Crónica: Nuestro mundo se ha convertido en la Sodoma moderna (I Parte)

La comunidad homosexual de Los Estados Unidos de Norte América, está tomando un peligroso giro que sin lugar a dudas afectará el futuro de nuestros hijos. Entérese de cómo ese movimiento está planeando una mayor incursión en la vida de nuestros niños y del mundo cristiano en general. Mediante este formidable estudio usted podrá descubrir muchísimas cosas que tal vez nunca en la vida siquiera se las llegó a imaginar.

  • Sexualidad    
  • 21 mar 2007   

¿Qué sientes con esta noticia?

La comunidad homosexual de Los Estados Unidos de Norte América, está tomando un peligroso giro que sin lugar a dudas afectará el futuro de nuestros hijos. Entérese de cómo ese movimiento está planeando una mayor incursión en la vida de nuestros niños y del mundo cristiano en general. Mediante este formidable estudio usted podrá descubrir muchísimas cosas que tal vez nunca en la vida siquiera se las llegó a imaginar.

Dios le ayude en la lectura de este maravilloso material que fue traducido al castellano con el único propósito de ayudarle a comprender que estamos viviendo en el fin del tiempo.

LA HOMOSEXUALIDAD REGRESA A SODOMA

Escrito Por Gary Gibbs

Hace algunos años, lo que debía ser una bendición para la Iglesia Bautista de Hamilton Square en el estado de California USA, se convirtió en una horrible pesadilla. Lo que ocurrió esa noche nos recuerda algo que tomó lugar en la antigua ciudad de Sodoma la noche antes de su destrucción. Todo comenzó en San Francisco California, cuando el Pastor Lou Sheldon, fundador de la Coalición de Valores Tradicionales, fue invitado a esa iglesia para que hablara sobre el tema de la homosexualidad.

Los activistas homosexuales se enteraron del asunto y pasaron la voz al periódico San Francisco Press. El reportero del San Francisco Press asignado a esa área respondió inmediatamente publicando un artículo en la portada, y usando un lenguaje que tenía como propósito encender el ánimo de la comunidad homosexual de San Francisco, California

Tan pronto como el artículo salió, comenzó una avalancha de llamadas telefónicas a la iglesia de parte de los homosexuales demandando que suspendieran la reunión, y que bajo ninguna circunstancia se permitiera que el pastor Lou Sheldon hablara a la iglesia sobre la homosexualidad. Aun así, los planes para la charla siguieron adelante. Por fin llegó el día de la conferencia, pero poco antes de que ésta comenzara, todos los predios de la iglesia fueron invadidos por cientos de lesbianas y homosexuales en una protesta contra la iglesia. Alarmado por la situación, David Innes, el pastor de la iglesia llamó a la policía pidiendo ayuda, pero lo que le dijeron lo dejó con la boca abierta y no lo podía creer pues le dijeron: Esto es San Francisco, ¿qué esperabas? Los revoltosos homosexuales trataban de impedir que la gente entrara a la iglesia.

Los activistas homosexuales le bloquearon la entrada a la iglesia a un pastor llamado Charles McIlhenny, y los insultaban mientras el pastor y su esposa se esforzaban por entrar al templo. Uno de los revoltosos tomó a la señora del pastor McIlhenny por la cintura y la levantó en el aire para impedirle entrar a la iglesia. Ella levantó sus brazos y suplicó ayuda a un policía que estaba cerca, pero éste la ignoró. Su hijo le rogó a la policía que ayudara a su mamá, pero la policía, no pudo o no quiso controlar la situación. Mientras este pastor y su familia se acercaban a la puerta principal de la iglesia, fueron atacados con piedras e insultados una vez más. Los homosexuales quitaron la bandera cristiana de la iglesia y pusieron en su lugar la bandera de los homosexuales, (Gay Flag). Cuando el custodio de la iglesia intervino para impedirlo fue atacado con huevos. Uno de los revoltosos arrebató a una niña de seis años de los brazos de su madre y comenzó a interrogarla, mientras ésta lloraba sin consuelo muy asustada.

