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¿Qué pasaría si Julio Melgar no sana?

Yo sería de los primeros en brincar de alegría si Julio sana de su enfermedad terminal. ¡Qué grandioso sería que pasara! ¿No? Sería genial que Julio se convirtiera en un Ezequías contemporáneo.

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Ya se está viralizando el video donde aparece Cash Luna orando en la sala de la casa de Julio Melgar a favor de su salud. Es más, ese detalle de ir a orar hasta su casa forma parte de una campaña de oración de 13 días que ha organizado un movimiento de hermanos desde Costa Rica. ¡Mis respetos por quienes empujan este esfuerzo! Yo sería de los primeros en brincar de alegría si Julio sana de su enfermedad terminal. ¡Qué grandioso sería que pasara! ¿No? Sería genial que Julio se convirtiera en un Ezequías contemporáneo y el Señor le concediera algunos años más de vida. ¡Ojalá pase así!

La pregunta es: ¿y si no sana? ¿Te has preguntado qué pasaría si Julio Melgar no sana? Vamos, esa es una posibilidad, pero lamentablemente algunos cristianos —debido a su mala teología— creen que se sanará sí o sí. ¿En serio? ¡Hermanos! ¡Eso solo Dios lo sabe! Y aunque somos llamados a orar por nuestro estimado Julio, por más que todo el continente se una a orar, ¡qué va!, por más que los cristianos de los 5 continentes se unan a orar, si Dios ha dictaminado llevarse a Julio Melgar, eso al final sería lo que pasaría.

He allí por qué les recomendé hace unos días leer unas entradas que publiqué en mi blog donde explico brevemente cómo debe interpretarse la promesa de sanidad de Isaías 53 a la luz del Nuevo Testamento. Este pasaje es una promesa de sanidad, sí, pero no una garantía de que si tú la reclamas Dios obligatoriamente la cumplirá. No, el Nuevo Testamento muestra que por más que esa promesa esté vigente, muchas veces Dios no sana a quienes oran por sanidad con el fin de cumplir ciertos propósitos que en su mayoría conoceremos solo hasta que lleguemos a la eternidad.

Durante las últimas 2 semanas me he enterado de por lo menos 5 personas que durante todo su proceso de enfermedad, han hablado con Julio Melgar para que use de prudencia y se prepare por si pasa lo peor. Ojo, la prudencia no es enemiga de la fe. Debemos tener fe, ¡amén! ¡Pero también ser prudentes! Y no creer que porque todo mundo está orando va a ocurrir la sanidad. La sanidad divina, en este tipo de casos, depende más de la voluntad soberana y absoluta de Dios que del intenso deseo de sus miles de hijos. Por eso, las directrices que Cristo nos dio en el Padre Nuestro son oportunas, es decir, orar porque la voluntad de Dios impere, no la nuestra.

Viene a mi mente el episodio de Sadrac, Mesac y Abeg-nego delante del rey Nabucodonosor. Ante la amenaza airada del rey de Babilonia de calcinarlos, los tres hebreos dijeron: “Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses…” (Daniel 3:17-18).

Fíjate, dijeron “¡ciertamente nos librará de que nos cremes!”, es decir, tenían plena certidumbre de fe; pero que tuvieran fe no les hizo caer en la imprudencia. Al contrario, añadieron: “Pero si no lo hace…” “¡Bola de incrédulos!” les gritarían los del confesión positiva, “¡No digan eso! ¡Eso no es tener fe!” ¿Ah, sí? Pues la Biblia dice lo contrario, ellos tenían fe, pero también fueron prudentes. Y expresaron que seguirían adorando al Dios Todopoderoso fuera que los librara de la muerte o fuera que no. ¡Eso es tener verdadera fe! No la mal llamada fe de los cristianos que confiesan y declaran que cuando no funcionan sus decretos se desilusionan de Dios.

