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¿Qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo?

Lo que la Biblia habla del pecado imperdonable.

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Nínro Ruíz Peña

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”, (Mateo 12,31-32).

La orientación presentada por Jesús en este relato difiere la blasfemia contra el Espíritu Santo de todos los demás tipos de pecado dentro de la narrativa bíblica. De esta manera, es necesario analizar, a la luz de la exégesis del Nuevo Testamento, la relación de las expresiones usadas en este período.

La traducción de la versión en Inglés de King James traduce la expresión hamartia por “toda forma de pecado“. Es evidente, sin embargo, que el sentido de la expresión es “toda otra especie de pecado”. Por lo tanto, la blasfemia contra el Espíritu Santo no está incluida en esta expresión.

Las traducciones de Juan Ferreira de Almeida, Edición Revista y Actualizada en Brasil (Sociedad Bíblica de Brasil) revisada y corregida, viene literalmente del griego, nos trae que todo pecado, oscurece el sentido más amplio. Sin embargo, existen varias posibilidades sobre lo que realmente es blasfemar contra el Espíritu Santo.

Sobre este tema tan difícil, empiezan a surgir varias opiniones, como por ejemplo lo que ocurre entre algunos de los pentecostales extremados, quienes afirman que “blasfemar contra el Espíritu Santo” es: Descreer, dudar de alguien que habla en lenguas; reírse o escarnecer, no creer en la acción del Espíritu Santo durante el culto; dudar de cualquier cosa que sea sobrenatural.

Por el otro lado, “cesacionistas (aquellos que no creen en los dones de señales), o más tradicionales, incluso afirman que los exagerados del movimiento pentecostal o neopentecostalismo no deja de ser una especie de blasfemia contra el Espíritu Santo.

Sin embargo, tanto ultrapentecostales como cesacionistas,o tradicionales extremistas, demuestran mucha exageración e incluso fanatismo en la exposición de estas opiniones, ausentes de coherencia teológica. Pocos se detienen a examinar el contexto de los pasajes bíblicos alusivos a la blasfemia contra el Espíritu Santo, como sucede en la mayoría de los casos aparentemente divergentes en la Biblia.

Analizando el contexto y lo que dijeron los grandes estudiosos

El análisis del texto explica algunos puntos a los que debemos tomar. Los textos relevantes se encuentran en los tres primeros evangelios, llamados “evangelios sinópticos” (que deben ser vistos juntos). En Mateo 12, las afirmaciones de Jesús sobre blasfemar contra el Espíritu Santo dichas fueron cuando Él sanó a un hombre poseído de demonios cuyo dominio lo había hecho ciego y mudo. En Marcos 3, la curación no se menciona; Lucas registra la cura en el capítulo 11, y menciona la blasfemia contra el Espíritu Santo en 12:10.

Considerar el mal como bien o qué la luz eran tinieblas, era práctica común entre los fariseos. Este acto trae en sí mismo una alerta anunciada por el profeta Isaías (Isaías 5:20: !Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!), y ahora reinterpretado por Jesús como blasfemia contra el Espíritu Santo.

A lo largo de la historia, muchos estudiosos emitieron su opinión sobre este tema. De acuerdo a Ireneo, la blasfemia contra el Espíritu Santo sería el rechazo del evangelio. Para Atanasio, la negación de la divinidad de Cristo, el cual tuvo su evidencia al hombre por la concepción del Espíritu Santo. En cuanto a Orígenes, todo quebrantamiento de la ley después del bautismo. Finalmente, Agustín creía que la blasfemia contra el Espíritu representada era por la dureza del corazón humano, rechazando la obra de Cristo.

Vemos que la acusación contra Jesús en Mateo 12:24 ( “Este no echa fuera los demonios , sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios” ) denuncia, erróneamente, que él no pasaba de ser un simple curandero, cuya exorcismos fueron hechos por el poder del Maligno, acusación que se repite en los evangelios. Se confiesa así el verdadero significado y la semántica del poder y de las obras del Mesías. No vemos, en el texto, la negación de la realidad del milagro, sino la acusación de que lo mismo es diabólico, negándolo como señal del poder soberano de Dios.

