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Miércoles 18 de Octubre de 2017

“Una mirada cristiana después del día D”

Análisis de la experiencia política nacional en Estados Unidos, sobre el resultado de las elecciones por el Periodista José ‘Pepe’ Caballero

  • Política    
  • 7 nov 2008   

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Por José ‘Pepe’ Caballero.

¿Ganó el “cambio”?
La postulación a la presidencia de parte de Barack Obama, presidente electo este 4 de noviembre, fue fuertemente basada con la frase del cambio. Eso logró en las primarias su triunfo sobre la tradición política que representa Hillary Clinton y ahora provocó el triunfo demócrata sobre el Partido Republicano.

“Cambio”, encierra muchísimo en los objetivos de gobierno, lo aplicarán en el tradicional manejo del poder político en Washington, en la mentalidad de la economía, servicios públicos y la educación.

Y debido a grupos insertos en el partido ganador, se manifestará el ánimo de erradicar la influencia religiosa en la vida institucional y social. Las relaciones internacionales comerciales e ideológicas serán tratadas con diferente metodología, alentadas por la favorable reacción mundial al cambio y que suprimiría el trato de supremacía tradicional .

“No esperen que el cambio y las soluciones lleguen en el corto período. No será ni en un año porque la situación es difícil, esto necesita sacrificio. Yo les he escuchado decir “Yes we can” (El Si Se Puede, de los mexicanos e hispanos) y ahora quiero que participen con la misma fuerza en la tarea de gobierno.

Es momento de que todos los sectores y grupos sociales se unan a nivel nacional sin diferencias”, dijo entre varios conceptos el presidente elegido.

Derrota política, no derrota de la iglesia

La fuerza del Partido Republicano y su movilización nacional, identificada por los medios y analistas políticos como “conservadora cristiana evangélica”, ha sido derrotada. Hay muchísimo que analizar al respecto y merece un siguiente artículo. Pero lo que debemos reclamar y poner en claro es que no es una derrota a la iglesia cristiana evangélica del país, que la forman razas y culturas, inmigrantes de todos los continentes fieles seguidores de Jesús. Comparto un hecho rescatable de madurez ministerial. En Los Ángeles, California, un pastor hispano criado en la mentalidad estadounidense, dijo en una vigilia la noche anterior a las elecciones que la vida de los creyentes, de la iglesia cristiana y su misión, no depende de que gane el Partido Republicano o el Partido Demócrata. Los asistentes coreanos e hispanos aplaudieron al pastor.

Decir “Nación Bajo Dios” fue y sigue siendo una vivencia e identidad personal para millones de estadounidenses. Les doy el ejemplo de esa realidad histórica aunque hoy lo visible en el comportamiento pueda ser discutible:
El historiador, analista político y filósofo francés Alexis De Toqueville, vino a Estados Unidos en 1831 exclusivamente para observar la esencia de la nación y luego escribió el libro “Democracia en América”(Estados Unidos de América).

En sus conclusiones muy valiosas declara que buscó afanosamente el por qué los campos desbordaban de producción, cual era el secreto del buen funcionamiento del sistema público escolar, por qué el país era tan exitoso en el comercio y en la organización de sus instituciones y hasta la belleza de sus bosques es tan vistosa. Intentó encontrar la llave y el secreto dentro de la vida democrática del Congreso de Estados Unidos y en su esencia constitucional.

“No fue sino hasta que entré en las iglesias de Estados Unidos y escuché desde los pulpitos de la llama (espiritual) de la rectitud. Y fue entonces que entendí el secreto del genio (Sabiduría o capacidad mental) y el poder de la Nación”. Y añade algo que explica mucho las consecuencias del síntoma cristiano espiritual, político y social DE HOY: “Estados Unidos de América es grande porque el país es bueno (Léase la llama espiritual de los púlpitos). Y si Estados Unidos de América deja de ser bueno, dejará de ser grande”. (Libro: America’s God and Country. 1999. Página 204. Amerisearch Inc.- USA. www.amerisearch.net)

Un gran desafío, una gran oportunidad

Cuando un candidato gana las elecciones, no hay más que esperar que cumpla sus promesas de BENEFICIO PARA TODOS. “No se olviden de pedir por las autoridades – recomienda la Biblia –, están allí porque Dios lo dispone o lo permite. Los derrotados se convierten en oposición en el Congreso, que como partido político debe funcionar como observador del cumplimiento de las leyes, la equidad y la correcta administración pública. Y en este punto la recomendación del Senador John McCain aceptando su derrota, será trascendental indicando que los postulados esenciales del país no se negocian. En años recientes y ante la ausencia representativa de la iglesia, su partido embanderó la defensa de la vida ante la ley del aborto y la distorsión de la esencia del matrimonio entre hombre y mujer, por causa de la agenda homosexual. Logro el triunfo de la Proposición 8 donde California nuevamente ratifica el matrimonio reconocido solo entre un hombre y una mujer.

Por su lado, la iglesia cristiana fiel a Jesucristo, continuará su labor de ganar almas, discipulando. La acción de obediencia a Jesús, con frutos que permanecen (Juan 15) fortalece la presencia profética de la iglesia y no requiere ubicarse en una trinchera política para preservar el país bueno.
Si se presentaran afrentas a la fe en Cristo Jesús y al derecho de las familias cristianas de educar sus hijos sin que la escuela se entrometa, es la iglesia que debe salir al cruce y defenderse de autoridades anómalas que no usan la ley para castigar al malvado sino para hundir al que vive con rectitud (Salmo 58 y 59).

La efectividad del CRISTIANISMO EVANGELICO es la UNIDAD. El cuerpo de Cristo es sinónimo de: hermano de color de piel negra, cobriza y morena, blanca o amarilla. Hermano nacido en el territorio nacional y el inmigrante ciudadano o residente, así como el hermano inmigrante sin residencia que tiene su PIN (IRS) y aporta su dinero a ministerios que lo reciben sin acusarlo de ilegal (Hay 60 por ciento de ellos en las congregaciones hispanas).

Para que el mundo crea

“Podrían unirse por favor”, plantea el Señor Jesucristo (Juan 17). Si esta actitud espiritual no llega a tiempo por obediencia, lo hará la presión social, político-religiosa o persecución a la fe en Cristo. “Por las buenas o las malas” dice la jerga popular. La Biblia tiene ejemplos de corrección divina con su pueblo y los acontecimientos de décadas recientes muestran persecución y muerte a creyentes y pastores como la India, Colombia, Nicaragua, Perú y otros países donde decir “Sí, soy fiel a Jesús” les ha costado la vida (Como nuestra joven hermana en el caso del Columbine High School). De contraparte ha producido una poderosa reacción de unidad, ¿verdad hermanos colombianos?.
La iglesia tiene que proveer sabiduría a cada creyente (Obediencia a Dios) sin tratarlos diferente por pertenecer a un partido político. A todos debe guiarlos a obrar con inteligencia (que es guardarse del mal, Job 28.28).

La iglesia es una movilización continua de seres humanos, instaurada por Jesucristo bajos SUS directivas y doctrina y no compromete sus servicios a ideologías privadas ni se presta del poder ideológico-partidista para avanzar o ganar terreno. Usar los servicios para proselitismo político es un síntoma que destruye el país bueno. Según Isaías 59, es imperativo salir al cruce cuando la sociedad pisotea la verdad o deja de lado la justicia. No hacerlo es lapidario.