Conflicto entre músicos evangélicos termina en crimen

Joven de 19 años falleció al recibir tres impactos de bala a manos de su colega en la música cristiana y miembro de su misma iglesia.

  • Policial/Judicial    
  • 24 jul 2009   

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Wilmer Pérez Rodríguez, de 19 años, músico y miembro de la iglesia de Dios de las Profecías del poblado de Wapí, municipio de El Rama, fue fulminado de tres balazos en el pecho, por Jimmy Martínez Jarquín, quien también era miembro y músico de la misma congregación, cuando éste caminaba por una acera de la calle central de este poblado.

Varios vecinos del sitio donde ocurrieron los hechos, expresaron muy alarmados, que desde adentro de la casa del victimario se oyeron varias detonaciones, y al salir a ver, observaron que un hombre estaba en el suelo, agonizando.

De inmediato, varias personas corrieron en su auxilio, lo levantaron y llevaron a Pérez Rodríguez al centro de salud, a tan sólo dos cuadras de distancia, pero los esfuerzos fueron en vano, pues antes de ingresar al centro asistencial, expiró.

Miembros del puesto de la Policía Nacional, ubicados en este poblado, al ser avisados, de inmediato enviaron una guardia operativa, pero no fue posible capturar al criminal, porque se dio a la fuga.

El cuerpo de Wilmer fue entregado a su mamá, la señora Aura Rodríguez, quien sin ocultar el llanto pide a las autoridades correspondientes se haga justicia contra quien privó de la vida a su único hijo varón.

Las causas del crimen se desconocen, mientras los pobladores, muy asombrados, se preguntan qué les pasó, pues tanto a Jimmy como a Wílmer no se les conocía problema alguno.

Además, a Jimmy se le veía como una persona sana, que vivía de su pequeño negocio de ropa en su casa, junto con su esposa. En tanto a Wílmer se le conocía como el brazo derecho de su madre, en su pequeño negocio, también de ropa.

Lo único que sí se sabe es que ambos eran músicos de la misma iglesia y en varias ocasiones habían tenido fuertes discusiones, pero que no eran para que llegaran a tales extremos.

Familiares de ambos protagonistas, feligreses y pobladores, lamentan los hechos que nunca antes se habían visto en personas que se congregan en iglesias evangélicas.