Rick Warren revela cuatro secretos para un ministerio fructífero

Dios quiere que tengamos ministerios fructíferos, así que quiero que mostrarle algunos principios que producirán una fecundidad divina en su vida.

  • Iglesia    
  • 16 mar 2015   

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La mayoría de la gente está interesada en la productividad. Pero la Biblia no usa la palabra “productividad”; en cambio, encontrará la palabra “fecundidad”.

Dios quiere que tengamos ministerios fructíferos, así que quiero que mostrarle algunos principios que producirán una fecundidad divina en su vida. Creo que hay cuatro condiciones que son esenciales para un ministerio fructífero.

En primer lugar, debes cultivar raíces: Dios dice que no hay fruta sin raíces.

Necesitas raíces en particular para cuando tus recursos se vuelven limitados para esos tiempos de sequía.

La sequía, como ustedes saben, es un largo período sin lluvia. Tuvimos uno aquí en California, que duró ¡siete años!

Una sequía en su vida indica que usted tendrá que prescindir de algo que necesita, tal vez tiempo, energía, dinero o apoyo porque habrá momentos de sequía en su ministerio; tal vez usted está en uno ahora.

En segundo lugar, debes eliminar las malas hierbas en tu vida y ministerio: Las malas hierbas en su ministerio y en su vida, son las cosas que impiden o limitan su crecimiento espiritual.

Las malas hierbas son las cosas que ahogan su relación con Cristo o que le impiden un mayor crecimiento.

¿Cuánto esfuerzo necesita para que las malas hierbas crezcan? ¡Ninguno en absoluto!

Usted no tiene que cultivar las malas hierbas. ¡No prestes atención a una mala hierba y crece!

Las malas hierbas son un signo de abandono. He descubierto que cuando me descuido, abandono mi mantenimiento personal como caminar y mantenerme en buena forma física, igual pasa con mis relaciones claves en mi vida, si eso ocurre las malezas comienzan a crecer y comienzan a asfixiar mi productividad.

En tercer lugar, usted tiene que cooperar con la poda de Dios en su vida: ¿Qué es podar?
La poda no sólo consiste en cortar las ramas muertas sino que es con el fin de mejorar la forma de la planta y estimular el crecimiento. La poda es esencial para aumentar la productividad. No es opcional. Si usted va a ser productivo en el ministerio, Dios te pone en tiempos de poda.

Dios poda tu fecundidad. En tu vida no es sólo la madera muerta que Dios destruye; él también recorta las áreas de éxito, incluso áreas que están dando sus frutos maravillosos.

Cuando Él hace esto puede que luches por tratar de entender por qué, pero la razón es que Él te está preparando para un mayor ministerio.

En cuarto lugar, hay que esperar la cosecha: La fruticultura lleva tiempo. No viene automáticamente. Usted no planta una semilla en tierra y al día siguiente cosecha.

Es de sentido común: las semillas deben ser plantadas. Tienes que cubrirlas con tierra, y luego esperar, orar y esperar el crecimiento.

Al igual que una semilla crea nueva vida de la muerte, para que usted pueda ser más eficaz en su ministerio hay que morir a su vieja naturaleza, a sus propios deseos y ambiciones para pasar por eso proceso de espera. El crecimiento toma tiempo, pero no te rindas. Manténgase conectado a Jesucristo.

Tal vez usted ha estado inactivo en su ministerio desde hace algún tiempo. Mi oración es que tú mismo le digas a Cristo: “Señor, quiero trabajar en estas cuatro cosas: cultivar mis raíces, eliminar las malas hierbas, cooperar con tu poda, esperar la cosecha. Dios, confío en lo que he plantado, y confío en lo que he sembrado inevitablemente, la cosecha es para usted”.

Esa es la ley de la cosecha.