Satanista es candidato por el Senado de EE.UU.

“Soy un satanista e intento mostrarles a las personas que no crean en el Diablo o en ningún Dios. Explicar esto es idiota, pero si usted tiene que decirle a la gente que soy el mismo Diablo para que me escuchen, entonces está bien, yo soy el Diablo”, dijo durante un discurso Steve Hill.

  • Sectas    
  • 18 may 2016   

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EE.UU.- Cuando un político conservador defiende los valores religiosos en su campaña política, generalmente la primera reacción de los medios es fundamental y es que las dos no se deben mezclar. Sin embargo, Steve Hill, candidato al Senado de Estados Unidos por California, está llamando la atención sólo por mostrar su opción religiosa, por extraña que pueda ser.

“Soy un satanista e intento mostrarles a las personas que no crean en el Diablo o en ningún Dios.

Explicar esto es idiota, pero si usted tiene que decirle a la gente que soy el mismo Diablo para que me escuchen, entonces está bien, yo soy el Diablo”, dijo durante un discurso.

Las polémicas declaraciones han servido para impulsar su campaña, aunque él no tenía en este momento ninguna posibilidad de ganar. La revista Time, uno de los medios de comunicación más grandes del mundo, le cedió un espacio a él.

Curiosamente, Hill es un comediante que hace espectáculos de stand-up, pero se asegura de que su intento de ser elegido no sea una broma. Él ha divulgado que está ayudando a organizar la sede del Templo Satánico en Los Ángeles.

Esta organización es abiertamente satanista y está presente en gran parte de los EE.UU. Hill dijo que se identifica con los ideales defendidos por el Templo, al que calificó como un “enfoque humanista que aumenta los niveles de conciencia”.

De hecho, los modernos grupos satanistas están dispuestos a demostrar que su misión es “animar a la bondad y la empatía” en la sociedad.

Para ellos, Satanás es sólo un símbolo de libertad, en contraste con los “males de la religión”. Tienen proyectos para construir estatuas de Baphomet en la nación, alegando tener los mismos derechos que otros grupos religiosos.

Sin embargo, para ellos, el Estado debe ser laico. Sintiéndose perjudicados están llamando a un compromiso político para tratar revertir eso.

La perspectiva es tan real, que Hill dice: “[ el satanismo] me influye mucho, yo podría hacerle frente a la política desde una perspectiva diferente, como un ser humano normal”.

El satanista lamenta solamente que nadie quiere saber sobre sus otras propuestas, incluyendo una reforma en la educación pública en el estado, reducción del número de presos y proyectos para crear nuevos puestos de trabajo.