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Miércoles 30 de Noviembre de 2016

‘El Chapo’ es fundador de una secta que mezcla el vudú y ritos paganos en México

El recién fugado ‘El Chapo’ -originario de Sinaloa- es junto con otros capos uno de los propagadores de una secta que mezcla el vudú, los ritos paganos y el catolicismo y que se extiende por todas las clases sociales mexicanas.

  • Sectas    
  • 20 jul 2015   

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El 27 de febrero de 2014, más de 2.000 personas se manifestaron en Culiacán, la capital del estado de Sinaloa para exigir la liberación de ‘El Chapo’, el mayor traficante de drogas del mundo y, en ese momento, en prisión y bajo el riesgo de ser extraditado a Estados Unidos.

La marcha no finalizó ante una sede judicial o un edificio institucional. Los seguidores del narco se dirigieron a una capilla siniestra dedicada al falso santo Jesús Malverde, un icono de la nueva religión de la narcocultura para espanto de la Iglesia católica y de muchos sectores sociales aztecas.

El recién fugado ‘El Chapo’ -originario de Sinaloa- es junto con otros capos uno de los propagadores de una secta que mezcla el vudú, los ritos paganos y el catolicismo y que se extiende por todas las clases sociales mexicanas.

Los nuevos devotos no sólo se rinden ante Jesús Malverde. La figura de la Santa Muerte, otra imagen no reconocida por la Iglesia católica, se ha insertado ya en la cultura mexicana y, según algunos estudiosos, hasta los políticos le piden ayuda para sus campañas electorales.

En México, los narcotraficantes se han convertido en seres todopoderosos por su capacidad de control económico y social.

Desde los años 70, decenas de políticos y sociólogos han advertido de que su influencia había llegado tan alto que se podía hablar del asentamiento definitivo de la narcocultutura, una forma de entender (y organizar) la sociedad que exalta la violencia y el dinero fácil y considera el paradigma del triunfo a los mercaderes de la droga. Sin embargo, esta mancha se ha extendido también a las creencias populares y a la religión.

Decenas de analistas atribuyen este triunfo social al fracaso de la Iglesia católica a la hora de dar soluciones a una sociedad aterrorizada por la violencia y la crisis del Estado. La fuga de Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’, el capo del cartel de Sinaloa, seguidor de Jesús Malverde y de la Santa Muerte, supone apuntalar aún más la narcoreligión, al conceder un triunfo a alguien considerado uno de los hombres más ricos del mundo que al mismo tiempo está considerado el enemigo público número 1.

Fuente: El Correo