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6 mentiras que Satanás trata de decirle a todo cristiano

Quiere que creamos que está bien permanecer en un lugar de sufrimiento para siempre, que está bien creer que no hay nada que se pueda hacer.

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NOTICIACRISTIANA.COM.- Fatiga. Ansiedad. Estrés. Tentación. Temor. Desesperación. Mentiras. Venganza. ¿Suena familiar? Son los esquemas favoritos del diablo para distorsionar nuestra visión de la realidad.

Quiere que creamos que está bien permanecer en un lugar de sufrimiento para siempre, que está bien creer que no hay nada que se pueda hacer, y que debemos vivir en la derrota.

Quizás ninguna otra tentación te sea tan fácil de abrazar como una simple mentira, pero aceptarla es incluso uno de los engaños más inocuos del enemigo.

¡La verdad es que Cristo nos ha hecho vencedores! Descubra cómo vencer las mentiras de Satanás con la armadura espiritual que Dios nos da en Efesios 6).

 El padre de las mentiras

El enemigo quiere que le creas sus mentiras. Pero ten en cuenta quién es realmente el enemigo. En solo tres versos simples, las Escrituras nos dan una imagen precisa de su carácter, de sus tácticas y de su objetivo.

Su historia nos dice que es un asesino y que solo tiene un deseo. En Juan 8:44, Jesús le dice a sus seguidores: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer…”.

Su estrategia nos dice cómo pretende engañarnos. Jesús pinta un cuadro de este plan mientras continúa en Juan 8:44: “[El diablo] ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

La verdad en las Escrituras

El poder del enemigo nos revela su objetivo cuando tratamos de mantener nuestros ojos en Jesús.

Pedro lo explicó esto vívidamente a la Iglesia en 1 Pedro 5: 8: ” Vuestro adversario, el diablo, anda como un león rugiente, buscando a quién devorar”.

Si sabemos quién es el enemigo, las razones por las que es nuestro enemigo y cómo pretende derrotarnos, ¿por qué tantos de nosotros seguimos eligiendo creer en su versión distorsionada de la realidad? ¿Por qué aceptaríamos sus mentiras sobre el estrés, la ansiedad, la desesperación y todas las otras luchas que tenemos, haciéndonos pensar que no se pueden superar?

¿No nos parece mucho mejor creer en la verdad que se encuentra en las Escrituras? La verdad que nos dice el enemigo, no tiene una verdadera base en la que apoyarse, porque ya ha sido derrotado, nuestras luchas ya se han resuelto y tenemos las herramientas para ser vencedores.

La verdad detrás de las mentiras

Como mencioné anteriormente, a veces las luchas en sí son manejables. Podemos manejar nuestra fatiga descansando un poco más. Podemos manejar nuestro estrés al descomprimirnos los fines de semana.

Pero a veces las luchas son mucho más profundas y se ven reforzadas por la mentira de la justificación.

Tenemos miedo de que esta relación se rompa, estresada por la gran cantidad de trabajo que tenemos que hacer, o ansiosa por las cosas que aún no han encajado.

La mentira es la siguiente: estamos justificados para permanecer temerosos, estresados, ansiosos. Nada podría estar más lejos de la realidad.

Dios no quiere que sus hijos se queden estancados. La verdad que encontramos en las Escrituras nos dice que nunca debemos creer las mentiras que el enemigo nos dice, y debemos estar protegidos contra él.

Dios tiene mejores cosas que nos tiene reservadas, y nuestra parte en el asunto es confiar en Él y su verdad, creer en sus promesas y confiar en su amor.

Considere este versículo de 2 de Corintios: “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios”, 2 Corintios 4: 2.

Resistiendo las mentiras

Justificar la mentira y creer que es la forma más fácil de ayudarnos a superar nuestras dificultades es vivir con vergüenza y caminar en astucia.

No es lo que Dios quiere para nosotros. Sabemos que Dios quiere que vivamos en la verdad, que mantengamos la verdad cerca, que nos apoyemos en ella. Pero aparte de la verdad que podemos encontrar en las Escrituras, ¿qué otra verdad hay?

Bueno, se nos dice varias veces a lo largo de las Escrituras del Dios de la verdad. Se puede confiar en él por esta razón. David escribió en el Salmo 31: 5: “En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Señor Dios de la verdad”.

Considere las palabras de Isaías sobre el Dios de verdad: “El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos”, 65:16.

