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¿Cómo experimentar constante victoria pese a las dificultades?

Cristo quiere ser más que tu ayudante, Él quiere ser tu propia vida

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NOTICIACRISTIANA.COM.- Si tuvieras la oportunidad de vivir en una continua victoria, en la cual descubrieras algo mucho mejor que parecerte a Cristo, contar con su ayuda, tener su poder, aun ser salvo y tener victoria sobre el pecado, ¿estarías en la disposición de recibirla?

Para muchos de nosotros, aun la idea de que exista algo mejor que lo antes mencionado suena como una idea extraña.

Seamos honestos, la mayor ocupación de nosotros es querer parecernos más a Jesús, contar con su ayuda, tener su poder y sentir que somos salvos y si hacemos lo que debemos, vivir en victoria.

Esta tendencia se alimenta de tres necesidades consientes que la mayoría de nosotros hemos tenido.

Fluctuaciones en la vida espiritual.

Es una experiencia común en la vida de muchos sentirse como en un éxtasis espiritual donde la conciencia de la cercanía de Dios es tan real que es casi tangible, pero también en la misma semana puede experimentar el vacío más profundo.

Un sentido de fracaso ante el poder del pecado.

En secreto muchos continuamente luchan con áreas que hace mucho tiempo hubieran querido superar. Están agotados pidiéndole ayuda al Señor para que los libre de semejante derrota y fracaso ante los hábitos y acciones pecaminosas que parecen no poder ser vencidas.

Una carencia de poder en la realización del servicio al Señor.

No hay nada más frustrante que “cumplir con lo que debes” y no ver el fruto de ese trabajo. Por supuesto que siempre se aparecerá de vez en cuando una de esas victorias que se convierte en un testimonio por los próximos 15 años.

El consuelo de muchos es que ese tipo de poder está reservado para un selecto grupo de “ungidos” que tienen una “relación especial con Dios”. Aun así, no pueden superar la frustración que sienten por la esterilidad en su servicio al Señor.

¿Te identificas con alguna de estas tendencias? ¿Has notado como la mayoría de las cosas que se hacen en muchas congregaciones esta dirigida a ayudarle a los creyentes a tener victoria sobre alguna de estas tres necesidades?

Por alguna razón tenemos la ilusión de que, si llega el “avivamiento” todo esto será resuelto, para otros lo que falta es “más oraciones como se hacían antes”, en versiones más actualizadas, la respuesta está en “quien es la cobertura”, y como estos miles de fórmulas que nos hemos inventado para buscarle respuesta a nuestros dilemas en la vida cristiana.

Para el que ha construido su vida y ministerio sobre estas necesidades, la idea de que haya algo más en Cristo, es un atentado contra el conocimiento que tiene de Cristo.

El gran reto de la vida que vence no es la falta de “hacer cosas” sino la limitada conciencia y profundidad que tenemos de Cristo. Es mas fácil estar dispuesto a mejorar nuestro servicio al Señor con más actividades que aceptar que lo que se necesita es una nueva concepción y revelación de Cristo. Para los que llevamos algún tiempo en esta jornada, puede ser un atentado contra el orgullo religioso.

Nuestra gran necesidad no es algo que nos falta sino ALGUIEN que no hemos conocido. Algunos están pensando que esto es para los inconversos, en realidad no – muchos lo recibimos como salvador, pero no lo hemos conocido como nuestra propia VIDA.

Necesitamos un NUEVO CRISTO, un nuevo entendimiento y conciencia de quien es él. No me refiero a un entendimiento intelectual o la destreza de comunicar efectivamente sus dichos y hechos. Para eso no hay ni que haber nacido de nuevo.

Estoy hablando de algo mucho más que tener un salvador externo, mucho más de tenerlo como alguien que viene a ayudarme cuando estoy en problemas que me da poder, me fortalece y me libra de las aflicciones.

Cristo es mucho más que eso. Él está literalmente dentro de ti y aún más, Él se ha constituido en tu propia vida, tomándote en una unión con él mismo, ligado en tu cuerpo, mente, y espíritu, mientras que tienes tu propia identidad, y completa responsabilidad moral.

¿No es esto mejor que solo tenerlo como un salvador o alguien que te ayuda? Imagínate tenerlo a Él, el Hijo de Dios como tu PRIOPIA VIDA.

