Testimonio del árbitro mundialista y su vida llena de milagros

Deportes

Marco Antonio Rodríguez es un árbitro mexicano famoso por haber pitado en tres finales de copas del mundo (2006, 2010 y 2014) sin embargo, también tiene algo importante en su vida, su fe cristiana.

Antes de estar en el mundo del arbitraje Rodríguez fue ciclista, corredor y biatlonista pero se accidenta y decide ser árbitro.

En sus inicios Marco comenzó pintando partidos en los barrios de ligas infantiles.

Vida en el Arbitraje profesional

El árbitro viaja a México para estudiar Educación Física y fue en ese momento que conoce a su esposa la cual le comenzó a compartir la palabra de Dios.

Él se enamora de la chica y de sus costumbres cristianas y se casan a los 19 años.

A los 22 años se convirtió en el arbitro más joven en pitar en un juego de primera división en México.

El jugador cuenta en su testimonio, disponible en la cuenta @NerygoNdN, que por un momento se perdió en el pecado de la lujuria.

Desde joven sabía que iba a ser infértil, pero la familia de su esposa comenzó a orar por él y a los 26 años pudo tener una hija con su esposa.

Rodríguez dice que por mucho tiempo fue un cristiano “a medias tintas” que para algunas cosas estaba con Dios y para otras no.

Milagros

Rodriguez manifestó que le imploró a Dios que si tenía otra hija iba a cambiar su vida y que le podría de nombre Shalom.

A los dos años la esposa se embaraza pero a los cuatro meses siente dolores fuertes producto de que su útero se estaba abriendo por tener cálculo en los riñones.

El día siguiente debía operar a su esposa y el pronóstico era que su hija Shalom muriera.

El día de la operación de su esposa debía arbitrar un partido de fútbol importante y su esposa le dijo que se fuera porque Dios les iba a mostrar algo.

La operación fue un éxito y la niña tenía esperanzas de nacer;

Luego otra vez la bebé corría peligro y su esposa debía operarse pero la pareja sintió en su corazón que no se debía hacerlo, así que se negaron a la operación y confiaron en la señal que la atribuyeron al Señor.

Su hija Shalom nace sana a los 9 meses gracias a Dios.

A los cuatro meses por un accidente la niña se cae y tiene fractura de cráneo, lo doctores decían que podía morirse y si quedaba viva tendría daño cerebral.

Marco cuenta que se arrodilló y llorándole al señor le pidió que la sanara.

A pesar de que su hija no fue operada evoluciona bien. A la niña se le formó una bola en la cabeza a los días, sin embargo de manera milagrosa y sin darse cuenta se le quitó.

Otro milagro que percibió Rodríguez fue cuando estaba descansando en Qatar. Marco Escuchó la voz de Dios diciéndole: ¡Párate que le va a pasar una tragedia a tu familia!

El árbitro cuenta que oró mucho y a las hora lo llamó su esposa para decirle que su hermana estuvo a punto de morir, pero se salvo.

Cuenta que desde ese momento cesaron todas sus incredulidades hacia a Dios; “lloró como un niño” y en ese proceso comenzó a creer y a cambiar de corazón por el amor al Señor.


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