Cristo como la fuente

También se nos dice que Dios mismo es verdad y vida. “Y el Verbo [Jesús] se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”, Juan 1:14.

Vemos más afirmaciones cuando Jesús nos recuerda que Él es “el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14: 6. Cristo es nuestra fuente de verdad. Estamos seguros del deseo de Cristo para que vivamos en la verdad y nuestra capacidad para vivir en la verdad.

Efesios 6:14 nos ordena: “Por tanto, quédate ceñido de verdad”. Un par de capítulos antes de esto, Pablo escribió que “la verdad está en Jesús” (4:21).

La verdad sobre la que estamos destinados a apoyarnos: la verdad de quién es Dios, lo que Jesús hizo por nosotros y las vidas que Él quiere que tengamos, está destinada a penetrar en lo que somos y todo lo que hacemos, incluidas las decisiones que tomamos con respecto a las mentiras del enemigo que podemos creerlas o rechazarlas.

El estímulo de la verdad

Si conocemos la verdad y su capacidad para fortalecernos, ¿cómo podemos plantar la verdad en nuestros corazones para que estemos preparados cuando las mentiras estén dirigidas hacia nosotros?

Cuando nos desanimamos en las relaciones, nos estresamos por el trabajo o anhelamos la venganza, debemos permanecer en la verdad de la soberanía de Dios, ya que nos permitirá vencer.

Resiste las mentiras del enemigo Manténgase en la verdad de quién es Dios: Él es verdad, Él es gracia, Él es fortaleza, Él es misericordia. Él es el que ya ha vencido, y por extensión también tenemos las herramientas y la capacidad para vencer.

La fatiga, la ansiedad, estrés, tentación, miedo, desesperación, mentiras y venganza, pueden superarse cuando vivimos en la verdad.

El Dr. David Jeremiah es uno de los maestros de la Biblia más confiables de los Estados Unidos. Durante más de 36 años, ha ayudado a millones de personas a profundizar su comprensión de la Biblia.


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La doctrina de la seguridad eterna: ¿La salvación se pierde?

“Las obras no son necesarias para obtener la salvación; pero la verdadera salvación efectuada por Dios, no dejará de producir las buenas obras que son su fruto (ver Mt 7: 17)”, dice John MacArthur en su libro: El Evangelio Según Jesucristo.

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NOTICIACRISTIANA.COM. – No he dejado de pensar en esta pregunta nuevamente, no porque todos se la han formulado, sino porque me hace sopesar si el evangelio que aprendí estaba incompleto o con los años lo he torcido para vivirlo según yo.

Estoy seguro que la corriente de arminianos y calvinistas en estos tiempos aún persiste, pues tanto Jacobo Arminio como Juan Calvino debatieron sobre este tema, hasta que, en nuestros tiempos, aún se dividen los cristianos si la salvación se pierde sí o no.

No pretendo darles una espesa exégesis teológica, pero lo más básico que un cristiano debe saber, es que la salvación es por gracia, se obtiene por medio de la fe en Jesús, le pertenece a Dios y él la da sin acepción personas a toda la humanidad, si hay arrepentimiento y conversión.

Aclarar si un cristiano puede perder la salvación es desengañarlo, muchos enseñan que no puedes perder tu salvación porque es obsequio de Dios, no se puede obtener por obras y puedes vivir como se te antoje porque al final no puedes hacer nada para ganarte la vida eterna.

Verdades a medias

Es cierto, ninguna obra que haga podrá hacerme merecedor de la salvación, pero recibir de Jesucristo la salvación sin merecérmela y seguir viviendo en mis delitos y pecados, y creer que sigo siendo salvo, es una herejía.

“Por sus frutos los conoceréis”, dijo Cristo en Lucas 6: 16, y más adelante el apóstol Pablo resalta: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es”, 2 Corintios 5:17, ambos versos resaltan que el salvo debe demostrar frutos de arrepentimiento, no que viva en oscuridad.

Otra verdad a medias, es que muchos enseñan que la obras no salvan sino creer en Jesucristo, es cierto, pero las obras no pueden estar separadas de la fe: “la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”, Santiago 2: 17.

“Las obras no son necesarias para obtener la salvación; pero la verdadera salvación efectuada por Dios, no dejará de producir las buenas obras que son su fruto (ver Mt 7: 17)”, dice John MacArthur en su libro: El Evangelio Según Jesucristo.

