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Lunes 21 de Agosto de 2017

¿Qué hay detrás del despertar político de los evangélicos?

El investigador en temas religiosos Carlos Martínez García, asegura que hay dirigentes evangélicos que se atreven a ofrecer el voto evangélico a su político favorito.

  • Política    
  • 23 jun 2006   

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¿Qué pasó con los evangélicos latinoamericanos que hace una década consideraban mundano todo lo extra religioso y hoy pugnan por intervenir en política?. Según el sociólogo menonita y columnista del influyente diario La Jornada, Carlos Martínez García, este despertar político responde a su crecimiento y su considerable peso numérico en la sociedad.

Pero hay otras razones. Para Martínez lo que está apareciendo “son ambiciones personales que buscan los espacios partidistas con más posibilidades de obtener prestigio y/o beneficios materiales” y recuerda que en varios casos, los políticos han estado dispuestos a negociar apoyos, creyendo, equivocadamente, que los líderes protestantes tienen poder de influir en el voto de los miembros de sus iglesias

“Ahora vemos un activismo político en las filas del protestantismo que, en algunos casos, alcanza el mismo celo y vitalidad que muestran en sus campañas evangelísticas”, refiere Martínez, investigador del Centro de Estudios del Protestantismo Mexicano.

Agrega que en el caso mexicano los tres principales candidatos presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, Felipe Calderón y Roberto Madrazo, han tendido puentes a la comunidad evangélica.

“Los políticos saben que en ciertas zonas del país, el sur y sureste, las iglesias evangélicas representan entre 15 y 20 por ciento de la población”, anota el autor, que advierte que la postura actual de los evangélicos, no es mejor a su anterior ingenuidad política.

Afirma que distintas cúpulas evangélicas no se han resistido a la tentación de “bautizar” a su respectivo candidato, tratando de justificar con lenguaje religioso, y hasta con las llamadas profecías, su compromiso particular con alguno de los aspirantes a la presidencia.

Martínez califica esa actitud de ser un tipo de “chantaje seudo bíblico”, y asegura que al igual que en la clase político-electoral, “en el interior de los liderazgos evangélicos, hay reacomodos y toda clase de saltos”, como el caso de dirigentes evangélicos que van cambiando de adhesión de un partido a otro.

“A diferencia de otros países de nuestro continente, en los que las leyes permiten partidos políticos confesionales, y por lo tanto los evangélicos han tratado de canalizar su peso poblacional en las urnas, en México las preferencias de los sufragios se dispersan en las varias opciones existentes”, indica.

El investigador en temas religiosos asegura que hay dirigentes evangélicos que se atreven a ofrecer el voto evangélico a su político favorito. “Tal ofrecimiento es mero voluntarismo imaginativo, muchas ganas de que las cosas sean como a ellos les gustaría que fueran, pero carece de bases sólidas y cuantificables”, precisa.

Otro dato relevante en el análisis del autor. es que la franja mayoritaria y más pobre dentro del protestantismo, está conformada por las iglesias pentecostales, y las encuestas indican que los desfavorecidos económicamente se manifiestan favorables al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

alc