Después de toda esa conmoción los homosexuales se acostaron en el medio de las calles de la intersección Gary y Franklin impidiendo todo el tráfico. Una mujer se quitó la blusa y exhibió sus pechos a los miembros de la iglesia que ya iban de camino a sus casas mientras continuaban insultándolos y diciéndoles: Dennos sus hijitos. Un niñito de 8 años llorando histéricamente y muy asustado decía a su mamá: Ellos me quieren a mí, sí, es a mí a quien ellos quieren. Lo extraño de todo esto es que a pesar de toda esa conmoción, la policía no arrestó ni a uno de los invasores. Es muy difícil creer que todo esto ocurra aquí en los Estados Unidos de Norte América, y en pleno siglo 21. Si este fuera un caso aislado tal vez nos consolaría, pero la verdad del caso es que no lo es. En Costa Mesa California, los miembros de la Calvary Chapel también se encontraron con una situación similar a la de los Bautistas de Hamilton Square, en San Francisco. Molestos por la posición de la iglesia con relación a la comunidad homosexual del condado Orange, los militantes homosexuales invadieron la iglesia durante el servicio del domingo. Llenando los pasillos gritaban y se acariciaban entre si en forma muy vergonzosa frente a la congregación. Otro caso ocurrió en Atlanta Georgia durante un desayuno de la Primera Iglesia Bautista de Atlanta. Esa mañana un grupo homosexuales se infiltró en la reunión para hacer una protesta contra la iglesia. Arrojaron miles de condones (preservativos) en medio de los allí reunidos, mientras cantaban: El sexo seguro salva vidas. Allí tampoco se efectuó ningún arresto, a pesar de que la policía tuvo que expulsar a los invasores de la propiedad de la iglesia. Como cristianos no debemos sorprendernos de estos acontecimientos pues Jesús dijo que todo esto pasaría poco antes del fin del mundo. Lucas 17:28-30.

Lo cierto es que nuestro mundo ha llegado al tiempo predicho por Jesús, o sea, nuestro mundo se ha convertido en la Sodoma moderna. Veamos cómo nuestra sociedad cumple al pie de la letra esa profecía de Jesús. Sodoma estaba localizada en un valle muy fértil cerca de donde ahora está el mar muerto. Un sobrino de Abraham llamado Lot, que vivía en Sodoma, sabía muy bien de las atrocidades de que eran capaces los habitantes de Sodoma. Por eso todas las tardes al anochecer se sentaba a la entrada principal de la ciudad para ofrecerle a los transeúntes su hogar para pasar la noche. Un día en que Lot estaba muy vigilante como de costumbre por si algún viajero precisaba de su hogar, vio dos hombres que se acercaban al portón de la ciudad. Se veían muy cansados, y lo más probable era que se quedarían esa noche en Sodoma. Lot se apresuró para ir a su encuentro, darle la bienvenida y ofrecerles su casa. Pero los viajeros no querían aceptar su invitación. Ante tanta insistencia aceptaron la invitación de Lot y se fueron con él.

Esa noche mientras estaban reunidos en el comedor para cenar, el ruido de una fuerte conmoción en la calle llamó su atención. El ruido y los gritos indicaban que una enorme turba se acercaba. La turba se fue acercando más y más, hasta que finalmente se detuvo frente a la puerta de la casa de Lot. De pronto comenzaron a tocar a la puerta brusca e insistentemente logrando que tanto Lot como su familia e invitados se pusieran algo nerviosos. Lot fue y abrió la puerta cerrándola tras de sí inmediatamente. Lo que vio frente a su puerta no era bonito, pues su casa estaba rodeada por todos los homosexuales que vivían en Sodoma. El se dio cuenta enseguida lo que aquellos hombres perseguían. Habían venido a su casa para abusar (violar) a sus invitados. De pronto un grito fortísimo surgió de entre el populacho diciendo: ¿Dónde están los hombres que vinieron a tu casa esta noche? Traedlos donde nosotros para hacerlos nuestros. Génesis 19:5.

