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Jueves 16 de Agosto de 2018

5 dones espirituales que la iglesia está descuidando

Cada don es diferente, pero todos sirven un propósito esencial en el crecimiento y la comunión del reino de Dios.

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  • 5 jul 2018   

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“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos”, 1 Corintios 12: 4-7.

Cada cristiano recibe dones espirituales para ayudarlos en su camino de fe. Cada don es diferente, pero todos sirven un propósito esencial en el crecimiento y la comunión del reino de Dios.

La Iglesia siempre ha servido como un lugar donde los cristianos pueden descubrir y perfeccionar sus dones espirituales, pero en los últimos años, el cuerpo de Cristo ha comenzado a pasar por alto ciertas virtudes que son cruciales para el desarrollo de los nuevos creyentes. Como cualquier músculo humano, si estos talentos no se ejercitan regularmente, eventualmente comenzarán a atrofiarse. Entonces, por el bien de nuestra salud espiritual, es hora de que reintroduzcamos estas virtudes en nuestros estilos de vida cotidianos.

Aquí hay cinco dones espirituales que la iglesia debería dejar de descuidar:

1.-HOSPITALIDAD

El don de hospitalidad es la capacidad de recibir a los demás con franqueza y generosidad.

La hospitalidad puede ser una herramienta poderosa para el ministerio, pero es un regalo muy difícil de cultivar. Esto se debe a que la hospitalidad es en gran medida individualista. Se practica cuando un creyente invita a un extraño a su casa a comer, o les da lugar en una mesa de amigos. Muchos creyentes han tratado de pasar esta responsabilidad a la iglesia como un todo, utilizando saludos o clases por la mañana como una forma de llenar el vacío. Sin embargo, para que la hospitalidad sea espiritualmente efectiva, se requiere que los creyentes establezcan una relación personal y sincera con los demás.

2.-SABIDURÍA

El don de la sabiduría es la capacidad de comprender el Evangelio y aplicar mejor su conocimiento a una situación dada. Dentro de las congregaciones de hoy en día, hay muchos que conocen la Biblia de memoria pero que no están proporcionando un testimonio convincente. Al igual que los fariseos, se preocupan más por la letra de la ley que por el espíritu con que se le dio. Hay un viejo refrán, “El conocimiento habla, pero la sabiduría escucha. “Si los cristianos esperan llegar a ser sabios, debemos ser lentos para hablar, rápidos para escuchar y receptivos a los mensajes más profundos que se encuentran en las Escrituras.

3.-MAYORDOMÍA

El don de la mayordomía es la capacidad de supervisar y mantener un proyecto bajo su cuidado. La mayordomía a menudo va de la mano del don espiritual del liderazgo, y ahí radica el peligro. Juntos, estos dones tienen el potencial de crear algo extraordinario, pero también dejan a una persona susceptible al orgullo. Como se ve en Mateo 25: 14-30, un buen mayordomo sabe que su cargo no le pertenece, le pertenece a Dios. Ya sea una congregación de la Iglesia, una caridad cristiana o un movimiento espiritual, los cristianos deben enfatizar el don de mayordomía y recordar que somos segundos.

4.-CURACIÓN

El don de la curación es la capacidad de proporcionar alivio en tiempos de lesiones y recuperación. Cuando los cristianos discuten el don de sanidad, naturalmente nos atraen las historias de avivamientos milagrosos o intervenciones celestiales. Estas historias son, sin duda, inspiradores, pero también crean una idea falsa de cómo se puede ver la curación espiritual. En realidad, la verdadera curación es mucho más simple e íntima. Tomar la mano de alguien mientras están en el hospital, ofrecerse voluntariamente para cuidar a un bebé recién nacido para que sus padres puedan dormir un poco, incluso sentarse en silencio junto a un amigo mientras lloran la pérdida de un ser querido. Pueden parecer pequeños pero estar seguros, estos son los momentos que importan.

5.-AUTOCONCIENCIA

El don de la autoconciencia es la capacidad de reconocer el propio carácter, los sentimientos, las motivaciones y los deseos. La autoconciencia es un regalo difícil de dominar. Para empezar, se basa en una serie de otros dones espirituales que incluyen la misericordia, el discernimiento, el conocimiento y la fe. En segundo lugar, requiere que los cristianos luchen con algo que preferirían evitar: la duda. Nunca es divertido considerar que puedes estar equivocado, que tal vez has cometido un error, pero fomentar la autoconciencia es hacerte preguntas difíciles y saber respuestas honestas. A veces puede ser doloroso, vergonzoso e incluso atemorizante, pero una vez aceptado, la auto atención nos permite anteceder a Dios con una visión nueva y mejor.

Por Ryan Duncan