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Domingo 22 de Octubre de 2017

Acusan a pastor a no pertenecer a ninguna congregación

Se le acusa de haber violado varios niños en el albergue hogar la Cueva de Abdulá, en el sector Los Prados del Cachón en Santo Domingo Este, no ha sido designado como pastor en ninguna iglesia, concilio o institución evangélica, por lo que no tiene ninguna calidad para llamarse pastor

  • Policial/Judicial    
  • 15 may 2009   

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El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), el Consejo Nacional de Iglesias (CNI) y el Consejo Nacional de Confraternidades de Pastores Evangélicos (CONACOPE), junto a toda la Comunidad Evangélica, aseguraron que que el ciudadano José Antonio Dionisio (Alex), a quien se le acusa de haber violado varios niños en el albergue hogar la Cueva de Abdulá, en el sector Los Prados del Cachón en Santo Domingo Este, no ha sido designado como pastor en ninguna iglesia, concilio o institución evangélica, por lo que no tiene ninguna calidad para llamarse pastor.


Los reverendos Reynaldo Franco Aquino y Braulio Portes condenan, al mismo tiempo, “la aberrante y bochornosa conducta del nombrado José Antonio Dionisio (Alex) y de toda persona que incurra en acciones similares”. Y rechazaron, “la manera ligera” con las que algunas personas se auto titulan “pastores evangélicos” para tratar de ocultar sus acciones perversas. Y subrayaron que en las organizaciones evangélicas reconocidas, para alcanzar la acreditación que le concede calidad de pastor a un creyente evangélico se requiere una rigurosa formación cristiana y una probada vocación ministerial para luego ser enviado por la institución que lo formó.

“Lamentamos -agregaron- que nuestra niñez se vea expuesta a semejantes abusos, como resultado de la falta de programas y acciones encaminadas a apoyar a la niñez que el estado de pobreza somete al abandono y a la miseria. Recordamos que desde las iglesias evangélicas se apoya a la niñez en escuelas bíblicas, programas de formación y apoyo a la familia y otras actividades orientadas a fortalecer los valores esenciales que sostienen la convivencia humana, pero siempre bajo un orden establecido y una cobertura ministerial que pueda dar la cara ante cualquier eventualidad”.

Y para concluir dijeron: “Dejamos claro que la calificación de pastor, más que un título eclesiástico o religioso, es un reconocimiento al trabajo de cuidado, colaboración y solidaridad comunitaria que ejercen personas sensatas y llenas de amor al prójimo y no puede llamarse por ese título a cualquiera que ande con una Biblia debajo del brazo”.