Experto dice que hay cristianos que confunden la iglesia con “emoción espiritual”

Los cristianos que se esfuerzan continuamente por estar en un local donde quieren vivir ese “momento espiritual arrebatador” necesitan ayuda, defiende Miley. “Si la religión viene a ser experimentada como una adicción, puede dejar a la gente fuera de sí misma”, afirma.

  • Iglesia    
  • 8 feb 2016   

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EE.UU.- La práctica de obtener visitas a las iglesias es relativamente común en los círculos evangélicos en diversas partes del mundo. Sus adeptos no tienen mucho tiempo para frecuentar la iglesia, o involucrarse con la iglesia local. En general, los que hacen esto son las personas que buscan continuamente una cierta experiencia espiritual que apele a sus emociones.

Jeanie Miley es una estudiosa del tema que investiga por lo cual ha escrito al respecto.

Esposa de un pastor de la Iglesia Bautista de River Oaks, en Texas, ella tiene una experiencia personal, después de haber conocido muchos de los que hacen esto. Para ella, este comportamiento podría compararse a los adictos. Estas personas buscan constantemente un “sentir” de la presencia de Dios en sus vidas.

La experta afirma que estos cristianos, confunde a la iglesia con una “emoción espiritual” que debe ser perseguida continuamente. “Nuestra cultura parece estar atraída por aquello que nos causa escalofríos o nos ayudarnos a salir de la rutina”, dijo. “Esto, en cierto modo, nos libera de las sensaciones como el vacío, el dolor o el aburrimiento”.

Esto puede ocurrir cuando escuchan sermones “emocionantes” de pastores o participan en un período de adoración particularmente agitado.

Otros quieren oír preferentemente sobre un tema, como el fin de los tiempos. Hay aquellos que simplemente quieren “sentir el fuego”.

Los cristianos que se esfuerzan continuamente por estar en un local donde quieren vivir ese “momento espiritual arrebatador” necesitan ayuda, defiende Miley. “Si la religión viene a ser experimentada como una adicción, puede dejar a la gente fuera de sí misma”, afirma.

La pastora y escritora Lucy Worley también estudia esta cuestión. Informa que incluso vivió una etapa de su vida en la búsqueda de este tipo de “experiencias espirituales intensas”. Ella suspira: “Durante mucho tiempo pensé que algo estaba mal conmigo. Al final, yo no sentía más aquello que experimenté cuando me convertí al Señor”.

En un artículo reciente de la revista Relevant, Worley dijo que “aquel sentimiento del corazón ‘en llamas’ que tenía cuando era un nuevo convertido, era imposible que se repitiera”.

Ella temía que la ausencia de estos sentimientos de alguna manera “invalidaran” su fe. “Tuve algunas experiencias muy intensas después de mi nuevo nacimiento, y empecé a asociar estas intensas emociones en una relación sana con Dios”.

La pastora hace una analogía, comparando la sensación de una escalada. “Me gustaba quedarme en lo alto de la montaña, no quería perder eso”. Con el tiempo, ella dijo que aprendió que al no tener más esas sensaciones intensas podría tener experiencias más enriquecedoras que sirvieran para fortalecer su fe. Para ella, esta es una señal de la madurez cristiana.

Foto: Evangélicos adorando

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