Astronauta revela que celebró la Santa Cena en la Luna

La NASA estaba al tanto de la ceremonia que Aldrin realizaría, pero pidió al astronauta que no hiciera comentarios sobre la transmisión. “La NASA me dio instrucciones de no anunciar la comunión por la transmisión de radio en el momento que aterrizamos en la Luna”, dijo.

  • Sociedad    
  • 12 ene 2015   

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El astronauta Buzz Aldrin quien fue el segundo hombre en caminar sobre la Luna a bordo del Apolo 11 en 1969, junto a Neil Armstrong (que fue el primero) fue miembro de la Iglesia Presbiteriana Webster, Texas, así que en esa ocasión llevó vino para celebrar la Santa Cena.

La NASA estaba al tanto de la ceremonia que Aldrin realizaría, pero pidió al astronauta que no hiciera comentarios sobre la transmisión. “La NASA me dio instrucciones de no anunciar la comunión por la transmisión de radio en el momento que aterrizamos en la Luna”, dijo.

Aldrin llevó un pedazo de pan, un sorbo de vino, y un cáliz de plata minúsculo que él trajo a bordo como parte de los pocos objetos personales que se le permitía a cada astronauta.

“Después de aterrizar en el suelo lunar, todavía dentro del módulo, apagado mi radio leí, en ese momento, la Biblia. Agarré, el cáliz y un contenedor del vino. Con 1/6 de la gravedad de la luna el vino se curvó lentamente y con gracia por el lado de la copa. Es interesante pensar que el primer líquido jamás derramado en la Luna, y el primer alimento comido allí, eran los elementos de la comunión. Neil me estuvo mirando”, recuerda.

Sin embargo, el hombre religioso que caminó en la Luna cambió sus creencias religiosas después de pasar por problemas personales, caer en el alcoholismo y la depresión. Así poco a poco comenzó a cambiar su visión del mundo, aceptando otras creencias y teorías secularistas como las de Stephen Hawking.

“Soy un hombre de ciencia, pero hoy me considero una persona espiritual, sin unirme a ninguna religión en particular”, dice Aldrin que sigue creyendo en una deidad, pero universal.

“Hoy, yo no soy el mismo hombre que decidió que la mejor manera de mostrar gratitud por el éxito de la misión era organizar una comunión en suelo lunar. Mi espiritualidad ha cambiado”.