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Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Satanista enviado a destruir iglesia se convierte a Cristo

“Es un tremendo testimonio del poder de la Palabra”, dice misionera.

  • Sectas    
  • 16 nov 2016   

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IQUITOS, PERÚ. -Un hombre que era parte de un grupo satanista en Perú fue enviado para destruir una iglesia en Iquitos. La región es conocida por albergar la sede de una secta que adora a Satanás. La gente de diferentes partes del mundo viaja allí para participar en el llamado “turismo espiritual”. Los grupos religiosos hacen invocaciones mientras ingieren una bebida peligrosa conocida como “ayahuasca”.

De acuerdo con Christian Today, la misionera Helen Williams informa de que la pequeña iglesia evangélica Iquitos juega un papel clave en una ciudad que parece tomada por la oscuridad.

El hombre, cuyo nombre no fue revelado, trató de destruir el templo, pero fracasó. Él interrumpió un culto porque entró corriendo al templo, pero él cayó de rodillas y terminó rindiendo su vida a Jesús. “Es un tremendo testimonio del poder de la Palabra y la fidelidad de aquellos que continúan predicando y enfrentándose al enemigo”, agregó Williams.

Aunque no es capaz de explicar con palabras lo que sentía, el nuevo convertido temía volver a casa después de fracasar en su misión. Él temía por su vida ya que el grupo satanista no se lo perdonaría.

Los miembros de la iglesia le ofrecieron un lugar para que se quedara, además de darle acompañamiento espiritual.

Ocultista turismo

Como se informó ampliamente en la prensa, hay cerca de un centenar de “centros” en la región de Iquitos. En estos lugares, miles de turistas de diferentes partes del mundo, beben ayahuasca, una bebida alucinógena preparada con bejuco del Amazonas.

Cuando entran en una especie de trance, sanadores hacen invocaciones de espíritus. Para los turistas, esto es sólo una cuestión cultural, pero algunas personas tienen un comportamiento que se asemeja a la posesión.

El misionero Scott Doherty, que trabaja en la zona, explica que el ambiente espiritual en la región es muy difícil. “Ya sea rico o pobre, analfabeta o graduado, joven o viejo, casi todo el mundo utiliza la brujería en algún momento … La realidad es que la brujería y el ocultismo están muy presentes”, explica Doherty.