La reacción de Jesús ocurre a través de una serie de parábolas rápidas que demuestran que es ilógico pensar que Satanás daría poderes a Jesús para destruirse a sí mismo. La última parábola (Mt 12:29), acerca de apoderarse de los bienes del valiente, puede ser una alusión a Isaías 49: 24-25, en que Dios describe la salvación futura con el mismo tipo de figura de lenguaje.

La existencia de un pecado imperdonable ha movido la mente de los cristianos en todo el mundo y en todos los siglos del cristianismo. Podemos observar, en el contexto presentado por el evangelista, que la advertencia de Jesús se dirige contra los que rechazan su mensaje al llamarlo satánico.

Sin embargo, vemos que hay preocupación de que algo se puede eliminar el acto de perdón de Cristo, esto es, irónicamente, evidencia de que el hombre cree en Cristo , y que el mismo fuera enviado por Dios, probando que tal persona, Jesús no había cometido el pecado contra el cual el Señor advierte.

La blasfemia contra el Espíritu Santo y rechazar la gracia preciosa para la salvación en Jesucristo

Por lo tanto, podemos concluir que sólo aquellos que dicen ser apáticos a las buenas nuevas de Cristo bien podrían blasfemar contra el Espíritu Santo, y no cristianos, según lo recomendado por el apóstol Pablo en Efesios 4: 17-22: ” Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos (…)”.

Acerca de este terrible pecado, el predicador mundo Billy Graham en su libro ” El Espíritu Santo ” en las páginas 134 y 135:”El peor pecado que un ser humano puede cometer contra el Espíritu Santo es blasfemar con él. La razón es clara: para este pecado no hay perdón. Todos los otros pecados contra el Espíritu Santo son cometidos por creyentes. Podemos arrepentirnos de ellos, recibir perdón, y hacer un nuevo comienzo. Con la blasfemia contra el Espíritu Santo es diferente. Este pecado, llamado “el pecado imperdonable”, es cometido por los incrédulos, los enemigos de Jesús, cuando lo acusaron de expulsar demonios por el poder de Satanás a pesar de que él les había dicho antes que los expulsaba por el poder del ‘Espíritu de Dios’, cometieron este pecado. Entonces Jesús continuó: ‘Por eso os declaro: Todo pecado y blasfemia serán perdonados a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Si alguien profiere alguna palabra contra el Hijo del hombre le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo no será perdonado esto, ni en este mundo ni en el futuro” (Mt 12:31, 32)”.

Mientras el Espíritu se está ocupando de una persona, ésta no comete tal pecado imperdonable. Pero cuando alguien se opone al Espíritu Santo éste le deja de lado, entonces esta persona está en peligro. En otras palabras, el pecado imperdonable implica el rechazo total e irrevocable de Jesucristo. Creo que eso es lo que Estaban estaba diciendo en el sermón que predicó poco antes de ser martirizado: “Hombres de dura cerviz [terco, BLH]! ¡Siempre resisten al Espíritu Santo” (Hechos 7:51).

Por lo tanto, creo que la clave reside en la afirmación de Billy Graham: “el pecado imperdonable implica el rechazo total e irrevocable de Jesucristo (…)”.

Louis Berkhof, en su “Teología Sistemática”, página 249, expresa: “No es tanto un pecado contra la persona del Espíritu Santo, como contra su obra oficial, que consiste en revelar, tanto objetiva como subjetivamente, la Gracia y la Gloria de Dios en Cristo. La raíz de ese pecado es el consciente y deliberado odio a Dios y a todo lo que se reconoce como divino. Es imperdonable, no porque su culpa trascienda los méritos de Cristo, o porque el pecador esté fuera del alcance del poder renovador del Espíritu Santo, sino porque hay también en el mundo de pecado ciertas leyes y ordenanzas establecidas por Dios y por Él mantenidas . En el caso de pecado particular, la ley es que excluye toda posibilidad de arrepentimiento, cauteriza la conciencia, endurece al pecador y, así, hace imperdonable el pecado. De ahí, en los que cometieron ese pecado podemos esperar ver un pronunciado odio a Dios, una actitud desafiante hacia Él y hacia todo lo divino, un placer en ridiculizar y difamar lo que es santo, y un desinterés absoluto en cuanto al bienestar del alma y de la vida futura. En vista del hecho de que ese pecado no es seguido por el arrepentimiento,