Lot trató inútilmente de persuadirlos para que no hicieran tal mal, hasta el punto de ofrecerles sus dos hijas señoritas. Tengo dos hijas señoritas, dijo Lot. Hagan con ellas lo que quieran, pero por favor no les causen ningún daño a esos hombres, pues están amparados bajo mi techo. Génesis 19:7,8. Por más que Lot les suplicó no logró nada de ellos, pues estaban resueltos a todo con tal de conseguir sus vergonzosos objetivos. Sus malsanos deseos los habían conducido a una insaciable necesidad de sodomismo. Ellos le dijeron a Lot: Quítate de aquí; y añadieron: Este Lot vino como arrimado, y ¿ahora quiere hacerse juez? Y le dijeron a Lot: Si no te quitas del medio te haremos más mal a ti que a ellos, y se acercaron para agredirlo y romper la puerta. Pero en ese mismo instante, la puerta que Lot había cerrado tras de sí para que sus invitados no se enteraran de la situación se abrió súbitamente, y una mano poderosa tomó a Lot y lo metió en la casa. La feroz turba continúo golpeando la puerta para entrar a la casa a pesar de que habían quedado ciegos. La esposa de Lot y sus dos hijas estaban aterradas en una esquina de la casa protegiéndose entre sí. Entre los gritos de la calle y el llanto de su familia, Lot no podía entender claramente lo que sus invitados le estaban diciendo. ¿Están ellos diciendo que son ángeles? Se preguntaba Lot. Sí, tienen que ser ángeles se decía a sí mismo, pues de otra manera ¿Cómo se explicaba el hecho de que ellos le rescataran de una muerte segura a manos de aquellos facinerosos? Ahora Lot lo comprendía todo. Si, quienes le salvaron de la muerte eran ángeles con apariencia de hombres. Y ellos acababan de revelarle que estaban allí con la misión de destruir a aquella malvada ciudad.

Al otro día en la mañana Lot a penas tuvo tiempo de escapar con su esposa, y tan pronto como él salió de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y destruyó aquella corrupta ciudad. La Biblia dice que Dios destruyó a Sodoma “PORQUE SU PECADO ERA GRAVE” Génesis 18:20. Nota: Vemos que el pecado de la homosexualidad es muy grave ante los ojos de Dios, aunque miles de personas hoy día y aun ministros no lo vean de esa manera. El pecado de la homosexualidad que caracterizó a Sodoma, lloraba ante los ojos de Dios y demandaba justicia divina. Sodoma fue totalmente destruida dejando solamente el legado de su nombre para describir la razón por la cual fue destruida, o sea, por la práctica de la “SODOMIA” Sin lugar a dudas el fin de Sodoma muestra claramente cómo Dios juzga la homosexualidad. Aún así hay hoy día algunos cristianos que la aprueban. Por ejemplo: La Iglesia Evangélica Luterana de América o (ELCA) por sus siglas en inglés, en su documento de diciembre de 1991 titulado “La sexualidad Humana y la fe Cristiana dice: Al pronunciar nuestro juicio sobre la actividad sexual entre dos personas del mismo sexo, tenemos que distinguir entre los tiempos bíblicos y los nuestros.

Más aún, la ELCA exhorta a sus miembros a que evalúen los prejuicios contra los homosexuales insistiendo que: “Lo que nosotros encontramos personalmente ofensivo, no es necesariamente pecaminoso”. En el documento del mes de Octubre de 1993 y en el artículo “La Iglesia y la Sexualidad Humana ellos dicen: Muchos luteranos han tomado literalmente la posición bíblica con relación a la homosexualidad, pero la Task Force, (comité consejero de ELCA), exhorta a los luteranos a evaluar tal actitud. La ELCA argumenta que hay textos bíblicos que al ser interpretados correctamente apoyan y aún consideran una bendición la unión de dos personas del mismo sexo. Ellos enfatizan la declaración bíblica que dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