La falsa seguridad eterna

Uno de los que promovió en este siglo la falsa seguridad eterna, fue el ya fallecido José Luis de Jesús Miranda con su herejía: “Salvos Siempre Salvos”, que afirmaba que una vez salvo por Jesucristo, no importaba lo que pudieras hacer con tu vida, siempre serías salvo.

Creo que en esta falsa seguridad muchos hemos caído, porque nuestro primer aprendizaje fue un evangelio diluido, incompleto o simplemente porque nosotros nunca dudados de lo que aprendíamos, no aprendimos ahondar y nos quedamos en lo superficial.

Otra razón por la cual no podrías ser salvo es que tu arrepentimiento no sea auténtico.  Aunque la palabra en sí significa “cambio de mente”, también busca en el ser humano cambio de propósito, pero más específico es “abandono de pecado”.

Sin arrepentimiento genuino, sin confesión de pecados, y sin creer que Jesucristo nos salvó de la condenación eterna, no podremos ser salvos, pero también sin dar frutos de una vida regenerada tampoco se podría asegurar que usted es salvo.

Teólogos que dicen que no se pierde

Para que el creyente perdiera su salvación se requeriría que Padre, Hijo y Espíritu se arrepintieran de sus obras y las deshicieran.

El punto clave en la discusión de la seguridad del creyente está en quién salva. Si el hombre es responsable de asegurar su salvación, puede perderse; si Dios asegura la salvación de la persona, ella siempre está segura, Paul Enns, Compendio Portavoz de Teología.

Estoy de acuerdo con Enns, Dios no se arrepentiría de salvar al ser humano, aunque le duele que lo rechacen aquellos a quienes desea darles vida eterna, un claro ejemplo fue uno de los criminales que injurió a Jesús: “¡Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y sálvanos también a nosotros!”, Lucas 23: 39.

Este criminal rechazó a Cristo, en realidad lo que le dijo era justamente lo que el Señor estaba haciendo, pero por su incredulidad perdió la oportunidad de ser salvo, no así, el otro que creyó en él: “Jesús, acuérdate de mí cuando comiences a reinar”, Lucas 23: 42.

La seguridad eterna es obra de Dios que garantiza que el don de Dios, la salvación, una vez que se recibe, es para siempre y no se puede perder.

La perseverancia, el término generalmente usado en el calvinismo, designa el quinto punto en la teología de Calvino, la “perseverancia final” de los santos. Significa que los creyentes “no pueden ni total ni finalmente caer del estado de la gracia, sino que ciertamente perseverarán en ella hasta el fin, y serán salvos eternamente, Charles Ryrie, Teología Básica.

Charles Ryrie, acierta que hay seguridad eterna, si el cristiano persevera en su fe: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”, Mateo 24:13.

Sin embargo, la realidad es que no hay ninguna seguridad eterna en aquellos que apostaron de la fe y que si mueren en esa condición podrían ser salvos: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros”, 1 de Juan 2: 19.

Quiero cerrar con este verso para que meditemos que nuestro mayor regocijo también es que nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida: “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”, Lucas 10:20.


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¿Cómo conocer la voluntad de Dios?

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NOTICIACRISTIANA.COM.- Imagínate este escenario. Tienes una decisión que tomar, pero tienes 3 opciones para escoger. ¿Cuál de ellas será la voluntad de Dios? ¿Qué harías?

Cada día son millones de personas que se encuentran ante este dilema, quizás sea el tuyo al momento de leer este artículo. Si llevas algún tiempo en la iglesia ya debes haber escuchado que si te equivocas en una decisión y no es la voluntad de Dios para tu vida estarás condenado a una existencia inferior por la cual estarás pagando las consecuencias el resto de tu vida.

Esta manera de interpretar la voluntad de Dios, lo que produce es temor en el corazón de los creyentes, porque piensan que si no escogen lo que el Señor “secretamente” ha planificado para ellos él los castigará en el futuro.

El argumento para esto va más o menos así: Dios tiene una perfecta voluntad – esa es la que te tienes que asegurar que nunca fallas. Luego él tiene una voluntad permisiva –esa es como que te equivocaste, pero ahora por desobediente pagaras las consecuencias toda tu vida porque fallaste en descubrir cuál era la perfecta voluntad de Dios.

Y luego es cuando alguien está totalmente fuera de la zona de la voluntad, en otras palabras; en tinieblas.

Consejos que liberan

Si no quieres tener problemas en la vida; algunos te dirán: asegúrate que a través de toda tu vida “siempre das en el centro de la perfecta voluntad de Dios”.