“Señor, ¡sana a Julio Melgar!”, deberíamos de orar, “Pero si no lo haces… nosotros no dejaremos de creer en ti. Nuestra fidelidad no está condicionada a si respondes nuestras oraciones. No, la fundamentamos en tu carácter y en quién dice la Escritura que eres. Si sanas a Julio, ¡te daremos la gloria a ti! Si no lo sanas, ¡TAMBIÉN TE DAREMOS LA GLORIA A TI!”.

Así deberíamos de orar, con fe y prudencia.

Publicado en: NOTICIACRISTIANA.COMNoel Navas, La Aventura de Componer – Entérate diariamente de todas las noticias cristianas evangélicas.

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Avivamiento o revelación – ¿Cuál de los dos necesitas?

¿Sabía usted que la palabra avivamiento no aparece en el Nuevo Testamento?

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NOTICIACRISTIANA.COM.- Uno de los énfasis que más usted oye en la radio y televisión “cristiana” es la necesidad de un avivamiento. Si fuéramos a juzgar la cantidad de veces que líderes cristianos usan esta palabra podemos llegar a creer que un avivamiento es la cura para todas las necesidades en la iglesia y el mundo.

La idea suena interesante el problema es que no es del todo bíblico.

¿Sabía usted que la palabra avivamiento no aparece en el Nuevo Testamento? 

Aunque es cierto que hay verdades en la Biblia que no son específicamente se mencionan por nombres, sin embargo, son ciertas. Un ejemplo de esto es la palabra Trinidad, esta palabra no está en la Biblia, pero sabemos que es una verdad bíblica.

Esto no sucede con la palabra avivamiento. En el Nuevo Testamento no encontramos ningún tipo de enseñanza sobre este tema.  El único material sobre el tema de avivamiento está en el Antiguo Testamento. Y, para eso hay una razón. Un avivamiento es un concepto del Antiguo Testamento.

Cuando lees el Antiguo Testamento encuentras que periódicamente Israel necesitaba regresar a Dios luego de un largo periodo de infidelidad e idolatría. Ese era el significado de un avivamiento.  Israel regresa al pacto, su fe era vigorosa, y experimentaban un nuevo comienzo, en otras palabras: “eran avivados”.

Esta es la razón por la cual cuando se usa esta palabra usualmente está relacionada al desánimo, el cansancio, el poco compromiso de muchos, las crisis nacionales, la apatía de las personas, etc. La idea es que no hay vida, pasión y compromiso y lo que se necesita es un avivamiento.

A través de la historia de la iglesia el Espíritu Santo ha hecho cosas inusuales, algo que no puede hacerse humanamente. El gran despertar del siglo 18, es uno de los ejemplos más famoso junto al llamado avivamiento en la calle Azuza en California a principios del siglo 20.

Aun los que participaron y dirigieron esos tiempos de la historia no podían explicar lo que estaba pasando. Por lo tanto, no puede ser repetido por ningún proceso humano.

Para muchos cristianos la palabra avivamiento se refiere a una semana de servicios especiales en una congregación con un predicador invitado. El deseo es salir de esos servicios “avivados” y en “fuego para Cristo” y aun mejor si muchas almas se “convirtieron”. Como la mayoría que asiste a esos servicios ya son creyentes lo más que hay son “reconciliaciones”.

Las personas que hacen esta “re dedicación” sienten que no están dando el “grado”, así que se re dedican a vivir con mayor compromiso y pasión para el Señor.

Muchos de nosotros fuimos parte de eso. Nadie puede negar que después de esa semana de “avivamiento” (o campana) experimentáramos una renovación de entusiasmo y compromiso para el Señor.

Pero, al próximo año necesitábamos otro avivamiento o en algunos casos dos veces al año porque poco a poco se iba desapareciendo los efectos del anterior.  Por eso es común en muchas congregaciones ver a las personas “re dedicarse” al Señor todos los anos.

La solución del Antiguo Testamento para el avivamiento no es la respuesta para los creyentes en el Nuevo Pacto.