Veamos otro ejemplo de los cristianos que aprueban la homosexualidad: Unos setenta obispos de la Iglesia Episcopal firmaron recientemente una declaración que dice: “Creemos que algunos de nosotros hemos sido creados Heterosexuales, y algunos de nosotros hemos sido creados Homosexuales. “Creemos que la homosexualidad y la heterosexualidad son moralmente neutrales”. La diócesis de Washington D.C. aprobó oficialmente el documento y declaró que los homosexuales que vivan juntos en una relación monógama deben ser respetados y honrados. La Iglesia Metodista Unida, también ha organizado grupos especiales y panelistas para determinar si la homosexualidad es pecado o no. Aunque las recomendaciones que se hicieron para que la iglesia suavizara un poco sus puntos de vista sobre la homosexualidad fueron rechazadas, en 1991 el panel estuvo de acuerdo en que las referencias bíblicas sobre las prácticas sexuales no se deben ver como vigentes por el sólo hecho de que estén en la Biblia. Probablemente la iglesia que más se ha apartado de la Biblia con relación a este tema es la Iglesia Unida de Cristo. (Christ United Church). Ellos permiten que homosexuales sean ordenados al ministerio. A pesar de toda la retórica a favor de la homosexualidad, la Biblia la clasifica como PECADO. Vea 1 Corintios 6:9,10. Aunque suene un poco fuerte y hasta ofensivo para muchos, notemos que en este mensaje Dios no está señalando solamente a los homosexuales.

Note que en esa lista de pecados hay otros mencionados además de la homosexualidad. De hecho, el primero y el tercero en la lista están dirigidos a los heterosexuales. Hay otros textos que mencionan a los homosexuales. Que un hombre tenga relaciones sexuales con otro hombre es específicamente condenado por el Señor. Levítico 18:22. Pablo dice que los que practican tales cosas merecen la muerte. Romanos 1:32. Juan, el vidente de Patmos, vio a los inmorales sexuales en el fuego del infierno y dice: Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y los hechiceros, los idolatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apocalipsis 21:8. Nota: Como grupo, los homosexuales son indiscutiblemente inmorales sexuales.

No únicamente la práctica de la homosexualidad es en sí es un acto inmoral, sino que en una encuesta hecha entre homosexuales se descubrió que el 43 por ciento de los encuestados estimaron haber tenido relaciones sexuales con más de 500 compañeros. Un 28 por ciento admitió haber tenido relaciones íntimas con unos mil compañeros. Y un 79 por ciento dijo que más de la mitad de sus compañeros de orgías eran totalmente extraños. Más aún, dos investigadores sobre la homosexualidad escribieron en su reporte que un 73 por ciento de los homosexuales encuestados admitió que muchos de sus compañeros de cama eran jovencitos de 16 años, y aún menores. Sin embargo, a pesar de todas estas declaraciones y reportes hay muchísimas personas que no aceptan lo que Dios dice sobre la homosexualidad y la defienden aunque se vayan en contra de la Palabra de Dios.

Las personas que se molestan ante las declaraciones bíblicas sobre la homosexualidad, expresan el mismo sentimiento que expresaron los sodomitas cuando Lot dijo que la homosexualidad era un grave pecado. Los sodomitas decían: ¿Qué se ha creído éste Lot? Llegó aquí como un arrimado y ahora se cree que es el juez. Génesis 19:9. Nota: Los cristianos que declaran la verdad sobre la homosexualidad no están actuando como jueces, sino declarando lo que el Máximo Juez del universo ha dicho. Dios ama a los homosexuales, pero no aprueba su estilo de vida. Aunque la homosexualidad es definitivamente un grave pecado, recordemos que no es imperdonable. La gracia de Dios es poderosamente suficiente para darle la victoria al hombre sobre cualquier tentación, ya sea sexual o de cualquier otra índole. Recordemos, hay una gran diferencia entre tentación y pecado. La tentación es deseo, el pecado es cuando el deseo es acariciado en la mente, o se lleva a la acción. Por lo tanto, una persona puede ser tentada por la homosexualidad pero puede rechazar esa tentación y no pecar. La tentación no es pecado, sino cuando cedemos a la tentación. Vea Santiago 1:14,15. Más aún, una persona puede haber vivido toda su vida como homosexual, pero si se arrepiente puede alcanzar la victoria y la salvación en Cristo Jesús Señor nuestro. Ese fue el caso de algunos miembros de la iglesia primitiva, pues la Biblia dice: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se equivoquen, porque ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, y ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de Dios. Vea 1 Corintios 6:9-11.

