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Sábado 18 de Noviembre de 2017

Carlos Zambrano prevé su retiro del beisbol para convertirse en Pastor Evangélico.

Carlos Zambrano, quien prevé su retiro del beisbol una vez venza su contrato con los cachorros de Chicago, lanzará en el futuro cercano, sólo la Palabra de Dios.

  • Sociedad    
  • 15 jul 2008   

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Carlos Zambrano, quien prevé su retiro del beisbol una vez venza su contrato con los cachorros de Chicago, lanzará en el futuro cercano, sólo la Palabra de Dios.

Ha dedicado 15 de sus 27 años al beisbol, “no por decisión propia, sino por el mandato de Dios”, según dice, ya que “este deporte no es vida”.

Es por eso que Carlos Zambrano tiene fijado su retiro del beisbol, mucho antes de lo que se pudiera pensar. No por caprichoso, sino porque cree que es hora de emprender la nueva misión que, según entiende, el Todopoderoso le encomendó.

“Él ya me dijo que es suficiente, que mi propósito aquí -asegurar el bienestar económico de su familia- ya está cumplido. Por eso, después de que se me termine el contrato con los Cachorros (2012 ó 2013 si el equipo ejerce la opción que tiene) me retiraré y me entregaré por completo a Él. Quiero ser pastor, ser alguien en Dios, difundir su palabra y ayudar a la gente, sobre todo a los jóvenes”, comenta Zambrano, mientras conduce hacia la iglesia “La Casa del Carpintero”, en un barrio puertorriqueño, al noreste del centro de Chicago.

Fue en ese templo donde la fe de Zambrano hacia Dios se terminó de edificar, pues desde muy pequeño su familia le inculcó los valores de la religión cristiana, que él acompaña con el agregado de Pentecostal.

“Cuando yo llegué a Chicago (2001) estaba solo, separado de mi familia, eso nunca me ha gustado, de allí que no me guste la vida del pelotero. En esa oportunidad un amigo me presentó a Isaías Mercado, quien más que mi pastor es mi amigo, y él me guió bajo su manto y me acercó al Señor. Eso fue cuando yo estaba comenzando, cuando no era nadie en el beisbol, y eso lo agradezco mucho”, comenta Zambrano, quien sólo va al culto los domingos cuando está en Chicago y los juegos son de noche.

El venezolano, quien el año pasado firmó un contrato por cinco años y 91.5 millones de dólares, dice que no le hace falta ir al culto, porque su comunión con Dios no se basa en un lugar o una situación particular.

“Cuando tienes comunión con Dios es algo tan bello, que tú puedes sentir su voz, así como hablamos tú y yo. Yo converso con él, aquí en el carro cuando vengo al estadio, en el dugout cuando estoy en el juego o en la lomita cuando estoy pitcheando. Lo trato como si fuera una persona que siempre está a mi lado. Yo siento la presencia del Espíritu Santo junto a mí”, confiesa Zambrano, quien dice ser uno más dentro de la iglesia, en donde siempre le tienen reservado un asiento en primera fila, justo frente al altar.

El nativo de Puerto Cabello considera que tiene el tiempo justo para cambiar y apaciguar su personalidad, hasta llegar a adquirir las herramientas necesarias para convertirse en el mejor siervo de Dios.

“En estos años que me quedan de carrera tengo que ir mejorando un poco mi actitud. Yo soy muy tranquilo, pero también muy impulsivo y eso tiene que cambiar. Si el tiempo que me queda para el retiro no es suficiente para mejorar, tengo pensado meterme en un instituto bíblico para estudiar y pasar mucho tiempo con Dios”, comenta Zambrano frente a la iglesia.

Dentro del beisbol ha tenido la oportunidad de practicar la que será su misión.

“Aquí muchos se me han acercado para que les hable de Dios. El último que lo hizo fue Giovanni Soto, y una de las primeras personas que me pidió que le hablara de Dios fue Moisés Alou. Yo no le digo nada a nadie hasta que me lo piden, porque respeto las creencias de cada quien”, dice Zambrano quien concluye: “Ya ha comenzado mi camino hacia la labor pastoral. Ya estoy más cerca de Dios”.