fue detenido por policías federales, sin embargo Dios ya lo tenía entre sus planes y luego de sentir que si vida se hundía en el infierno aceptó a Cristo como su salvador y hoy dedica su vida a predicar el evangelio
Originario del estado de Guerrero al ser entrevistado en una visita que hizo a la población de El Tejar afirmó textualmente:
“Estaba recluido en una cárcel, me iban a poner 40 años de prisión por introducción, posesión y transporte de cocaína y toda mi vida me dedique al narcotráfico, cuando yo caigo a la cárcel en Tuxtepec Oaxaca la Policía Judicial antinarcóticos me detiene,

y me llevan a la celda Numero 7 donde conocí a una persona de unos 75 años de edad, se trataba del hermano José Aquino Bolaños que cuando me vio me dijo Cristo te ama, Cristo puede cambiar tu vida y yo sinceramente, el egocentrismo , el poder que las armas me habían dado el dinero y el poder del narcotráfico, yo sentía que eso no era para mi, que me hablaran de Cristo, yo tenía dinero y aún dentro de la cárcel llevé a mi familia a vivir dentro de la cárcel mi esposa, mis hijos compré un departamento ahí, pero he aprendido ahora que la felicidad no depende del dinero o del poder sino que depende de Cristo.

Y el hermano José Aquino Bolaños me decía Cristo te Ama, Cristo te Ama, y un día después de haber pasado tantas situaciones difíciles haber llegado a Salinas Cruz Oaxaca al Hospital porque para esto yo había sido adicto a la cocaína 17 años y muchas veces en clínicas abrí mis ojos luego de muchos días inconsciente conectado con un litro de sangre en cada brazo y suero en cada brazo, esposado a la cama con policías cuidándome y muchas veces me molesté con el hermano José Aquino y decía lo voy a golpear, porque no va y le predica a los 700 presos que hay en la cárcel, ¿porqué me molesta a mi?.

Recuerdo sus palabras que un día me dijo—“usted es la persona indicada que Dios está buscando en este lugar para salir a predicar a todo México y a todas las naciones”.

Un día en un lugar pequeñito que había en la cárcel, un cuarto de cartón luego de haber revivido (ahora lo entiendo) era el mismo infierno, porque ahí en ese lugar yo veía gente que se lamentaba y pedía perdón a Dios a gritos como si los estuvieran torturando a todos al mismo tiempo y unas palabras que el predicador me había dicho “la sangre de Cristo tiene poder” con esas palabras yo pude salir del infierno.

Cuando regreso en la noche soy transportado a enfermería a las nueve de la mañana me sueltan de enfermería y yo no podía olvidar lo que había vivido unas horas antes en la noche y

recuerdo que fui a buscar a un preso para que por medio de el me consiguiera una porción de droga, porque para esto habían llamado a todos los distribuidores de la cárcel para que nadie me vendiera droga, ya no era yo el narcotraficante aquel que había llegado con dinero, con fama, ahora era la lacra, todo sucio, pelón con 25 días sin bañarme ni comer, apestaba hedía, estaba podrido por dentro de tanto inhalar cocaína.

Cuando regresé llegue al cuartito de cartón, donde recordé que el ancianito entraba a platicar de la palabra de Dios y que me había dicho que Cristo me amaba y el que me había dicho las palabras que me habían sacado del infierno.

Entonces yo no quería entrar, intente seguirme de largo, porque me avergonzaba que un día me fueran a decir aleluya y con una Biblia bajo el brazo, mejor que me vieran con una cuerno de chivo, una AK 47 súper, pero Dios tenía planes y cuando menos lo pensé me metí y quite la cadena abrí la puerta y todo estaba oscuro y ahí reté a Dios diciéndole si, en verdad existes, si cambias, cámbiame, y yo reté al Dios del predicador que el hermano Aquino me había puesto en un caset del testimonio de un boliviano llamado Yozmar Flores Pereira que decía que el Dios que lo había cambiado a él podía cambiar mi vida y que el era un siervo que andaba predicando y que había pasado lo mismo que yo.
Y yo decía, Dios del predicador, si en verdad existes y cambiaste la vida de ese hombre y lo sacaste de la droga, cámbiame y si me cambias yo te sirvo.

Y ahí en ese lugar yo recuerdo que tenía mucho tiempo sin llorar sin derramar una lagrima porque mi corazón se había endurecido, pero en ese momento sentí que cayo algo de arriba en ese lugar y doble mis rodillas y empecé a llorar y recordé tantas cosas que me había ocurrido y tantas que había hecho y ahí mi vida fue cambiada, transformada.

Y puedo decir libremente para todo aquel que vaya a leer este periódico que no hay otra solución a los problemas del drogadicto, del alcohólico, yo visité psicólogos, psiquiatras, hechiceros, grupos de auto ayuda porque yo quería dejar de ser un alcohólico, había dinero tenía todo, siempre me la pasaba viajando de hotel en hotel de lujo y carros de lujo pero no había felicidad.

Pero en ese momento lo que no hizo el hechicero o el psiquiatra Jesucristo lo pudo hacer para la gloria de Dios padre.

¿Ahora a que te dedicas?…- tengo cinco años que salí del reclusorio luego de tres años de estar predicando, ahí en la cárcel levantamos una iglesia, salí hace cinco años y ahora estoy viajando por toda la república Mexicana, hasta Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Estados Unidos, y predicamos en cualquier lugar donde Dios nos llevé en los lugares más apartados de México.

Por Cecilio Baltazar Miranda
Foto: El Intolerable