Lo importante es que Jesús tiene poder para librarnos de cualquier tentación y pecado. 1 Juan 1:9; 2:1; Juan 1:29; Mateo 1:21,22; Isaías 45:22; Mateo 11:28,29. Dios no odia a los homosexuales, pues él no odia nadie, pero sí aborrece el pecado. Dios detesta ver como el pecado degrada, deprime, victimisa y destruye al pecador. Así como Dios no odia a los homosexuales, los cristianos tampoco debemos odiarlos ni despreciarlos. No todos los homosexuales son activistas militantes. Muchos de ellos son personas muy agradables que tienen muchas y admirables cualidades. El cristiano jamás debería tratar a los homosexuales con violencia y desprecio. La forma como Cristo actuó con la mujer que fue sorprendida en adulterio, es el mejor modelo a seguir por los cristianos. Mientras sus acusadores esperaban listos para apedrearla, Jesús declaró que la solución no era matarla. En vez de condenarla, él le extendió su amor, perdón y poder para cambiar de vida diciéndole: Vete y no peques más. Juan 8:11.

Hoy día en pleno siglo 21, todavía el amante Salvador sigue activo a favor de los pecadores. Para corroborar lo que decimos sólo tendríamos que preguntarle a Jami Breedlove. Ella fue lesbiana por más de doce años, pero hoy día está felizmente casada y tiene dos niños. ¿Qué fue lo que cambió su vida? Ella dice que fue su amigo de infancia Ben, quien le mostró el incondicional amor de Dios. Ella dice: El sabía que yo era lesbiana, por lo que yo me preguntaba: ¿Por qué un hombre como Ben querrá siquiera mirar a una mujer como yo? Pero Ben me dijo: Quiero alcanzarte con el mismo amor que Dios tiene por mí. Jami dice que Ben le dijo: Yo me preocupo por ti y quiero ser tu amigo. Cuando vi que el amor de Ben era incondicional, comencé a enamorarme de él. Miré profundamente en mi corazón, y comprendí que había vivido una vida llena de pecado. Quería romper con ese pecado, así que me arrepentí y le supliqué al Señor que sanara mi alma.

Es el amor lo que convence a los conversos y los transforma. El amar al pecador sin aprobar su pecado, es el secreto del poder de Dios para cambiar vidas. Vera Plechash, también descubrió el poder Salvador de Jesucristo. Vera había sido lesbiana por cinco años cuando conoció a una chica cristiana llamada Jeannette. Vera dice que Jeannette sabía que ella era lesbiana, pero aún así le ofreció su cariño y amistad. La invitaba a la iglesia, a todas las reuniones familiares, y aún a los funerales. Esto hizo que Vera poco a poco le diera su corazón a Jesús, y hoy día se goza en el Señor. Creo que hay muchos homosexuales que están buscando a Dios desesperadamente, pero muchas veces ellos no pueden ver a Jesús en los seguidores del Señor. Juan 13:35 dice: En esto conocerán todos que ustedes son mis seguidores, si tienen amor los unos por los otros. Vera nos dice: Ese toque personal que funcionó conmigo, yo se que también puede funcionar con otros homosexuales y traerlos a los pies del Redentor Jesús.

Ver II Parte: Nuestro mundo se ha convertido en la Sodoma moderna (II Parte)