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Lunes 05 de Diciembre de 2016

Cantante pop judía encuentra salvación en Jesús

“Jesús se levantó de las páginas y me enamoré de él. Miró el corazón de la gente y vio toda la basura y aun así los amó. Incluso en su agonía salió con, palabras consoladoras de gracia. Vi que estaba cumpliéndose una profecía mesiánica tras otra”.

  • Evangelismo    
  • 31 ago 2015   

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INGLATERRA, LONDRES.- Así como los “años sesenta” empezaron a cobrar impulso, una adolescente judía del East End de Londres, se metió al mundo del pop con una serie de éxitos.

Su primer éxito – No Treat Me Like a Child – era lo suficientemente adecuadao para que Helen Shapiro de sólo 14 años en 1961 llegara a la lista de las tres canciones más escuchadas de ese tiempo.

A principios de 1963 ella fue más grande que los Beatles por un tiempo.

En realidad la acompañaron en un recorrido por el Reino Unido como un acto de apoyo; ella era la atracción principal.

Ella recuerda con nostalgia las afectuosa bromas que compartía en el autobús con John, Paul, George y Ringo. Y fue durante esta gira, en febrero de 1963, que “Please, Please Me” ocupó el primer lugar en el Fab Four. El primer álbum grabado por los Beatles.

Helen también ocupó un primer lugar en ese tiempo con la clásica canción “Walking Back to Happiness”, pero lo que decía la canción acerca de la felicidad se cumplió hasta el 26 de agosto de 1987, más de veinte años después, cuando encontró a Jesús.

Ella había sido confundida y molestada cuando, como un niño en el patio de la escuela, le gritó: “¡Mataste a Jesucristo!”.

Este es un error común acerca de los judíos, especialmente entre aquellos sin instrucción sobre las Escrituras, que dejan claro que Cristo tenía que morir como el Cordero sacrificado de Dios, para pagar por los pecados del mundo. Se había ofrecido a sí mismo por su propia voluntad para ser clavado en una cruz.

Helen había desarrollado su propio sistema de creencias en espiritismo creyendo que Dios estaba involucrado en todas esas cosas. Pero luego, poco después de cumplir sus 40 años, ella ya no creyó y comenzó a cuestionar la existencia misma de Dios.

Así que cayó en una crisis pero en una ocasión su director musical (que no tenía conocimiento de ella) le dio un libro a leer, “Traicionado” –Betrayed–por Stan Telchin. Se trataba de un miembro respetable de la comunidad judía donde su hija le dijo que ella creía que Jesús era el Mesías de Israel. Él debidamente propuso demostrarle que estaba errada y terminó por convertirse en un creyente.

Helen comenzó a estudiar las muchas profecías del Mesías prometido en la Biblia judía (lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento) y fue sorprendida por la precisión con la que parecía ser cumplidas las profecías en Jesús (Yeshua en hebreo). Estas incluyen referencias a un nacimiento virginal en Belén, la descripción del siervo sufriente en Isaías 53, fue sin duda una imagen de la crucifixión, a pesar de haber sido escrito unos 600 años antes.

“Isaías 53 me mostró cómo Él llevó nuestros pecados… Me quedé atónita. Y Daniel profetizó que el Mesías tenía que morir antes de que el templo fuese destruido. Todo parecía apuntar a Jesús”, cuenta y así que terminó por aventurarse a leer más sobre Jesús y “tomando mi valor en ambas manos, abrí el Nuevo Testamento”.

Se preguntó si ella descubriría “veneno anti judío” en vista de los antecedentes de la iglesia profesante -iglesia católica-, que había cometido crímenes atroces contra su pueblo. “No es de extrañar por qué no vienen corriendo hacia este Jesús”.

Ella comenzó a leer el evangelio de Mateo y se sorprendió al encontrar “lo más judío fuera del Antiguo Testamento”, la genealogía de Jesús, que incluía una lista de todos los nombres de que el Mesías había de venir.

“Jesús se levantó de las páginas y me enamoré de él. Miró el corazón de la gente y vio toda la basura y aun así los amó. Incluso en su agonía salió con, palabras consoladoras de gracia. Vi que estaba cumpliéndose una profecía mesiánica tras otra”.

Sólo para asegurarse de que los traductores ingleses no habían torcido nada para satisfacer sus propósitos, se apoderó de una Biblia (el Tanaj o Antiguo Testamento para los cristianos) en una tienda judía para comprobar que incluía las mismas profecías mesiánicas, pero “allí estaban en todo su esplendor. Me sentí tan aliviada”.

Ella tenía una pregunta más y escribió a Stan Telchin, el autor del libro y le preguntó: “¿Voy a dejar de ser judía, por seguir a Jesús?”. Él le contestó: “Por supuesto que no”, respondió. “Él va a volver como el León de la Tribu de Judá”.

Reconociendo que Dios todavía tiene un plan para la nación de Israel, Helen hizo hincapié en que tanto judíos y gentiles encuentran la salvación sólo a través de la sangre de Jesús, dijo la cantante que compartió su historia con la revista Israel Today.