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¿Qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo?

Lo que la Biblia habla del pecado imperdonable.

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Nínro Ruíz Peña

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”, (Mateo 12,31-32).

La orientación presentada por Jesús en este relato difiere la blasfemia contra el Espíritu Santo de todos los demás tipos de pecado dentro de la narrativa bíblica. De esta manera, es necesario analizar, a la luz de la exégesis del Nuevo Testamento, la relación de las expresiones usadas en este período.

La traducción de la versión en Inglés de King James traduce la expresión hamartia por “toda forma de pecado“. Es evidente, sin embargo, que el sentido de la expresión es “toda otra especie de pecado”. Por lo tanto, la blasfemia contra el Espíritu Santo no está incluida en esta expresión.

Las traducciones de Juan Ferreira de Almeida, Edición Revista y Actualizada en Brasil (Sociedad Bíblica de Brasil) revisada y corregida, viene literalmente del griego, nos trae que todo pecado, oscurece el sentido más amplio. Sin embargo, existen varias posibilidades sobre lo que realmente es blasfemar contra el Espíritu Santo.

Sobre este tema tan difícil, empiezan a surgir varias opiniones, como por ejemplo lo que ocurre entre algunos de los pentecostales extremados, quienes afirman que “blasfemar contra el Espíritu Santo” es: Descreer, dudar de alguien que habla en lenguas; reírse o escarnecer, no creer en la acción del Espíritu Santo durante el culto; dudar de cualquier cosa que sea sobrenatural.

Por el otro lado, “cesacionistas (aquellos que no creen en los dones de señales), o más tradicionales, incluso afirman que los exagerados del movimiento pentecostal o neopentecostalismo no deja de ser una especie de blasfemia contra el Espíritu Santo.

Sin embargo, tanto ultrapentecostales como cesacionistas,o tradicionales extremistas, demuestran mucha exageración e incluso fanatismo en la exposición de estas opiniones, ausentes de coherencia teológica. Pocos se detienen a examinar el contexto de los pasajes bíblicos alusivos a la blasfemia contra el Espíritu Santo, como sucede en la mayoría de los casos aparentemente divergentes en la Biblia.

Analizando el contexto y lo que dijeron los grandes estudiosos

El análisis del texto explica algunos puntos a los que debemos tomar. Los textos relevantes se encuentran en los tres primeros evangelios, llamados “evangelios sinópticos” (que deben ser vistos juntos). En Mateo 12, las afirmaciones de Jesús sobre blasfemar contra el Espíritu Santo dichas fueron cuando Él sanó a un hombre poseído de demonios cuyo dominio lo había hecho ciego y mudo. En Marcos 3, la curación no se menciona; Lucas registra la cura en el capítulo 11, y menciona la blasfemia contra el Espíritu Santo en 12:10.

Considerar el mal como bien o qué la luz eran tinieblas, era práctica común entre los fariseos. Este acto trae en sí mismo una alerta anunciada por el profeta Isaías (Isaías 5:20: !Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!), y ahora reinterpretado por Jesús como blasfemia contra el Espíritu Santo.

A lo largo de la historia, muchos estudiosos emitieron su opinión sobre este tema. De acuerdo a Ireneo, la blasfemia contra el Espíritu Santo sería el rechazo del evangelio. Para Atanasio, la negación de la divinidad de Cristo, el cual tuvo su evidencia al hombre por la concepción del Espíritu Santo. En cuanto a Orígenes, todo quebrantamiento de la ley después del bautismo. Finalmente, Agustín creía que la blasfemia contra el Espíritu representada era por la dureza del corazón humano, rechazando la obra de Cristo.

Vemos que la acusación contra Jesús en Mateo 12:24 ( “Este no echa fuera los demonios , sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios” ) denuncia, erróneamente, que él no pasaba de ser un simple curandero, cuya exorcismos fueron hechos por el poder del Maligno, acusación que se repite en los evangelios. Se confiesa así el verdadero significado y la semántica del poder y de las obras del Mesías. No vemos, en el texto, la negación de la realidad del milagro, sino la acusación de que lo mismo es diabólico, negándolo como señal del poder soberano de Dios.

La reacción de Jesús ocurre a través de una serie de parábolas rápidas que demuestran que es ilógico pensar que Satanás daría poderes a Jesús para destruirse a sí mismo. La última parábola (Mt 12:29), acerca de apoderarse de los bienes del valiente, puede ser una alusión a Isaías 49: 24-25, en que Dios describe la salvación futura con el mismo tipo de figura de lenguaje.