podemos estar razonablemente seguros de que los que temen haber cometido y se preocupan por ello, y desean las oraciones de otras personas por ellos, no lo cometieron”.

Por Orlando Martins, Vice Presidente de AD Más de Cristo en Florianópolis, Pastor-Auxiliar, Licenciatura en Teología y Periodismo. Especialista en Educación, Maestría en Teología en la EST. Escritor, Director de la Facultad Más de Cristo. Profesor universitario y de materias teológicas en seminarios y facultades en el estado de Santa Catarina.

 

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Avivamiento o revelación – ¿Cuál de los dos necesitas?

¿Sabía usted que la palabra avivamiento no aparece en el Nuevo Testamento?

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NOTICIACRISTIANA.COM.- Uno de los énfasis que más usted oye en la radio y televisión “cristiana” es la necesidad de un avivamiento. Si fuéramos a juzgar la cantidad de veces que líderes cristianos usan esta palabra podemos llegar a creer que un avivamiento es la cura para todas las necesidades en la iglesia y el mundo.

La idea suena interesante el problema es que no es del todo bíblico.

¿Sabía usted que la palabra avivamiento no aparece en el Nuevo Testamento? 

Aunque es cierto que hay verdades en la Biblia que no son específicamente se mencionan por nombres, sin embargo, son ciertas. Un ejemplo de esto es la palabra Trinidad, esta palabra no está en la Biblia, pero sabemos que es una verdad bíblica.

Esto no sucede con la palabra avivamiento. En el Nuevo Testamento no encontramos ningún tipo de enseñanza sobre este tema.  El único material sobre el tema de avivamiento está en el Antiguo Testamento. Y, para eso hay una razón. Un avivamiento es un concepto del Antiguo Testamento.

Cuando lees el Antiguo Testamento encuentras que periódicamente Israel necesitaba regresar a Dios luego de un largo periodo de infidelidad e idolatría. Ese era el significado de un avivamiento.  Israel regresa al pacto, su fe era vigorosa, y experimentaban un nuevo comienzo, en otras palabras: “eran avivados”.

Esta es la razón por la cual cuando se usa esta palabra usualmente está relacionada al desánimo, el cansancio, el poco compromiso de muchos, las crisis nacionales, la apatía de las personas, etc. La idea es que no hay vida, pasión y compromiso y lo que se necesita es un avivamiento.

A través de la historia de la iglesia el Espíritu Santo ha hecho cosas inusuales, algo que no puede hacerse humanamente. El gran despertar del siglo 18, es uno de los ejemplos más famoso junto al llamado avivamiento en la calle Azuza en California a principios del siglo 20.

Aun los que participaron y dirigieron esos tiempos de la historia no podían explicar lo que estaba pasando. Por lo tanto, no puede ser repetido por ningún proceso humano.

Para muchos cristianos la palabra avivamiento se refiere a una semana de servicios especiales en una congregación con un predicador invitado. El deseo es salir de esos servicios “avivados” y en “fuego para Cristo” y aun mejor si muchas almas se “convirtieron”. Como la mayoría que asiste a esos servicios ya son creyentes lo más que hay son “reconciliaciones”.

Las personas que hacen esta “re dedicación” sienten que no están dando el “grado”, así que se re dedican a vivir con mayor compromiso y pasión para el Señor.

Muchos de nosotros fuimos parte de eso. Nadie puede negar que después de esa semana de “avivamiento” (o campana) experimentáramos una renovación de entusiasmo y compromiso para el Señor.

