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Sábado 18 de Noviembre de 2017

Evangélicos satisfechos con candidata republicana a vicepresidente

John McCain ha escogido como compañera de fórmula a una política que se crió en la iglesia Pentecostal.

  • Política    
  • 1 sep 2008   

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John McCain ha escogido como compañera de fórmula a una política que se crió en la iglesia Pentecostal, es una ferviente defensora del concepto pro-vida, y ya cuenta con el apoyo de los líderes religiosos conservadores que temían a un candidato republicano vicepresidencial partidario del aborto.

Richard Land, de la Comisión de Libertad Religiosa y Convención Etica Bautista del Sur, dijo que pidió a la campaña de McCain que considerase a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como candidata a acompañar a McCain a la Casa Blanca.

Gary Bauer, uno de los más entusiastas partidarios evangélicos de McCain, comparó la decisión con un espectacular jonrón de béisbol que “garantizará el apoyo de los votantes con valores”.

Palin, de 44 años y madre de cinco hijos, fue la líder del grupo Alianza de Atletas Cristianos durante el bachillerato y fue bautizada cuando era adolescente por la iglesia Asamblea de Dios de Wassilla, la población donde ella y su familia trabajaban como voluntarios, dijo su líder espiritual de aquel entonces, Paul Riley.

Como política, Palin se opone al matrimonio entre homosexuales y ha declarado que espera que en las escuelas enseñen tanto la teoría de la creación como la de la evolución.

La gobernadora de Alaska se declaró a favor de este último punto durante un debate en el 2006. Más tarde aclaró su posición durante una entrevista con el Anchorage Daily News, en la que dijo que no es necesario que la teoría de la creación sea parte de la currícula escolar y que no presionaría a la junta educativa del estado para incluir el tema en las escuelas.

Palin no sólo se opone al aborto, sino que además decidió dar a luz a su quinto hijo, un niño, después que un examen prenatal confirmó que el feto tenía síndrome de Down.

Los estudios demuestran que nueve de cada 10 mujeres embarazadas que reciben un diagnóstico de síndrome de Down deciden abortar.

“Eso se habría comentado mucho”, dijo Quin Monson, un profesor de la universidad Brigham Young que estudia religión y política.