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NOTICIACRISTIANA.COM.- Las mujeres, aquel complemento que desde los inicios, ha acompañado al hombre , vive constantemente en una etapa de cambios en la sociedad que la llevan a tomar decisiones algunas no tan acertadas por lo que puede parecer abrumador e incluso tildarse de pecado dependiendo la magnitud del caso.

El portal CrossWalk ha compartido 10 pecados con los que la mujer lucha a diario, el primero se trata de “Pensar que sabemos mejor que Dios”, pues en ocasiones hay tanto orgullo envuelto en los momentos que creemos que podríamos conocer mejor que Dios, y tal locura en vivir para nosotros mismos.

El medio señala que “Dios nos ama, se preocupa por nosotros, provee para nosotros y Jesús vino como el rey siervo, por lo que esos pensamientos deben estar alejados de nuestra mente y corazón”.

Si buscamos honrar a Dios, debemos recordar lo que él nos ha dicho, “Porque mis pensamientos no son tus pensamientos, ni tus caminos son mis caminos’, declara Jehová. ‘ Así como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que tus caminos y mis pensamientos que tus pensamientos” (Isaías 55:8-9).

“Obediencia tardía”

El segundo lugar está la “Obediencia tardía”, las mujeres  frecuentemente le dicen a Dios, “más tarde”.

Al parecer, las mujeres piensan que demasiadas otras cosas necesitan atención inmediata, y seguramente Dios entenderá por qué presentamos su mandato de hablar con ese prójimo, ayudar a ese amigo o servir en un determinado ministerio en la iglesia.

El tercer pecado al que de una u otra manera la mujer está sometida es a la “tolerancia del pecado”, porque por lo general las mujeres suelen llamarlo de otro modo, debilidad, verdad personal, tal como soy.

Dios no toma el pecado a la ligera porque nos separa de él. Isaías 59:2 dice, “Pero vuestras iniquidades os han separado de vuestro Dios; tus pecados te han ocultado la cara, para que él no oiga.” Eso debería aterrorizarnos, que permitir que el pecado permanezca también provoca la repulsa de Dios.

¿Pecado o deseo?

El cuarto pecado y el más recurrente en las mujeres, según relata la fuente es el “miedo al hombre”, puesto que ese deseo, si no se controla, lleva a las personas a ciclos alternos de miedo al hombre y a las personas agradables.

 “Cuando nuestros amores están correctamente orientados, eso pone y mantiene a Jesús como primero, por lo que vivimos con un temor reverencial de Dios y buscamos complacerlo antes que a todos los demás”, reseñan.

Ante el quinto pecado está planificar sin considerar a Dios o dejándolo en el ultimo lugar siempre porque nos gusta planificar para el futuro, considerar cómo y cuándo los deseos de nuestros corazones se harán cumplir puede ser algo glorioso, siempre y cuando estemos buscando a Dios para guiarnos a medida que los hacemos. 

La gula figura como el sexto pecado a raíz de que la mujer visiona todo en exceso; comida, vestir, compras, ejercicio, etc.

En la palabra de Dios dice que Pablo nos advirtió que una indulgencia voraz de cualquier pasatiempo o placer mundano puede ser perjudicial.

“No olvidar a Dios”

El séptimo pecado lo han denominado “acaparando la gloria”, haciendo referencia a no olvidar a Dios cuando recibimos triunfos de cualquier índole.

“Nuestros corazones aún deben reconocer que solo podemos hacerlo porque Dios nos ha dado la fuerza, la sabiduría y la capacidad”: manifiestan en la fuente.

El octavo pecado es quejarse independiente del motivo o circunstancia y sin importar la persona con la que se va a desahogar.

La envidia es el pecado número nueve, esto puede generar descontento entre varias personas.

Por último, el descontento que siempre ha identificado a las mujeres pues en su gran mayoría no son conformes con lo que tienen.

“Nuestras casas son demasiado pequeñas; usamos el tamaño equivocado; no podemos quedar embarazadas; casarnos; no podemos permitirnos los jeans adecuados. Necesitamos niños que obedezcan y cabellos que obedezcan y maridos que obedezcan, y necesitamos trabajos que sean satisfactorios y suficiente dinero para hacerlo todo”, son unas de las frases frecuentes en las mujeres.

La mujer ha aprendido a vivir con estos pecados y a batallar constantemente con ellos pues algunos sin innatos e intrínsecos. que desadaptarlos  de su diario vivir es un completo desafío.


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