Esto significaría que ya no tendrías que estarle pidiendo que te ayude como si El fuera alguien separado de ti, más bien seria hacer su obra, su voluntad, en ti, y a través de ti.

Tu cuerpo es de Él, tu mente le pertenece, tu voluntad es la suya, tu espíritu es de Él y no solo de Él, sino parte de Él. El nuevo entendimiento que necesitamos lo experimentado Pablo en el primer siglo:

 Galatas 2:20

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Cristo se ha constituido en tu propia vida. Esto no es una “metáfora” literalmente él se convirtió en tu propia vida.

1 Corintios 6:15

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

1 Corintios 12:12

Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Considera que Pablo no dijo para mí el vivir es parecerme a Cristo, o tener la ayuda de Cristo, tampoco servirle a Cristo. Él fue más allá. Es un buen punto de partida. Todo hemos estado ahí. Pero ese no es el destino final.

Una cosa es conocerlo como tu salvador, otra como el que te ayuda, pero sin dudas la que excede todo conocimiento es poder reclamar que para ti el vivir es Cristo.

Esta es la forma que he conocido que hay una vida que vence, esa vida es Cristo Jesús, quien es tu propia vida. Él te quiere llenar no de cosas sino de toda la plenitud de Dios.

¿Significa esto que cuando has recibido a Cristo como tu propia vida, no pecaras o tendrás dificultades?

De ninguna manera. Cristo como nuestra vida no es un estado de inmutabilidad, sino la realidad que cuando hemos fracaso Su restauración, es instantánea y completa. He aprendido que cuando me rindo incondicionalmente a Él, no hay necesidad de luchar contra el pecado, sino una completa liberación del poder y el deseo de pecar.

Esto no son episodios esporádicos de grandes hazañas espirituales luego de 40 días de oración, sino la sostenible e inquebrantable vida reinante de Cristo en mí.

Cristo quiere ser más que tu ayudante, Él quiere ser tu propia vida. Él no quiere que trabajes para Él – Él quiere hacer Su obra a través de ti.

Cuando nuestra vida no solo sea de Cristo, sino Cristo, experimentaremos la vida que vence. Una vida donde el fruto es natural – entraras a un nuevo ministerio, el ministerio donde él le sirve a los otros a través de ti – más que resultados tundras un fruto constante, solo porque confías en Él, tus obras son el resultado de Su propia vida, no por condiciones u obligaciones sino el fruto de Su vida en ti.

Las condiciones para recibir a Cristo como la plenitud de la vida que vence son dos:

Ríndete incondicionalmente a Cristo como el Señor de todo lo que eres y todo lo que tienes. Dile a Dios que estás listo(a) para que Su voluntad sea hecha en ti, en cada área de tu vida.

Cree que Dios te ha librado totalmente de la ley del pecado.

Romanos 8:2

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

No es que te librara, sino que te libro. Eso es fe creer que lo que él ha dicho y hecho es verdad.

La fe confía en Dios ante la ausencia de sentimientos o evidencias.

Ya él lo dijo Su gracia es suficiente, y lo que ahora puedas estar viviendo, lo podrán vencer en Cristo.

Nunca olvides que Cristo mismo es mejor que sus bendiciones, mejor que su poder, o una victoria, o un ministerio que él te dé. Cristo te imparte poder espiritual, pero Cristo es mejor que ese poder.

Ríndete a El totalmente, porque ya no vives tu sino Cristo en ti, quien es tu propia vida. Esa vida es la que vence.

Hechos 17:28

Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.


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¿Cuál es la diferencia entre la verdadera y la falsa victoria?

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NOTICIACRISTIANA.COM.- ¿Cómo saber si la victoria que confieso me la dio el Señor?

Victoria, es una de esas palabras en el Nuevo Testamento que no siempre hemos entendido. Me temo que con más frecuencia que lo que estamos dispuestos a aceptar, lo que muchos creemos que es una victoria no es otra cosa que una falsa imitación de la verdadera victoria que nos enseña la Escritura.

En una ocasión el Señor le respondió a algunos judíos que creían que siempre estaban en lo correcto, diciéndole:

Juan 8:34-36

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Luego, el mismo Espíritu Santo que estaba en Jesús, le dijo a Pablo,

Romanos 6:14

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Más tarde el Señor miso le dice a Pablo,

2 Corintios 2:9

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.