Pero, al próximo año necesitábamos otro avivamiento o en algunos casos dos veces al año porque poco a poco se iba desapareciendo los efectos del anterior.  Por eso es común en muchas congregaciones ver a las personas “re dedicarse” al Señor todos los anos.

La solución del Antiguo Testamento para el avivamiento no es la respuesta para los creyentes en el Nuevo Pacto.

La verdad que tenemos es mucho mejor

Lo que necesitamos es algo mejor que un “avivamiento”, necesitamos una revelación.

Esta es la razón por la cual el Nuevo Testamento no habla de avivamiento sino de revelación. Pablo no oro por avivamiento sino por revelación.

Efesios 1:15-17

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

Pablo oro por los Efesios lo que hubiera orado por nosotros. No por un avivamiento sino para que los ojos de nuestro entendimiento fueron iluminados en el conocimiento de él.

Esto es más que una “re dedicación” y una “infusión de entusiasmo”. ¿Qué quería Pablo que los creyentes entendieran?

Efesios 1:18-19

Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.

Pablo quería que los ojos del entendimiento de los creyentes fuesen alumbrados para que supieran todo lo que le pertenece en Cristo. Él quería que ellos conocieran el mismo poder del Cristo que habitaba en ellos. Esa revelación hace mucho más que una motivación temporera, te transformara permanentemente.

Yo estoy consciente que muchos comenzamos nuestra vida en Cristo por causa de “una semana de avivamiento” (ese es mi caso) y muchos han sido salvos en esas reuniones. Dios usa cualquier ambiente para hacer lo que quiere.

Pero, algo mejor removerá la necesidad de ser avivado continuamente y eso es una revelación de quien eres en Cristo. Eso nunca desaparecerá y tampoco tendrá que ser avivado, aun mejor serás transformado a la misma imagen de Cristo.

En 2 Corintios 3:7-11 Pablo nos muestra la diferencia entre el concepto de la revelación en el nuevo pacto y la idea de avivamiento en el viejo pacto.

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.

En estos textos Pablo está comparando las glorias de ambos pactos.

No hay dudas que cuando Moisés tuvo un encuentro con Dios en el Monte Sinaí, su rostro se irradió con la gloria de Dios. Él experimento avivamiento en el monte. El problema fue que aquella gloria no era permanente, eventualmente desaparecía.

Seguro que los avivamientos en el viejo pacto tenían una medida de gloria, pero nada se compara con la gloria que tienen los creyentes en el nuevo pacto. Cristo mismo es nuestra esperanza de gloria.

Cuando recibimos esta revelación, de quien somos en Cristo y lo que tenemos en él es una gloria que no desaparece, no necesita avivarse y mucho menos re dedicarla.

Considera como Pablo concluye ese capítulo en 2 Corintios 3:18:

Por tanto, nosotros todos, miramos a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, nos transformamos de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Afírmate en la verdad que te hace libre

Decir que necesitamos un avivamiento se oye bien, pero no es cierto porque se queda muy corto. La mayor necesita de la iglesia no es un avivamiento. Lo que necesitamos es una revelación de la gracia con relación a quienes somos en Cristo. Cuando esa revelación se imparte la gloria que tenemos excede a un avivamiento.

Esa es la fuente de una verdadera transformación, un proceso para toda la vida y permanente.

Pídele al Padre que abra los ojos de tu entendimiento para comprender quien eres en Cristo y las riquezas que en él te pertenecen y la grandeza de su poder para con nosotros. Jamás volverás a necesitar un avivamiento.

¿Qué crees ahora que necesitas?


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“Algo no está bien…mi esposo siempre está cansado”

La enseñanza de San Pablo nos recuerda que Dios mismo diseñó la intimidad sexual de modo que fuera parte integral de un buen matrimonio.

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NOTICIACRISTIANA.COM.- En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que “descargó su conciencia” de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

[Luego de unos diez] años de novia del que es mi esposo, nos casamos, pero empecé a vivir un infierno. [Él salía,] y llegaba borracho al otro día. Después me enteré de sus infidelidades, y me le enfrenté.