La verdad que tenemos es mucho mejor

Lo que necesitamos es algo mejor que un “avivamiento”, necesitamos una revelación.

Esta es la razón por la cual el Nuevo Testamento no habla de avivamiento sino de revelación. Pablo no oro por avivamiento sino por revelación.

Efesios 1:15-17

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

Pablo oro por los Efesios lo que hubiera orado por nosotros. No por un avivamiento sino para que los ojos de nuestro entendimiento fueron iluminados en el conocimiento de él.

Esto es más que una “re dedicación” y una “infusión de entusiasmo”. ¿Qué quería Pablo que los creyentes entendieran?

Efesios 1:18-19

Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.

Pablo quería que los ojos del entendimiento de los creyentes fuesen alumbrados para que supieran todo lo que le pertenece en Cristo. Él quería que ellos conocieran el mismo poder del Cristo que habitaba en ellos. Esa revelación hace mucho más que una motivación temporera, te transformara permanentemente.

Yo estoy consciente que muchos comenzamos nuestra vida en Cristo por causa de “una semana de avivamiento” (ese es mi caso) y muchos han sido salvos en esas reuniones. Dios usa cualquier ambiente para hacer lo que quiere.

Pero, algo mejor removerá la necesidad de ser avivado continuamente y eso es una revelación de quien eres en Cristo. Eso nunca desaparecerá y tampoco tendrá que ser avivado, aun mejor serás transformado a la misma imagen de Cristo.

En 2 Corintios 3:7-11 Pablo nos muestra la diferencia entre el concepto de la revelación en el nuevo pacto y la idea de avivamiento en el viejo pacto.

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.

En estos textos Pablo está comparando las glorias de ambos pactos.

No hay dudas que cuando Moisés tuvo un encuentro con Dios en el Monte Sinaí, su rostro se irradió con la gloria de Dios. Él experimento avivamiento en el monte. El problema fue que aquella gloria no era permanente, eventualmente desaparecía.

Seguro que los avivamientos en el viejo pacto tenían una medida de gloria, pero nada se compara con la gloria que tienen los creyentes en el nuevo pacto. Cristo mismo es nuestra esperanza de gloria.

Cuando recibimos esta revelación, de quien somos en Cristo y lo que tenemos en él es una gloria que no desaparece, no necesita avivarse y mucho menos re dedicarla.

Considera como Pablo concluye ese capítulo en 2 Corintios 3:18:

Por tanto, nosotros todos, miramos a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, nos transformamos de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Afírmate en la verdad que te hace libre

Decir que necesitamos un avivamiento se oye bien, pero no es cierto porque se queda muy corto. La mayor necesita de la iglesia no es un avivamiento. Lo que necesitamos es una revelación de la gracia con relación a quienes somos en Cristo. Cuando esa revelación se imparte la gloria que tenemos excede a un avivamiento.

Esa es la fuente de una verdadera transformación, un proceso para toda la vida y permanente.

Pídele al Padre que abra los ojos de tu entendimiento para comprender quien eres en Cristo y las riquezas que en él te pertenecen y la grandeza de su poder para con nosotros. Jamás volverás a necesitar un avivamiento.

¿Qué crees ahora que necesitas?


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“Algo no está bien…mi esposo siempre está cansado”

La enseñanza de San Pablo nos recuerda que Dios mismo diseñó la intimidad sexual de modo que fuera parte integral de un buen matrimonio.

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NOTICIACRISTIANA.COM.- En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que “descargó su conciencia” de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

[Luego de unos diez] años de novia del que es mi esposo, nos casamos, pero empecé a vivir un infierno. [Él salía,] y llegaba borracho al otro día. Después me enteré de sus infidelidades, y me le enfrenté.

Se fue de la casa, pero empezó a llamarme todos los días. Me pidió perdón y dijo que quería volver [porque] se dio cuenta de que nos amaba a nuestro hijo y a mí…[Llevamos] un año así con su cambio y esfuerzo de ser buen esposo.

