Vaticano insta a evitar condenar a muerte a Troy Davis

“Pensemos que si nosotros logramos una conversión y un cambio de vida, puede ayudar mejor a una reconciliación, una reinserción en la sociedad antes que eliminar la vida de alguien, aunque sea culpable”, dijo el cardenal.

  • Iglesia/Estado    
  • 21 sep 2011   

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El presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, cardenal Peter Turkson, un alto funcionario del Vaticano instó a las autoridades de Georgia, en Estados Unidos, a evitar la aplicación de la pena de muerte en contra Troy Davis, publica el diario El Milenio de México.

En declaraciones a la Radio Vaticana, Turkson dijo que el “precepto evangélico no cambia y, en cualquier caso, “Cristo vino a dar vida en abundancia”, aunque el cardenal se abstuvo de comentar la validez de la sentencia judicial en contra de Davis.

“No podemos entrar en el argumento de si la sentencia es merecida o no, podemos simplemente lanzar un llamado: auguramos que el sistema penitenciario en este caso pueda hacer todo para salvar la vida y apuntar a su conversión, a su transformación”, resaltó el El presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz.

La muerte de Davis por inyección letal está prevista para hoy luego que la Junta de Perdones y Libertades Condicionales del estado de Georgia negó la víspera de la clemencia al afroamericano de 42 años, hallado culpable del asesinato del policía Mark MacPhail el 19 de agosto de 1989.

Desde su sentencia, siete de los nueve testigos que declararon en su contra se han retractado o contradicho su testimonio, existen también dudas sobre la evidencia física y la falta de ligas directas que lo relacionen con el crimen.

Las inconsistencias en el caso han motivado que personalidades como el expresidente estadunidense James Carter, el Papa Benedicto XVI, el Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu y el exdirector del FBI, William Sessions, hayan intervenido en su favor y solicitado un nuevo juicio.

“Pensemos que si nosotros logramos una conversión y un cambio de vida, puede ayudar mejor a una reconciliación, una reinserción en la sociedad antes que eliminar la vida de alguien, aunque sea culpable”, dijo el cardenal.