Otros te dirían: para asegurar que Dios te hable y te bendiga no fallas en tus diezmos, ora mucho, no falte a los cultos, sirves en la iglesia, ayuna si esto haces entonces el Señor se asegurara que siempre tomes las disecciones correctas, compres la casa correcta, encuentres la iglesia correcta, que tus hijos se casen con la persona ideal, tu negocio prospere, etc.

Si, simplemente sigues estas instrucciones ya verás como el Señor te dirá sin que te equivoques lo que tienes que hacer. Si esto no te trabaja te dirán: si no puedes discernir con claridad la voluntad de Dios, probablemente hay algún pecado que no has confesado en tu vida.

Busca bien adentro y en tu pasado que es lo que está impidiendo que Dios te hable y ya verás como el Señor te dirá claramente que debes hacer. Este tipo de enseñanza es peligrosa.

A través de los años he visto como esto paraliza a los creyentes, los mantiene viviendo con sentido de culpa y condenación “porque tiene que haber algo malo con ellos”, no les permite disfrutar su unión y comunión con Cristo y los mantiene relegados a un legalismo castrante.

Aquellos que, basado en esta premisa de conocer la voluntad de Dios de esta manera, tomaron decisiones cuando creyeron que oyeron a Dios, pero, ahora se encuentran en situaciones y circunstancias difíciles se preguntan: ¿Por qué Dios permitió que esto pasara si yo hice lo que Él me dijo que hiciera?

Hay creyentes que viven siempre buscando lo que está mal en ellos, el pecado que no han confesado, la maldición que los persigue porque su abuela era espiritista, el pecado que cometieron 20 años atrás o hace cinco minutos, que no fueron al servicio, que pasaron un coraje etc.

Cuando esto se convierte en la forma de vivir, se ha cambiado los efectos de la cruz y la obra del Espíritu Santo por un Karma cristiano; la retribución de Dios porque no has hecho lo suficiente.

La verdad sobre la voluntad de Dios

Para comenzar la palabra no enseña que usted está entrando y saliendo de la voluntad de Dios. En la escritura se describe la voluntad de Dios en los siguientes textos:

  • Llevar mucho fruto – Juan 15:8
  • Orar sin cesar – 1 Tesalonicenses 5:17-18
  • Que el evangelio llegue a los gentiles, no solo a los judíos – Efesios 1:11-13; 2:11-13
  • Que el evangelio sea proclamado a través de toda la tierra – Colosenses 1:23; 2 Pedro 3:9.

Esa es la voluntad de Dios.

Dos ejemplos en la vida del Apóstol Pablo:

Tenía el derecho de tomar esposa de entre una de las hermanas en la iglesia (1 Corintio 9:5) pero decidió quedarse soltero. Quiso visitar a la iglesia en Roma, pero fue estorbado, Romanos 1:13.

Evidentemente Pablo no tenía una bola de cristal cristiana que le diría cada cosa que le sucedería. Invirtió tiempo planificando cosas que nunca se realizaron. Aun el apóstol Pablo experimento tiempos de no saber muchas cosas. Detrás de toda esta enseñanza peligrosa que ha llevado a millones de creyentes a “sufrir su salvación” en vez de disfrutar la Gracia del Señor; esta la sutil obra de la carne de querer producir su propia justicia y tener algo de que gloriarse.

Un escenario común

Un hermano(a) pide dar un testimonio de la fidelidad de Dios en la iglesia. La persona comienza de esta manera: Quiero darle gracias al Señor porque hace un mes él Señor me bendijo con un carro nuevo, no tuve que dar deposito, el vendedor era cristiano, yo había estado orando y ayunando por eso, y sentí tremenda paz que eso era del Señor.

Conclusión: Esa es la voluntad del Señor porque todo le salió bien, sintió paz, el vendedor era cristiano y le dieron el carro sin depósito. Más de un oyente en la audiencia se cuestiona que será lo que está mal con ellos’ ¿por qué Dios no le habla así?, para ellos las cosas no le han sido tan fácil y además ellos no son tan fieles como la persona que dio el testimonio.

En muchos de los casos con un poco de información adicional se hubiera descubierto que el interés de la deuda a pagar era más alto de lo común, el plazo del préstamo era a 60 meses, la persona no considero los costos adicionales de tener un vehículo nuevo, su presupuesto no se lo permitía – si pierde su fuente de ingreso no puede pagar su nuevo carro.

