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Sábado 26 de Mayo de 2018

Satanista se convierte tras ser su hija liberada de espíritus malignos

La hija de Isela recibió una oración de su tío, que es pastora. Después de ver un milagro, la satanista se rindió a Jesús y renunció a las tinieblas.

  • Evangelismo    
  • 12 ene 2018   

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EE.UU.- Isela creció en una familia atormentada por experiencias paranormales. El miedo era frecuente en su casa. Los cuadros caían de las paredes, las puertas del armario en la cocina se abrían y se cerraban de la nada. Tocaban el timbre y no había nadie. En busca de respuestas, su madre abrazó el ocultismo. Isela dice: “Ella creía que alguien había colocado un hechizo en la familia”.

Cuando era adolescente, Isela siguió a su madre y entró a lo oculto.

“Yo quería buscar respuestas y yo necesitaba orientación. Mi madre buscaba orientación a través de las cartas de tarot, así que creía que debía seguir ese camino”, comentó.

Pero la matriarca nunca encontró las respuestas que buscaba. Entonces la joven Isela permaneció presa y sin esperanza. “Yo quería acabar con mi vida. ¿Pensaba, porque yo tenía qué vivir? Yo estaba perdida. Entonces entré a las drogas y al alcohol, comencé a beber mucho. A veces yo caminaba toda la noche porque no tenía donde dormir”.

Isela aprendió a leer cartas de tarot y comenzó a practicar hechicería para intentar ganar el control de su vida. Pero no había escapatoria del miedo y de la oscuridad.

“Yo sabía que el diablo estaba conmigo todo el tiempo, sentía una presencia negativa porque quería la presencia negativa, por extraño que pareciera, crecí negativa, yo prosperaba en la oscuridad”, relató.

Después de que Isela dejó las drogas, quedó embarazada de una niña. Ella se mudó con su novio con quien más tarde se casaría. Pero la oscuridad espiritual la siguió, y se hizo evidente incluso para su hija. “Ella, de la nada, empezó a apuntar, de donde ella estaba sentada, y ella decía: “¡Monstruo! El monstruo cerca de mí, el monstruo tocó mis pies”. Ella se estaba alejando de todo lo que observaba. No podía dormir más de noche, cuando me despertaba por la mañana, miraba alrededor y sentía como si hubiera algo allí”, reveló.

Espíritus malignos

Los encuentros con espíritus demoníacos se multiplicaron y se volvieron más intensos en torno a Isela y su hija. “Ella tuvo impresiones de mano en su cuerpo”, dice Isela. “A continuación, esto aumentó a las marcas de mordida, yo estaba fuera de mí, ¿cómo podría proteger a mi hija? Yo no creía en Dios en ese momento, mi marido me decía: ‘Usted necesita orar.’ Y yo hablaba: ‘Eso no “va a funcionar”, estaba desesperada”, contó.

Sin opciones, Isela pidió a su tía que era una pastora que orara. “Ella oró con todos nosotros en la casa, sentí una sensación de paz irresistible, y le dije a mi marido que me sentía increíble, con un sentimiento muy pacífico, y él dijo que era el Espíritu Santo, pregunté qué significaba, pero dijo “Lo que sea, voy a aceptar, me encanta ese sentimiento”.

Mientras oraban, una vela estalló en otra habitación. Isela dijo: “Algo no le gustó de la oración. Algo no le gustó, las cosas buenas que estaban pasando “. Isela entonces pidió a su tío que también era pastor que la ayudara. “Mi tío preguntó: ‘¿Aceptas a Dios en tu vida?’ Pensé sobre eso y me dijo que haría lo que fuera necesario para ayudar a mi hija”.

Él la condujo en una oración por arrepentimiento y perdón. “Yo repetí las palabras que mi tío estaba diciendo, una vez más, sentí esa sensación de paz irresistible, y yo sabía que después de que yo hiciera esa oración mi vida cambiaría, sabía que sería algo grande”, subrayó.

Transformación inmediata

Las cosas empezaron a cambiar inmediatamente. En las semanas siguientes, Dios la llenó con el Espíritu Santo y le dio alegría. “En aquel momento yo sabía que eso era algo que estaba pasando y era sobrenatural, me ama tanto que me dio ese regalo, ¿cómo lo podría aceptar? Me sentí muy amada, después de todo lo que pasé y experimenté, y todas las cosas mal que he hecho”, subrayó.

“De repente yo tenía a Dios realmente apareciendo en mi vida y diciendo: ‘Hola, te quiero’. Usted sabe, es una sensación increíble. Es un sentimiento de amor, paz y alegría irresistible y sólo todo lo que es bueno. Desde el día en que invitó a Jesús a su vida, la oscuridad demoníaca fue sustituida por la luz y la presencia de Dios. “Fui de las tinieblas, ahora tengo la luz de Dios en mí”, finalizó.

[ Fuente: CBN News ]