La existencia de un pecado imperdonable ha movido la mente de los cristianos en todo el mundo y en todos los siglos del cristianismo. Podemos observar, en el contexto presentado por el evangelista, que la advertencia de Jesús se dirige contra los que rechazan su mensaje al llamarlo satánico.

Sin embargo, vemos que hay preocupación de que algo se puede eliminar el acto de perdón de Cristo, esto es, irónicamente, evidencia de que el hombre cree en Cristo , y que el mismo fuera enviado por Dios, probando que tal persona, Jesús no había cometido el pecado contra el cual el Señor advierte.

La blasfemia contra el Espíritu Santo y rechazar la gracia preciosa para la salvación en Jesucristo

Por lo tanto, podemos concluir que sólo aquellos que dicen ser apáticos a las buenas nuevas de Cristo bien podrían blasfemar contra el Espíritu Santo, y no cristianos, según lo recomendado por el apóstol Pablo en Efesios 4: 17-22: ” Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos (…)”.

Acerca de este terrible pecado, el predicador mundo Billy Graham en su libro ” El Espíritu Santo ” en las páginas 134 y 135:”El peor pecado que un ser humano puede cometer contra el Espíritu Santo es blasfemar con él. La razón es clara: para este pecado no hay perdón. Todos los otros pecados contra el Espíritu Santo son cometidos por creyentes. Podemos arrepentirnos de ellos, recibir perdón, y hacer un nuevo comienzo. Con la blasfemia contra el Espíritu Santo es diferente. Este pecado, llamado “el pecado imperdonable”, es cometido por los incrédulos, los enemigos de Jesús, cuando lo acusaron de expulsar demonios por el poder de Satanás a pesar de que él les había dicho antes que los expulsaba por el poder del ‘Espíritu de Dios’, cometieron este pecado. Entonces Jesús continuó: ‘Por eso os declaro: Todo pecado y blasfemia serán perdonados a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Si alguien profiere alguna palabra contra el Hijo del hombre le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo no será perdonado esto, ni en este mundo ni en el futuro” (Mt 12:31, 32)”.

Mientras el Espíritu se está ocupando de una persona, ésta no comete tal pecado imperdonable. Pero cuando alguien se opone al Espíritu Santo éste le deja de lado, entonces esta persona está en peligro. En otras palabras, el pecado imperdonable implica el rechazo total e irrevocable de Jesucristo. Creo que eso es lo que Estaban estaba diciendo en el sermón que predicó poco antes de ser martirizado: “Hombres de dura cerviz [terco, BLH]! ¡Siempre resisten al Espíritu Santo” (Hechos 7:51).

Por lo tanto, creo que la clave reside en la afirmación de Billy Graham: “el pecado imperdonable implica el rechazo total e irrevocable de Jesucristo (…)”.

Louis Berkhof, en su “Teología Sistemática”, página 249, expresa: “No es tanto un pecado contra la persona del Espíritu Santo, como contra su obra oficial, que consiste en revelar, tanto objetiva como subjetivamente, la Gracia y la Gloria de Dios en Cristo. La raíz de ese pecado es el consciente y deliberado odio a Dios y a todo lo que se reconoce como divino. Es imperdonable, no porque su culpa trascienda los méritos de Cristo, o porque el pecador esté fuera del alcance del poder renovador del Espíritu Santo, sino porque hay también en el mundo de pecado ciertas leyes y ordenanzas establecidas por Dios y por Él mantenidas . En el caso de pecado particular, la ley es que excluye toda posibilidad de arrepentimiento, cauteriza la conciencia, endurece al pecador y, así, hace imperdonable el pecado. De ahí, en los que cometieron ese pecado podemos esperar ver un pronunciado odio a Dios, una actitud desafiante hacia Él y hacia todo lo divino, un placer en ridiculizar y difamar lo que es santo, y un desinterés absoluto en cuanto al bienestar del alma y de la vida futura. En vista del hecho de que ese pecado no es seguido por el arrepentimiento,

podemos estar razonablemente seguros de que los que temen haber cometido y se preocupan por ello, y desean las oraciones de otras personas por ellos, no lo cometieron”.

Por Orlando Martins, Vice Presidente de AD Más de Cristo en Florianópolis, Pastor-Auxiliar, Licenciatura en Teología y Periodismo. Especialista en Educación, Maestría en Teología en la EST. Escritor, Director de la Facultad Más de Cristo. Profesor universitario y de materias teológicas en seminarios y facultades en el estado de Santa Catarina.

 

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¿El consumo de alcohol descalifica a un pastor evangélico?

Mathis observó que cuando se trataba de la posición de la Biblia sobre el consumo de alcohol, “las advertencias superan con creces las recomendaciones”.

