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Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Templo pentecostal ante el desahucio

Tribunal Supremo no ha aceptado revisar la sentencia sumaria con la que la titularidad sobre la casa de adoración quedó adjudicada a la entidad Iglesia de Dios Pentecostal M. I.

  • Iglesia    
  • 7 mar 2006   

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Botados de su iglesia.

Los feligreses de la Iglesia Filadelfia de Guaynabo están a punto de ser desahuciados de su imponente templo ubicado al borde del expreso Martínez Nadal ya que el Tribunal Supremo no ha aceptado revisar la sentencia sumaria con la que la titularidad sobre la casa de adoración quedó adjudicada a la entidad Iglesia de Dios Pentecostal M. I. (IDPMI).

El pleito coloca a un grupo de aproximadamente 200 feligreses, bajo la dirección del pastor Efraín Martínez, en choque directo con la organización internacional a la que un día se afiliaron y que ahora es la dueña de su templo.

Desde que el Tribunal de Primera Instancia avaló el remedio de desahucio en un procedimiento de sentencia sumaria el 11 de febrero de 2005, y según el expediente del caso, la Iglesia Filadelfia no ha podido presentar la prueba que supuestamente rebatiría las alegaciones de IDPMI.

Martínez llegó a apelar directamente al juez presidente del Supremo, Federico Hernández Denton, en una carta del 4 de enero de 2006, en la que le asegura que “creo firmemente que nuestro Dios lo colocó en la presidencia de nuestro más alto tribunal por sus dignos valores” y le cita textos del libro bíblico de Isaías.

Además, en la carta el pastor dijo que IDPMI le está haciendo “la guerra”, que cometieron un “fraude totalmente injusto e ilegal” y que dicha entidad “mira nuestro templo como un gran botín sin haber pagado ellos el precio y sacrificio que nos ha costado”.

El caso está en suspenso porque nueve días después de la carta, el Supremo determinó dar un “no ha lugar” a una moción de reconsideración, pero se le ha pedido que aclaren si es la moción del grupo de Martínez o la de otro grupo de feligreses que intervino en el pleito. La Iglesia Filadelfía sostiene que ese otro grupo no es legítimo y lo llama “seudo congregación”.

La IDPMI, representada por el ex secretario de Justicia Héctor Rivera Cruz, sostiene que la titularidad del templo fue parte del acuerdo de afiliación y que, ante la desafiliación, procede que lo ocupen ellos. IDPMI es la organización religiosa puertorriqueña más grande con representación en todos los continentes y al menos 670 propiedades en la Isla y 2,000 en el resto del mundo.

La Iglesia Filadelfia, en cambio, alegó una aplicación discriminatoria de los acuerdos y sostiene que la orden del tribunal se obtuvo mediante fraude porque para ello se le dijo al foro que un grupo de 80 feligreses representaban a la verdadera Iglesia Filadelfia y se permitió que intervinieran. Pero, el grupo de Martínez presentó evidencia de que varias de las firmas eran falsas.

La iglesia de Martínez comenzó en su antigua residencia en la urbanización Santiago Iglesias en 1961. Fue creciendo y, con actividades comunitarias como donativos, ventas de bizcochos y lavados de carro recaudaron los fondos para el templo que, según versiones extraoficiales, tendría un valor de $8 millones junto con el terreno.

Primera Hora