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Domingo 10 de Diciembre de 2017

Guerra cristiana en Oaxaca

En Oaxaca se libran varias guerras. La de la APPO-Magisterio en contra del gobierno de Ulises Ruiz, y también la de la Iglesia católica contra la Iglesia evangélica para ver quién gana más adeptos.

  • Sociedad    
  • 16 nov 2006   

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La noticia difundida a mediados de junio pasado, después del desalojo fallido de maestros del Centro Histórico y antes de las elecciones del 6 de julio, sorprendió a algunos, pero la mayoría no le tomó mayor interés porque la consideró irreal o fuera de toda lógica.

El primer medio en dar la “nota” fue el portal de Internet noticiacristiana.com, y luego la confirmó el periódico “Reforma”, a través de su agencia de noticias.

“El gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, se ha convertido a la fe evangélica, de la que forman parte también sus similares de Puebla, Mario Marín, y de Chiapas, Pablo Salazar, aseguró el pastor Alfredo Figueroa”, según dio a conocer “Reforma”.

La versión precisaba: “A nuestro hermano el gobernador Ulises Ruiz también se le ha predicado la palabra; tenemos hermanos en su gabinete, que son hermanos muy allegados, muy cerquita, tenemos una amistad muy cercana”.

La versión quedó en las páginas, portales y noticieros de pocos medios de comunicación por autocensura o simplemente porque no les importó. Y hasta ahí se habría quedado, si no es porque en la actualidad este hecho ha contribuido a tensar las relaciones entre el gobernador Ulises Ruiz y la Iglesia católica.

El gobernador Ruiz Ortiz no admitió ni desmintió en su momento su conversión a la fe evangélica o cristiana. Y no hubiera tenido que dar explicaciones a nadie, si se supone que vivimos en un Estado pleno de libertades, sobre todo religiosas, pero lo cierto es que el hecho lastimó desde entonces la relación entre la administración gubernamental y la jerarquía católica, cuya religión es la mayoritaria en la entidad.

No hubo la sensibilidad política para manejar el caso, y la clase gobernante, incluido el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se la jugó y fue a la elección federal del 6 de julio con todo el apoyo de la Iglesia cristiana, y perdió.

Combativos, mejor organizados y, sobre todo, más decididos que los católicos, los cristianos y evangélicos prometieron hacer ganar a los candidatos del tricolor, pero no pudieron. Los resultados son de todos conocidos. Los rebasó la vorágine y los “demonios” despertados tras el ataque policial del 14 de junio.

La Iglesia católica, a través del arzobispo José Luis Chávez Botello; el obispo coadjutor Óscar Armando Campos Contreras, y el apoderado jurídico de la Arquidiócesis, Romualdo Wilfrido Mayrén Peláez, tomaron distancia del Gobierno estatal.

Con el argumento de que su servicio terrenal es “ser facilitadores confiables y efectivos de la paz”, las posturas de la jerarquía católica fueron haciéndose cada vez más críticas y, obviamente, incómodas al Gobierno del Estado.

Así reaccionaron ante el desalojo fallido de maestros, y luego a lo largo del conflicto político-social que cumple ya casi seis meses.

Las críticas, consignas, protestas y pintas en contra del arzobispo Chávez Botello y su iglesia no se hicieron esperar. La Catedral Metropolitana hospedó en sus paredes algunas expresiones de la fobia anti católica.

Las críticas hacia los vaivenes de la cúpula católica también se dieron del otro lado; es decir, en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), principalmente a través de las radiodifusoras privadas que tuvieron en su poder durante unos dos meses, y en la actualidad mediante “Radio Universidad”.

Y en este contexto vuelven a surgir los evangélicos y cristianos para defender al gobierno de Ulises Ruiz Ortiz a través de la radio. Kramer contra kramer pues, clandestinos contra clandestinos, ilegalidad para combatir la ilegalidad. Para esos fines fundaron y sostienen a la llamada “Radio Ciudadana” La Voz de Oaxaca.

El misterio comienza a aclararse en una entidad llena de sorpresas. Las últimas investigaciones de quienes se dedican a esto aseguran que la “Radio Ciudadana”, la de los “verdaderos oaxaqueños”, opera desde un templo cristiano ubicado en la Colonia Reforma.

Y que los locutores no son poblanos, ni chiapanecos, como éstos lo habían propalado, sino “totalmente oaxaqueños” y, para ser más exactos, específicamente de la región del Istmo de Tehuantepec, donde la Iglesia cristiana tiene una amplia presencia.

Sin que este reportero pudiera comprobarlo, se dice que quien se identifica como “Marco Tulio” es en realidad Carlos Ramón Ruiz López, quien ha trabajado en diversas emisoras del Istmo. Y “Alexis” sería Armando Acevedo Gutiérrez, originario del Barrio “La Cantarrana”, de Salina Cruz.

Si no es así, éstos paisanos deberían aclararlo ante la opinión pública, en tanto que son comunicadores. Pero si es cierto, resulta lamentable que en aras de un “servicio al pueblo”, o mejor “al pueblo cristiano”, tengan que ocular su identidad para poder decir lo que no pueden sostener con sus identidades propias.

Así, en Oaxaca se libran varias guerras. La de la APPO-Magisterio en contra del gobierno de Ulises Ruiz, y también la de la Iglesia católica contra la Iglesia evangélica para ver quién gana más adeptos.

Qué sigue. Cuántas guerras nos quedan por librar para alcanzar la verdadera paz.

Por Abundio Núñez
Periodista portal e-oaxaca.com

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