Meriam Ibrahim representa la persecución moderna en contra de los cristianos

El caso de Ibrahim tienen una connotación mayor, ya que nos recuerda la persecución que cristianos sufren en nuestra era actual.

  • Persecuciones    
  • 2 jul 2014   

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Sudán.- Meriam Ibrahim había sido liberada el pasado martes 24 de junio por el gobierno de Sudán, tras ser arrestada bajo cargos de haber renunciado a su fe musulmana.

Ibrahim se mantuvo firme, y se defendió a lo largo del caso aseverando que su religión es cristiana. Tal defensa la convierte según expertos en el ejemplo de los cristianos que son perseguidos en nuestra era moderna.

Tras su liberación, grupos de derechos humanos a nivel internacional alabaron la decisión.

Sin embargo Ibrahim fue arrestada junto a su familia nuevamente en el aeropuerto de Khartoum el pasado fin de semana, cuando planeaba viajar a Estados Unidos.

Los nuevos cargos, según las autoridades de Sudán, tienen que ver con la supuesta falsificación de documentos de viaje y el proporcionar falsa información. Analistas han dicho que estos nuevos cargos crean una nueva batalla legal para la mujer de 27 años, cuyo futuro a pesar de su notoriedad internacional, es incierto.

Pero el caso de Ibrahim tienen una connotación mayor, ya que nos recuerda la persecución que cristianos sufren en nuestra era actual.

Charlotte Allen escribió en una reciente columna para The Wall Street Journal que Ibrahim pudo haberse convertido en una mártir del siglo 21 en mayo pasado, cuando fue sentenciada a muerte tras ser acusada de apostasía, al negarse a aceptar la fe islámica y por defender su fe cristiana.

“La historia de la Sra. Ibrahim tiene paralelos con otra historia cristiana sobre madres africanas jóvenes que se convirtieron mártires cristianas, durante el inicio del tercer siglo: La historia de Felicitas y Perpetua, ejecutadas por su fe en las ciudades portuarias de Roma conocidas como Cártago en la actual Rusia,” dice Allen en su columna, agregando que “Felicitas fue una esclava durante un estado avanzado de embarazo cuando fue arrojada a prisión junto con Perpetua y otros cristianos para esperar sus muertes devorados por animales salvajes en la arena de Cártago.”

Perpetua, al igual que Ibrahim, tuvo a su hijo en prisión. Felicitas, al igual que Ibrahim, tenía una hija bebé antes de su fecha de ejecución, agregó también Allen.

Otro paralelo es la firmeza con que Ibrahim ha defendido su fe, al igual que Perpetua.

Ibrahim dijo ante la corte que la sentenció: “Soy una cristiana,” las cuales fueron las palabras de Perpetua, según registros históricos.

De acuerdo con el Foro Pew para la Religión y la Vida Pública, los cristianos son perseguidos en más lugares hoy que cualquier otro grupo religioso, sufriendo incluso acoso formal o informal en tres cuartas partes de los países en el mundo.

Paul Marshall, del Centro de Libertad Religiosa del Instituto Hudson dijo también en una columna del Weekly Standard publicada el pasado 23 de junio que la persecución de cristianos “está ocurriendo a una escala masiva, no está siendo reportada como debería, y en muchas partes del mundo está creciendo nuevamente.”

Protegida por EEUU

Ibrahim se encuentra acogida en la Embajada estadounidense en Jartum después de ser liberada de nuevo por las autoridades sudanesas. La exreclusa había sido excarcelada tras el fallo de un tribunal de apelación que anuló la condena a muerte por apostasía, pero fue de nuevo detenida cuando intentaba, junto a su familia, embarcar en un vuelo con destino a Norteamérica.

Tras permanecer 48 horas retenida en los locales del servicio de Inteligencia, los cuerpos de seguridad permitieron su salida y la familia buscó de inmediato protección en la legación de Washington. Daniel Wani, su marido, es de origen sur sudanés le fue concedido hace nueve años el pasaporte estadounidense.

La Casa Blanca ha decidido asumir el protagonismo en la resolución del conflicto. El Departamento de Estado reclama a Sudán garantías para la integridad de la joven doctora y confirma su determinación de conseguir la plena libertad de Meriam y el permiso para que abandone definitivamente Sudán. La exreclusa y los suyos no pueden salir del territorio porque sobre ella pesan nuevos cargos en relación a los documentos presentados en la aduana del aeropuerto después de su primera liberación.

La causa contra Ibrahim experimenta un nuevo e imprevisible giro con la implicación de la agencia de seguridad nacional. La familia utilizó credenciales expedidas por la misión diplomática de Juba, que ha reconocido su emisión, y el ministro de Asuntos Exteriores aduce la comisión de falsedad porque la exprisionera cuenta con la nacionalidad sudanesa.

La implicación norteamericana viene incentivada por el eco obtenido por el caso al otro lado el Atlántico. El secretario de Estado, John Kerry, se ha pronunciado al respecto, presionado por una carta abierta en la que 38 congresistas demandaban mayores esfuerzos para conseguir la salida de la mujer del país africano y la concesión para ella del estatuto de refugiada.

Fuente: Agencias