Cuando consideramos lo que esto significa podemos decir que:

Nos estamos bajo la ley que dice, “tienes que hacer” sino bajo la gracia que proclama, “HECHO ESTA” y esta es la razón por la cual “el pecado no se enseñoreará de nosotros”.

Esta es la razón por la cual Pablo apasionadamente exhorta a los Gálatas, quienes estaban reincidiendo de la gracia a la ley y como nos ha pasado a muchos de nosotros en algún momento de nuestra vida – que él estaba Con Cristo juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.

Más tarde le dijo a los Filipenses,

Filipenses 1:12

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Y a los Corintios le dijo,

1 Corintios 15:57

Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Eso es GRACIA. Esa es la manera de probar si una victoria es real o es una imitación falsa. Recuerda esto, cualquier victoria, sobre cualquier pecado que haya en tu vida, si tú tienes que trabajar por ella, es una victoria falsa. Cualquier victoria que es el resultado de tu esfuerzo personal, es falsa – no es la victoria que Dios te ofrece.

¿Cómo sabes que la victoria que declaras, es la victoria que Dios te dio y no la que tú has logrado?

¿Estas tu tratando de vivir una vida victoriosa? La victoria que recibes por medio de tu esfuerzo personal es una falsa imitación de la verdadera victoria que Dios te da.

Tienes que cambiar la palabra “tratar” por la palabra “confiar”, tú no puedes tratar y confiar a la misma vez. Tratar es lo que tú haces, confiar es lo que permitimos que el Señor haga.

La propuesta del Señor es que el que conoce la verdad es “verdaderamente libre” (Él es la verdad). El no dijo medio libre, o un poco libre, o tres cuartos libres –no, en Cristo tú eres VERDADERAMENTE LIBRE.

La tragedia de esto es que a un gran número de creyentes no se le ha enseñado la verdad sobre este asunto. Y, ¿cómo lo conocerán, si a los maestros los institutos y seminarios tampoco se lo enseñaron?

¿Cuántas predicaciones y enseñanzas has oído en tu vida cristiana sobre que te tienes que esforzar para vivir en victoria, vencer el pecado, ser bendecido, alcanzar el favor de Dios, recibir la unción, etc.?

Amado hermano(a) en la Biblia nunca encontraras esta clase de cosas. La victoria que obtienes gradualmente según tu esfuerzo personal es una victoria falsa. Cristo no te ofrece victorias graduales él te ha dado la VICTORIA.

La victoria que Cristo te ha dado es un regalo de la gracia no una recompensa por tu esfuerzo. Los regalos no se dan graduales, y la victoria en Cristo es un regalo. ¿Estás listo para saber de una vez y por todas porque eres “más que un vencedor”?

2 Corintios 2:14

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

¿Cuándo te lleva Dios en triunfo? A veces, cuando está de buen humor, cuando lo siente – no, “SIEMPRE” – declara esto, “Dios siempre me lleva en triunfo, por causa de la victoria que ya me dio en Cristo”.

Imagínate que es tu cumpleaños, y si lo es, felicidades – tus amigos y familiares te sorprenden y te traen regalos. ¿Cuánto tiempo se toma gradualmente para que ese regalo sea tuyo? Bueno, cuando está en las manos de otros, todavía no es tuyo, al momento que lo tomas, ya es tuyo. Tu no recibiste el regalo gradualmente, el regalo fue tuyo instantáneamente cuando lo recibiste.

Así mismo es la victoria, es un regalo por el cual tú no trabajas, sino que lo recibes, porque no es la victoria que tu obtienes sino la victoria que Dios te da.

Por favor no creas que estoy diciendo que en la vida victoriosa no hay crecimiento. Eso sería un grave error. Lo que quiero que sepas es que el verdadero crecimiento y madurez en Cristo es el fruto natural de recibir su victoria en tu vida, no de tu activismo religioso para vivir en victoria.

Por causa de la madurez que vamos obteniendo por causa de su victoria es que podemos crecer en el conocimiento de Su gracia. Tu maduras en el conocimiento de su gracia, pero ya vives en VICTORIA SOBRE EL PODER DEL PCADO, PORQUE NO ESTAS BAJO LA LEY SINO BAJO LA GRACIA.

