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Miércoles 19 de Septiembre de 2018

Gobierno de Daniel Ortega “declara guerra” a Iglesia de Nicaragua

Con sacerdotes agredidos e iglesias invadidas, católicos pagan el precio de apoyo por apoyar a la Coalición Cívica que está en contra de Ortega.

  • Iglesia/Estado    
  • 25 jul 2018   

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MANAGUA, NICARAGUA.- La Iglesia Católica está en la línea de frente de un conflicto creciente entre el gobierno dictatorial del presidente Daniel Ortega y los movimientos populares que piden su renuncia. En un país donde la iglesia siempre tuvo participación en la política, los sacerdotes acabaron convirtiéndose en piezas importantes en medio de la crisis que asoló el país en los últimos tres meses y cosechó más de 300 vidas.

“Seguimos siendo pastores y un auténtico pastor de la Iglesia nunca se colocará al lado de los ejecutores”, dijo el monseñor Silvio José Báez.

“Él siempre estará con las víctimas”.

En los primeros días en que los manifestantes tomaron las calles, Ortega apeló a los obispos para ser “mediadores” en las conversaciones con la oposición, un grupo heterogéneo que incluye movimientos estudiantiles, asociaciones empresariales y organizaciones de agricultores. Pero a medida que el gobierno intensificó su represión y los paramilitares que lo apoyaron comenzaron a matar a ciudadanos, Ortega dejó de tratar a los obispos como árbitros neutrales. Pronto comenzaron los ataques a sacerdotes y la invasión de las iglesias .

El gobierno “declaró guerra a la Iglesia”, dijo Juan Sebastián Chamorro, uno de los líderes opositores. En los últimos días, monseñor Báez acabó convirtiéndose en la principal cara de la oposición, especialmente a causa de sus publicaciones en los medios sociales, denunciando los abusos del gobierno sin reservas.

“Lo que hay aquí es un estado armado contra un pueblo desarmado”, dijo en una entrevista en el seminario donde vive en la capital Managua. “Esta no es una guerra civil”.

Al mismo tiempo, las iglesias se convirtieron en lugares de refugio para quienes huyen de los soldados y de los grupos paramilitares que persiguen y agreden a todos los que se manifiestan contra Ortega.

Preguntado sobre su postura, monseñor Báez, de 60 años, dijo que no había contradicción entre sus dos posiciones. “Una cosa que debe quedar clara es que ser mediador de un diálogo no nos hace neutrales ante la injusticia, las violaciones de los derechos humanos y la muerte de inocentes”, dijo.

Cuestión espiritual

Curiosamente, el enfrentamiento entre gobierno y la población varias veces fue tratado como una cuestión espiritual. La esposa de Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo, llegó a declarar que el país había sido invadido por “espíritus malignos”.

El dictador dedicó gran parte de su discurso público más reciente para denuncias violentas contra la Iglesia Católica, acusando a los obispos de trabajar para derrocar a su gobierno electo e incluso de usar algunas iglesias para esconder armas.

Además de llamar “golpista” a la Iglesia católica la acusó de “alimentar sectas satánicas” , una referencia a sus oponentes.

Los ataques a las iglesias vienen aumentando desde que Ortega condenó por primera vez “aquellos que nos maldicen y nos condenan a muerte en nombre de instituciones religiosas”, hace unas semanas.

De cierta manera, la Iglesia Católica de Nicaragua está pagando por su apoyo al movimiento sandinista, liderado por Ortega, que llegó al poder por primera vez en la década de 1980. Incluso con un conocido discurso comunista, durante mucho tiempo tuvo apoyo de los obispos.

Después de años de desmanes, las relaciones se estremecieron y Ortega ya no contaba con el apoyo de los líderes católicos cuando perdió la elección en 1990. Decidido a volver al poder, en 2006 el presidente-dictador volvió a acercarse a la cumbre de la Iglesia durante su campaña .

Ahora, los sacerdotes están nuevamente en el centro del debate político, mientras que el régimen comunista de Daniel Ortega muestra su verdadera cara.

[ Fuente: New York Times ]