El problema es que algo no está bien. Nuestra relación es de respeto, pero no tenemos una vida normal de pareja porque él siempre está cansado. ¿Es normal vivir en pareja de esa manera?

Este es el consejo que le dio mi esposa:

Estimada amiga:

La cualidad más importante de un buen matrimonio es la amistad. El ser amigos exige que los dos se escuchen y se apoyen. Usted dice que se respetan mutuamente. ¿Es él su mejor amigo? ¿Lo escucha usted a él, y la escucha él a usted? Cuando hay buena comunicación, pueden hablar acerca de los otros asuntos que causan conflictos entre los dos.

Muchas películas y novelas dan la impresión de que las buenas relaciones siempre se distinguen por una fuerte atracción física y al parecer horas interminables de íntimo contacto físico.

Si cometemos el error de comparar nuestra propia experiencia con la fantasía de esas películas y novelas, entonces es probable que consideremos deficientes nuestras propias relaciones. La realidad casi nunca supera o iguala la fantasía.

La intimidad física en el matrimonio es óptima cuando es producto de dos personas que trabajan juntas, planean juntas, se divierten juntas y disfrutan de la vida juntas. Pero es muy común que el trabajo, las responsabilidades y el estrés desplacen las expresiones físicas de amor.

Las parejas a quienes les pasa esto tienen que hablar al respecto y hacer planes para darle prioridad a la intimidad. A veces, debido a las circunstancias, uno de los dos o ambos tienen que decidir que van a ejercer paciencia y comprensión por determinado tiempo. Si no pueden llegar a un acuerdo, recomendamos que acudan a un consejero matrimonial.

A los que piensan equivocadamente que Dios está en contra de las relaciones sexuales les pudiera sorprender el enterarse de que el apóstol Pablo, al hablarles a los cónyuges acerca de esas relaciones, enseñó: “No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo”.

Esa enseñanza de San Pablo nos recuerda que Dios mismo diseñó la intimidad sexual de modo que fuera parte integral de un buen matrimonio.

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: “Casos”, y luego buscar el Caso 470.


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Devoción ministerial: Priorizando lo indispensable para nuestra vida

¿Cómo puedo priorizar las cosas?, muy sencillo. Siempre en primer lugar debe estar Dios, luego la familia, el ministerio y el trabajo. Pero, este orden dependerá de cada persona.

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NOTICIACRISTIANA.COM- La devoción significa no solo el compromiso que tienes hacia algo o alguien, sino también la definición de tu prioridad.

Una persona en Dios no debe vivir solo para satisfacer su propio ego, sino más bien, para priorizar su relación con el Creador.

Cuando queremos hacer la voluntad de Dios, no te importa lo que sucede a tu alrededor, siempre quieres buscar lo bueno y agradable para mantener tu relación con el Señor.

El ministerio siempre debe ser considerado como una responsabilidad importante encomendada de parte de Dios para nosotros.

Vivimos en un tiempo donde el estrés y la ansiedad ocupan gran parte de nuestro día y nos olvidamos de que el Señor está esperando que dediquemos un tiempo para hablar con él y adorarle.

La verdadera devoción

Debemos cumplir con las obligaciones, en donde sea que Dios nos haya colocado, es fundamental cumplir con él, con la familia y el trabajo.

No podemos evadir las responsabilidades porque algún día daremos cuenta a Dios de lo que hacemos.

¿Cómo puedo priorizar las cosas?, muy sencillo. Siempre en primer lugar debe estar Dios, luego la familia, el ministerio y el trabajo. Pero, este orden dependerá de cada persona.

El centro de nuestra existencia debería ser siempre Dios de primero y luego lo demás. Es importante tener esto presente en todo momento.

La verdadera devoción del hombre radica en agradar a Dios por encima de todas las cosas.


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