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Viernes 22 de Septiembre de 2017

Guerra de candidatos a presidencia de Brasil motiva a votar nulo o sin saber porqué

En una guerra sin cuartel entre los candidatos a la presidencia José Serra y Dilma Rousseff, ha provocado que los electores se confundan haciendo que algunos decidan votar nulo o votar a ciegas y se olviden uno de los grandes temas que es la despenalización del aborto.

  • Política    
  • 28 oct 2010   

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El desencanto de los brasileños marca las elecciones del domingo para substituir a Lula. La agresividad de los candidatos y la falta de programas podrían aumentar la abstención. Los 135 millones de electores brasileños están desmotivados con las elecciones del domingo para substituir al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La provocación de la campaña, los insultos mutuos de los dos candidatos, la falta de programas diversificados y la insistencia de Lula para que voten a su candidata, a cuyo esfuerzo lleva dedicando dos años de su tiempo quebrando la legislación electoral, podrían llevar, según los sondeos, a una abstención y a un número de votos blancos y nulos mayor que nunca.

Artistas e intelectuales que en un primer momento habían declarado su voto a favor o en contra de uno de los candidatos han acabado echando marcha atrás anunciando que votarán nulo.

La ecologista y evangélica Marina Silva, en la primera vuelta luchó para quebrar dicho plebiscito presentándose como una alternativa basada en propuestas avanzadas y nuevas de política ambiental. Lo logró y con sus inesperados 20 millones de votos forzó una segunda ronda, todo lo que Lula no quería.

En la segunda vuelta volvió el fantasma del plebiscito entre el antes y el después. Los dos candidatos se olvidaron de sus programas o se los fueron copiando descaradamente, para hacer una guerra de biografías: la inexperiencia política de la candidata de Lula, Dilma Rousseff, que nunca había disputado unas elecciones y la de su contrincante, José Serra con 40 años de vida pública a las espaldas.

Una campaña hasta de mentira. Rousseff, colocó en las listas de los artistas e intelectuales que la apoyan nombre famosos como el del mayor poeta vivo, Ferrera Gullar, o de la más famosa escritora de literatura infantil, Ruth Roche, siendo falso. Serra decía que Marina Silva, lo apoyaba cuando ella había declarado públicamente su neutralidad y la de su partido, el Partido Verde.

Serra llegó a calificar la campaña de su adversaria como “nazi”, por las mentiras como la de estar a favor de la privatización de Petrobrás, contra las iniciativas sociales del Gobierno de Lula y a favor de la despenalización del aborto.

Al revés, Rousseff, se ha quejado de que la oposición intentó enfrentarla con el electorado tanto católico como evangélico imputándole que era agnóstica, que había defendido el aborto y que estaba a favor del control de los medios de comunicación.

De todo ese espantoso recuento ha causado que los electores vayan a votar sin saber a ciencia cierta lo que cada uno de ellos piensa de verdad sobre los grandes temas que interesan a la opinión pública, como la seguridad ciudadana, la educación, la salud, las drogas, o sobre las grandes reformas que a Lula se le quedaron en el tintero, como la política, la fiscal, la de la seguridad social, la de la despenalización del aborto o el medio ambiente.