Conclusión: El diablo me robo la bendición. ¿Sera así que esto funciona? Estar bien con Dios (justicia) no se encuentra en hallar la lista secreta que Dios ha seleccionado para ti. Tu comunión con Dios es resultado de la muerte y resurrección de Cristo. Una vez descansas en la obra perfecta, permanente y eterna de Cristo reposas de todas tus obras para impresionar a Dios y sentir que estas bien con él. La voluntad perfecta de Dios para tu vida es que “estas en Cristo” y “Cristo está en ti”, esta libertad puede ser incomoda al principio.

Pero, producirá una manera de pensar saludable, decisiones responsables y disfrutaras de la grandeza de tu Padre que está detrás de cada puerta. Esto te ayuda a despertar a la grandeza de su gracia en cada circunstancia y celebrar la grandeza de tu Señor. El Señor no te ha dado espíritu de temor sino de poder, amor y dominio propio.

No tengas temor de tomar decisiones como si tu Padre celestial tuviera una lista de cosas misteriosas que tienes que descubrir por tu propio esfuerzo y tener que buscarlo a Él. Ya Él te encontró, vive en ti, ha puesto sus deseos y voluntad en tu mente y corazón porque te ha dado su naturaleza. Ha prometido estar contigo todos los días de tu vida. Perteneces a Él.

Él es tu fuerza. Estas unido a Él en una unión perfecta para siempre. Eres un hijo(a) de su resurrección. Expresarlo a Él será tu mayor deleite.

Las malas decisiones siempre tendrán consecuencias, pero eso no significa que Dios está enojado contigo y te castigará toda la vida. Disfruta quien eres para él, y permite que el fruto que produces es la expresión de la vida de Cristo en ti. Esa es Su voluntad.


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“Soy muy agresiva, no quiero perder mi matrimonio”

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NOTICIACRISTIANA.COM.- En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que “descargó su conciencia” de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

Estoy casada con un hombre maravilloso, con defectos como todo ser humano, pero de un corazón muy noble. Tenemos ocho años de casados, aunque estuvimos separados por un mes debido a grandes problemas que tuvimos en la relación a causa de que soy muy agresiva.

Volvimos, y experimenté un cambio porque me mantuve firme en la oración, pero tengo muchas recaídas. Duro hasta dos meses sin agredirlo tanto física como verbalmente, pero después, en medio de una discusión, vuelvo y lo agredo. ¡Estoy muy desesperada! No quiero perder mi matrimonio.

Este es el consejo que le dio mi esposa:

Estimada amiga:

Hay algo fuera de lo común en su caso. Es que usted no le echa la culpa a nadie por su problema. Acepta más bien toda la responsabilidad y comprende que necesita cambiar. ¡Ese es un excelente primer paso!

Usted ha tratado de dominarse y ha invertido tiempo en oración, pidiéndole a Dios que la ayude. Esos dos pasos adicionales son muy buenos.

Estamos de acuerdo en que es probable que su esposo la deje si usted no vence esa tendencia al comportamiento violento. Pero, como la experiencia le ha enseñado, usted necesita más ayuda para poder dominarse.

Le pidió a Dios que la ayudara, y Él la ha guiado a que nos pida consejo. Cuando oramos, la respuesta de Dios con frecuencia incluye el dirigirnos a alguien que pueda ayudarnos de una manera práctica.

La manera más eficaz de aprender a dominarse sería que formara parte de un grupo de apoyo para el manejo del enojo. Los terapeutas, las clínicas, los servicios sociales, o hasta las iglesias pudieran tener esos grupos.

Mientras tanto, trate el asunto tranquilamente con su esposo. Recuérdele que usted reconoce que tiene la tendencia a enojarse, y dígale que quiere elaborar estrategias para dominarse. La primera estrategia que va a probar es abandonar el cuarto tan pronto como siente que se está enojando.

Una vez que haya dejado el cuarto, concéntrese en respirar profundamente y con más lentitud. Cierre los ojos y piense en un lugar tranquilo. Cuando haya logrado dominar sus reacciones físicas, podrá pensar con mayor claridad.

Entonces haga un esfuerzo y ponga por escrito todo lo que la incitó a enojarse. Cuando sienta que está aumentando la tensión, deténgase y vuelva a respirar profundamente para relajarse. Si usted está resuelta y persiste, esa estrategia la ayudará a aprender a dominarse. Le llevará algún tiempo y le costará trabajo, pero usted puede lograrlo.

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: ”Casos”, y luego buscar el Caso 469.


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