Se fue de la casa, pero empezó a llamarme todos los días. Me pidió perdón y dijo que quería volver [porque] se dio cuenta de que nos amaba a nuestro hijo y a mí…[Llevamos] un año así con su cambio y esfuerzo de ser buen esposo.

El problema es que algo no está bien. Nuestra relación es de respeto, pero no tenemos una vida normal de pareja porque él siempre está cansado. ¿Es normal vivir en pareja de esa manera?

Este es el consejo que le dio mi esposa:

Estimada amiga:

La cualidad más importante de un buen matrimonio es la amistad. El ser amigos exige que los dos se escuchen y se apoyen. Usted dice que se respetan mutuamente. ¿Es él su mejor amigo? ¿Lo escucha usted a él, y la escucha él a usted? Cuando hay buena comunicación, pueden hablar acerca de los otros asuntos que causan conflictos entre los dos.

Muchas películas y novelas dan la impresión de que las buenas relaciones siempre se distinguen por una fuerte atracción física y al parecer horas interminables de íntimo contacto físico.

Si cometemos el error de comparar nuestra propia experiencia con la fantasía de esas películas y novelas, entonces es probable que consideremos deficientes nuestras propias relaciones. La realidad casi nunca supera o iguala la fantasía.

La intimidad física en el matrimonio es óptima cuando es producto de dos personas que trabajan juntas, planean juntas, se divierten juntas y disfrutan de la vida juntas. Pero es muy común que el trabajo, las responsabilidades y el estrés desplacen las expresiones físicas de amor.

Las parejas a quienes les pasa esto tienen que hablar al respecto y hacer planes para darle prioridad a la intimidad. A veces, debido a las circunstancias, uno de los dos o ambos tienen que decidir que van a ejercer paciencia y comprensión por determinado tiempo. Si no pueden llegar a un acuerdo, recomendamos que acudan a un consejero matrimonial.

A los que piensan equivocadamente que Dios está en contra de las relaciones sexuales les pudiera sorprender el enterarse de que el apóstol Pablo, al hablarles a los cónyuges acerca de esas relaciones, enseñó: “No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo”.

Esa enseñanza de San Pablo nos recuerda que Dios mismo diseñó la intimidad sexual de modo que fuera parte integral de un buen matrimonio.

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: “Casos”, y luego buscar el Caso 470.


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Devoción ministerial: Priorizando lo indispensable para nuestra vida

¿Cómo puedo priorizar las cosas?, muy sencillo. Siempre en primer lugar debe estar Dios, luego la familia, el ministerio y el trabajo. Pero, este orden dependerá de cada persona.

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NOTICIACRISTIANA.COM- La devoción significa no solo el compromiso que tienes hacia algo o alguien, sino también la definición de tu prioridad.

Una persona en Dios no debe vivir solo para satisfacer su propio ego, sino más bien, para priorizar su relación con el Creador.

Cuando queremos hacer la voluntad de Dios, no te importa lo que sucede a tu alrededor, siempre quieres buscar lo bueno y agradable para mantener tu relación con el Señor.

El ministerio siempre debe ser considerado como una responsabilidad importante encomendada de parte de Dios para nosotros.

Vivimos en un tiempo donde el estrés y la ansiedad ocupan gran parte de nuestro día y nos olvidamos de que el Señor está esperando que dediquemos un tiempo para hablar con él y adorarle.

La verdadera devoción

Debemos cumplir con las obligaciones, en donde sea que Dios nos haya colocado, es fundamental cumplir con él, con la familia y el trabajo.

No podemos evadir las responsabilidades porque algún día daremos cuenta a Dios de lo que hacemos.

¿Cómo puedo priorizar las cosas?, muy sencillo. Siempre en primer lugar debe estar Dios, luego la familia, el ministerio y el trabajo. Pero, este orden dependerá de cada persona.

El centro de nuestra existencia debería ser siempre Dios de primero y luego lo demás. Es importante tener esto presente en todo momento.

La verdadera devoción del hombre radica en agradar a Dios por encima de todas las cosas.


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