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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Sociólogo evangélico analiza avances para nueva ley de culto en Argentina

Un primer avance que reconoce Wynarczyk es la decisión de elimina la ley de facto conocida también como ley Videla.

  • Política    
  • 27 abr 2006   

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Las declaraciones del secretario de Culto de la Nación, Guillermo Olivieri, aparecidas el domingo último en el matutino Clarín, muestran algunos avances en la gestión de una nueva ley de culto para la Argentina, sostuvo el sociólogo especializado en temas religiosos Hilario Wynarczyk.

“Las expresiones del Secretario deberían por ahora ser tomadas como una promesa, pero debemos esperar los resultados para compararlos con las intenciones”, indicó.

Un primer avance que reconoce Wynarczyk es la decisión de elimina la ley de facto conocida también como ley Videla. “Esta regulación del ámbito de las instituciones religiosas diferentes de la católica, fue creada en 1978 en plena dictadura militar y se basó en un espíritu de control y desconfianza hacia todo lo que los funcionarios del momento podían considerar “extraño” y por consiguiente peligroso”, dijo.

Asimismo conviene en que los anuncios de Olivieri, de fomentar espacios de diálogo con la iglesia, mas no de connivencia, muestran una decisión firme de desconectar el gobierno de la nación de las ingerencias eclesiásticas. El Secretario de Culto sostuvo en el reportaje que “hay decisiones de gobierno en las que antes la Iglesia tenía injerencia, y no nos parece justo”.

Según Wynarczyk, un avance de la política de estado en esa dirección, significaría cortar los vínculos todavía firmes con tradiciones que la nación heredó del período colonial, entre ellos el “regalismo”, un sistema por el cual el estado tiene derecho a tomar decisiones administrativas sobre la estructura de la Iglesia Católica local.

El regalismo monárquico le confería, en el ámbito de la iglesia local, atribuciones administrativas a la corona. En la República, el regalismo tomó la forma del patronato que le permitía al poder ejecutivo influir en las designaciones de obispos y otros aspectos de la vida de la iglesia, hasta que en 1966, la firma del Concordato con la Santa Sede, terminó con ese sistema, recordó.

Sin embargo, para el especialista, las marcas del regalismo en la cultura política del país, han sido muy significativas hasta el presente, con mayor relevancia a partir de fines de la década de los 90.

En el discurso de Olivieri, asegura Wynarczyk, está claro el interés de los productores de las políticas del estado, en colocar las religiones dentro del enfoque de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Este hecho también constituye un potencial salto paradigmático en las tradiciones culturales de la Argentina”, afirmó.

El analista también pondera que el titular de la Secretaría de Culto tome en cuenta el hecho de que en la Argentina, “hay mucho diálogo interreligioso, algo poco frecuente en otros países. Es un valor de nuestro país que queremos estimular”, como lo reflejaría la actividad de esa instancia para construir un proyecto de nueva ley de culto, aunque dificulta que se llegue a la sanción legislativa de la norma, al tomar en cuenta todos los intentos fallidos a lo largo de las dos últimas décadas.

alc