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Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Dos lesbianas chilenas comparten su testimonio afirmando ser evangélicas

Ambas prefirieron no revelar sus identidades, porque en la iglesia a la que asisten no conocen su relación de pareja.

  • Moralidad    
  • 6 feb 2015   

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No pueden expresar públicamente su opción sexual y tampoco su preferencia religiosa. Es la contradicción que experimentan dos mujeres que además de ser lesbianas, son evangélicas.

Ambas prefirieron no revelar sus identidades, porque en la iglesia a la que asisten no conocen su relación de pareja.

Los últimos acontecimientos en los que estuvo involucrado el pastor chileno Javier Soto, uno de los más fervientes opositores al matrimonio igualitario dentro de la Iglesia Evangélica de Chile han expuesto, una vez más, el rechazo que esta religión ha expresado contra las personas que poseen una opción sexual distinta a la heterosexualidad.

COG y MJD hace cuatro años, escogieron una iglesia evangélica para expresar su espiritualidad.

“Yo desde chica iba a la iglesia Evangélica con mi mamá. Pasó que después, obviamente, me asumí homosexual y me retiré de la iglesia con el prejuicio de que no me iban a aceptar y todas esas cosas que ya sabemos. Después de un tiempo, sentí que tenía que volver, porque me gusta lo que se piensa, lo que hacen y decidí volver”, explica MJD.

Pese a que con sus cercanos son abiertamente lesbianas, e incluso han invitado a otras mujeres con esa opción sexual a participar del culto, MJD y COG deben enfrentar en cada sesión la posibilidad de que se juzgue la homosexualidad.

“Igual es fuerte, porque tú te sientes identificada y te pones a pensar. No es que uno diga esto está bien y yo voy igual y Dios me va a perdonar porque yo lo amo, aunque yo sea gay. Igual duele escuchar de repente las críticas o escuchar los comentarios homofóbicos,” indica MJD.

“Yo siento, que tarde o temprano, Dios te hace cambiar. ¿En qué sentido? No que yo vaya a ser heterosexual, no. Pero yo pienso que en algún momento puede ser que el amor de pareja que nosotros nos tenemos cambie”, dice COG.

A esto, MJD agrega: “Uno igual se cuestiona mucho y no porque yo no quiera ser gay o reniegue de lo que yo soy, sino porque cuando uno cree en Dios también dedica parte de su vida a él, entonces es complicado decir: ‘si sabes que esto está mal o esto está bien’.”

La contradicción de su sexualidad con su espiritualidad es vista por COG como una “prueba de vida para la salvación”.

Según nos cuentan, hasta el momento nadie en su iglesia sabe que ambas mantienen una relación amorosa por “miedo a la crítica y al rechazo”.

No obstante, para ellas tener una opción sexual contraria a su religión “se ve como un problema, pero no es un problema. Es más bien un desafío. Y lo hemos hablado un millón de veces y estamos súper dispuestas a lo que sea la voluntad de Dios”.

“La iglesia no sabe, pero no sabe por lo que vayan a decir o por cómo vayan a reaccionar, sino que por una decisión que tomamos juntas”, asegura MJD.

COG agrega que “en un momento decidimos no decirle a nadie, pero ¿por qué? Porque nosotros vamos a iglesia no para contentar al resto, nosotros vamos simplemente para ir a alabar a Dios, para darle gracias a Dios. Nosotros no vamos por la gente que está ahí”.

No obstante, indican que es posible que se atrevan a conversar su situación y ver cómo son recibidas. Hoy en día, dicen, están más esperanzadas.

Foto: Lesbianas

Fuente: 24 Horas