Vivir en victoria no es suprimir los deseos de la carne. Eso es una victoria falsa. Eso es lo que nos lleva a ponernos máscaras y a disfrazar con frases, actividades y orgullo lo que verdaderamente está sucediendo dentro de nosotros.

Cualquiera puede suprimir deseos para lograr lo que quiere. Cualquiera puede portarse bien delante de otros para que no le quiten el puesto que tiene en la congregación, cualquiera puede criticar a otro para cubrir sus propias faltas, cualquiera puede decir una cosa por delante y luego traicionarte.

Es posible ayunar, orar, reprender, confesar todos tus pecados para suprimir el deseo de pecar, para luego descubrir que, si no haces nada de eso, la tentación es tan fuerte que por fuera no lo haces, pero por dentro te está consumiendo. Eso, amado hermano(a) no es vivir en victoria. Se te podrá considerar un buen cristiano por fuera, pero tú sabes que eres un miserable por dentro. Disculpa mi franqueza.

Es posible ser un cristiano completamente rendido y vivir en derrota. Como muchos hemos experimentado.

Vivir en victoria no es el resultado de tu “fuerza de voluntad”, es un milagro, es un regalo que ya en Cristo has recibido. ¿Ya lo recibiste?

Las falsas victorias se caracterizan por una continua lucha y esfuerzo por hacer más cosas. Seguro que le pides ayuda a Dios y luego sientes que tú le tienes que ayudar porque parece que él no puede hacerlo solo.

La victoria verdadera es absolutamente por medio de Él. Sin tu ayuda.

La mente religiosa reacciona a esto porque no tiene nada de que gloriarse. Pero, los que caminan en la victoria que Dios da saben que Cristo es su propia vida y la batalla es de Él.

Alguno se estará preguntando; ¿y yo, que tengo que hacer?, ¿así de fácil es esto? Trátalo a ver si es fácil. Nada requiere más la asistencia del Espíritu Santo que ensenarnos a confiar en lo que Dios ha dicho.

Para la mayoría de las cosas que nos han ensenado que hay que hacer para vivir en victoria, no hay ni que nacer de nuevo, es más hay inconversos que son más consistentes en sus oraciones, disciplinas, tienen más fuerza de voluntad, que muchos cristianos. ¿Sera eso vivir en victoria?

Una vida victoriosa no es el resultado del ambiente o tu temperamento, es un asunto de que en Cristo ya Dios te ha dado la victoria. Él es tu propia vida. Nunca olvides que Su gracia es más que suficiente en medio de tus debilidades.

Una vida victoriosa no está reservada para un grupo elite que vive en “otra dimensión espiritual” – más bien es el regalo de Dios para los que han confiado en la obra perfecta de Su Hijo.

La victoria ya es tuya. Recíbela. Confía. Y vive agradecido(a) de que en Dios eres más que un vencedor.

Ahora ve y enfrenta lo que estás viviendo con la actitud de lo que verdaderamente ya eres. Uno que ha vencido por la batalla que otro gano. Eso es gracia.

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¿Si supieras el día y lugar de tu muerte, qué harías?

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NOTICIACRISTIANA.COM.- ¿Se ha imaginado lo que podría ser una celebración de despedida cuando muera? ¿Qué tal si de la misma forma en que se anuncia la llegada de un bebé a la familia, también se nos anunciara la partida del abuelo nueve meses antes? —pregunta el humorista colombiano José Ordóñez en su obra titulada Primer libro de José Ordóñez a los aburridos.

Lo primero que harían las mujeres de la familia, incluso la esposa, las hijas y las nietas, sería organizar una “fiesta de despedida”, responde el talentoso cómico, que ha batido repetidas veces su propio récord mundial de chistes. Y luego describe la fiesta, dando vuelo a su fecunda imaginación:

Para la ocasión, el lugar se vería lleno de letreros alusivos a la celebración, como, por ejemplo: “¡Que te vaya [bien]!” “¿Vuelves?” “¡Nos vemos al otro lado!”

Globos y serpentinas colgarían para la alegre celebración, mientras que algunos gladiolos se repartirían con buen gusto por toda la casa. Una torta grande de pasas y ciruelas negras se encontraría sobre el ataúd.

