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Lunes 20 de Agosto de 2018

Después de cerrar 700 iglesias, Ruanda quiere impedir acción de pastores

La gran mayoría de las iglesias cerradas eran pentecostales, que el gobierno acusa de “contaminación acústica”

  • Persecuciones    
  • 19 jul 2018   

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RUANDA, ÁFRICA.- Después de cerrar más de 700 iglesias desde principios de año, el gobierno de Ruanda ha cambiado las directrices sobre cómo los grupos religiosos deben operar en el país. Oficialmente, el 93,6% de la población es cristiana (56,5% de católicos y 37,1% de evangélicos).

El presidente Paul Kagame mandó al Parlamento un proyecto de ley que exige que sacerdotes de todas las religiones, incluyendo musulmanes, tengan un diploma universitario en “estudios religiosos” para poder predicar en los templos.

Evalister Mugabo, obispo de la Iglesia Luterana en Ruanda, recuerda que la mayoría de los pastores del país tienen sólo certificados de escuelas bíblicas locales, que no son reconocidos por el gobierno. “Las misiones globales deben considerar esto como una emergencia”, apunta.

Según él, “la Iglesia Católica Romana tendrá el dominio en Ruanda, pues no tenemos muchas universidades evangélicas y difícilmente podremos ofrecer un diploma para todos los pastores en poco tiempo”.

En caso de ser aprobada, la exigencia de la nueva ley es que las Iglesias estarían obligadas a instituir un órgano interno de resolución, que respondería al gobierno por cualquier denuncia.

La medida, según funcionarios del gobierno, traerá orden entre las iglesias, algunas de las cuales son sospechosas de engañar a las personas.

Judith Uwizeye, ministra del gabinete del presidente Kagame, justifica: “Era posible despertar por la mañana y llamar a otras personas para comenzar una iglesia, nada lo impedía. Queremos crear una mejor organización sobre el modo de trabajo de esas organizaciones religiosas “.

Desde marzo, el gobierno ha tomado una actitud radical, cerrando cientos de iglesias en la capital de Kigali y hasta en las comunidades rurales aisladas. Las autoridades argumentan que los templos no tenían infraestructura y estaban “contribuyendo a la contaminación sonora”. Sin embargo, los minaretes de las mezquitas no fueron impedidos de tocar el llamado a la oración cinco veces al día.

La gran mayoría de las iglesias cerradas eran pentecostales. El pastor Jean Bosco Nsabimana, fundador de una de las iglesias que ya no puede funcionar, cuestiona porque las autoridades no miran a los bares y discotecas que producen contaminación sonora de verdad.

Curiosamente, Innocent Maganya, jefe del departamento de estudios islámicos de la Universidad de Tangaza, argumenta que la medida es positiva. “Estas iglesias se estaban multiplicando rápidamente y explorando gente pobre. Si no se controlan, seguirán apareciendo. “Yo no creo que el gobierno esté interfiriendo en la libertad de culto”, asevera.

[ Fuente: Religion News ]