Se cambiaría el gélido minuto de silencio por la música preferida del futuro finado; él podría escuchar lo que siempre le encantó mientras espera la muerte.

Si supiéramos el día de nuestra muerte, se verían entierros con orquestas, grupos de vallenatos [y] mariachis… cantando alegres… —continúa Ordóñez—. En lo más álgido de la fiesta entrarían de sorpresa los mariachis cantando:

Estas son las mortajitas que le dieron a David

el día, que, de estar tan viejo, a él se le dio por morir.

¡Morite, viejo, morite! Mira que ya anocheció.

Y ya los grillos se aprestan a cantarte en tu panteón….

Enseñanza

Otra de las ventajas de saber la fecha en que vamos a fallecer es que podríamos escoger el lugar. Si los papás nos escogen dónde es que nacemos, nosotros decidimos dónde moriremos.

Si supiera que hoy es el día de mi muerte, llamaría a esos que sé que he ofendido y les pediría que me perdonaran, pues me daría tristeza saber que no me podrían recordar con agrado.

Si hoy fuera el día de mi muerte, dejaría todas mis cuentas canceladas, pues no me gustaría que mis hijos tuvieran que responder por las mismas, [y] miraría a mi esposa a los ojos y con un sonoro beso le diría: “¡Gracias, ha sido un placer compartir la vida contigo!”

Querido Dios… si hoy vinieras por mí, te agradecería por haberme enviado aquí a conocer a gente maravillosa, a beber con sed, a comer con hambre, a besar con entusiasmo, a sentir arrepentimiento, a luchar sin fuerzas, a vivir con pasión.

Te pediría que me dejaras ver por última vez a mi familia de pie en la puerta de mi casa, para que se despidieran con la mano mientras admiro que el sol está en el poniente y refleja la cruz sobre mi casa.

¡Quizá éste no sea el día de mi muerte, quizá haya muchos más, pero hoy viviré como si fuera el último de mis días!

¿Y tú qué harás?

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Carta de Luis Palau ante la crisis mundial

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NOTICIACRISTIANA.COM- Este mensaje en carta y vídeo de Luis Palau busca dar ánimos en este tiempo de crisis mundial. Una pandemia que cada día cobra más vidas y que muchos cristianos se encuentran en cuarentena, unos por temor, otros por obediencia a las medidas tomadas por los gobiernos del mundo.

Esta época de incertidumbre golpea los ánimos, las esperanzas y genera una ola de preocupación en todas las familias del mundo. Iglesias han tenido que valerse de la tecnología para transmitir sus servicios, en un intento por mantener a sus miembros metidos en la oración, el ayuno y la vigilia.

¿Dónde quedó la confianza en Dios? Veamos lo que dice la carta del evangelista, Luis Palau: 

Querido hermano en Cristo:

Puede sentirse ansioso o temeroso en estos tiempos inciertos. Muchos de nosotros lo estamos. Sin embargo, tenemos mucho a lo que aferrarnos. . . tantas promesas y bendiciones del Señor.

Quería darte algunas palabras de aliento de las Escrituras para que te arraiguen, te den paz y te den esperanzaEl Señor es nuestro escudo. Él es nuestro refugio en tiempos de angustia (2 Samuel 22:31). ¿Crees eso?

Seamos una luz en este tiempo de tinieblas. El mundo necesita a Jesús y nosotros somos sus mensajeros. Nuestro equipo es su aliado para levantar las Buenas Nuevas de Jesús todos los días.

Gracias por estar con nosotros. Te amamos, oramos por ti y confiamos en que el Señor usará este tiempo para atraer a muchos hacia Él.

Estamos en esto juntos,

Luis Palau. (2 Samuel 22:31)

PD: Ahora es el momento de ser valiente con el Evangelio. La gente está muy abierta a las Buenas Nuevas en este momento. Su mundo se desmorona a su alrededor, o eso parece. ¡Ellos necesitan a Jesús!

Reflexión

En el siguiente vídeo, el evangelista Luis Palau, habla en Inglés, como una manera de ampliar sus anteriores palabras.

En el vídeo relata cómo fue su experiencia cuando se le diagnosticó un cáncer de pulmón en estadío cuatro. Situación que lo llevó a afirmar aún más su confianza en Dios.

Instó a mantener la calma, la paz y a refugiarnos en el Señor frente a esta crisis.


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