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Si bien los pastores deben tener cuidado con el consumo de alcohol, una prohibición total de la práctica no es necesaria, según un pastor de Minneapolis.

David Mathis, editor ejecutivo de desiringGod.org y pastor de la Iglesia de las Ciudades, escribió un artículo titulado “¿El consumo de alcohol descalifica a un pastor?

“El Salmo 104: 14–15 celebra los buenos dones de Dios en la creación, que incluyen pan, aceite y ‘vino para alegrar el corazón del hombre’. Proverbios 3:10. “Estallar con vino” como una bendición, no como una maldición, como una promesa para aquellos que honran a Dios, no como un mal”, escribió Mathis.

“Juan el Bautista eligió el estilo de vida del ermitaño, mientras que Jesús vino comiendo y bebiendo, y ambos eran sabios y justos (Mateo 11: 18–19; Lucas 7: 33–35). Por supuesto, para su primer milagro, Jesús hizo vino de agua (en lugar de a la inversa), y Pablo le ordenó a su protegido Timoteo que “use un poco de vino por el bien de su estómago y sus dolencias frecuentes” (1 Timoteo 5:23)”.

A pesar de esto, Mathis observó que cuando se trataba de la posición de la Biblia sobre el consumo de alcohol, “las advertencias superan con creces las recomendaciones”.

“Eso no significa que debamos ignorar los elogios claros. Pero significa, aún más, que no podemos ignorar las advertencias “, continuó Mathis.

Dentro del cristianismo, no hay consenso entre las iglesias acerca de si es aceptable beber alcohol. Algunas iglesias llegan a usar jugo de uva en lugar de vino para la comunión.

Patrick Nelson, presidente del Seminario Teológico Dordt, le dijo a Christian Post en una entrevista el año pasado que, aunque “la Biblia no prohíbe expresamente el consumo de alcohol”, “nos prohíbe emborracharnos por el consumo de alcohol”.

“Jesús convirtió el agua en vino (Juan 2: 1-11), por lo que es seguro asumir que probablemente él mismo consumió vino, lo cual era una costumbre en su época. Sin embargo, también estaba muy convencido de que los cristianos no cederían a la embriaguez”, explicó. Nelson en el momento.

“La embriaguez y la adicción son pecados a los ojos del Señor y sus efectos pueden ser devastadores no solo para la persona sino también para quienes la rodean”.

Otros, entre ellos el influyente Pastor John MacArthur, con sede en California, ha llamado “pueril e irresponsable a cualquier pastor que alienta el uso recreativo de sustancias tóxicas, especialmente en actividades patrocinadas por la iglesia”.

“Los estragos del alcoholismo y el abuso de drogas en nuestra cultura son muy conocidos, y ningún símbolo de la esclavitud del pecado es más seductor ni más opresivo que el alcohol”, dijo MacArthur, citado por Shane Idleman en una columna publicada por CP en 2017.

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Los pastores pentecostales entre los pobres

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores.

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El Otro Canuto.- En tiempos de crisis dentro del pentecostalismo chileno, principalmente en la figura pastoral, desgastada por tantos abusos de muchos que nos avergüenzan y duelen, bueno es recordar a modo de protesta y esperanza a aquellas personas que hicieron de la labor pastoral pentecostal un testimonio de amor y entrega.

Hoy les traigo una pequeña reseña del pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y de su esposa la pastora Angela Abarca Zúñiga que sirvieron en la comuna de San Bernardo.

El pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y su esposa Angela Abarca Zúñiga fueron un destacadísimo matrimonio pastoral que sirvió durante 55 años en la comuna de San Bernardo, donde dejaron un testimonio extraordinario de amor, entrega y pasión por la gente, especialmente por los desechados.

El pastor Rojas Ramírez nació en 1884 en el seno de una familia acomodada, católica y conservadora. Se convirtió al evangelio y asistió a la Segunda Iglesia Metodista Pentecostal de Sargento Aldea (Hoy Iglesia Evangélica Pentecostal), dicha conversión le valió el rechazo y desprecio de su familia que tenía sacerdotes y monjas entre sus filas, razón por la cual lo maltrataron mucho, incluso hasta los golpes. Dentro de la Iglesia Metodista Pentecostal conoció a su esposa la pastora Angela Abarca Zúñiga con quien se casaría en 1918.

Fueron enviados a predicar por el pastor Víctor Pavez Toro (el primer pastor pentecostal chileno en ese entonces de la IMP) a la comuna de San Bernardo en el año 1921 con el solo apoyo de las hermanas María Quezada y Mercedes Abarca, hermana de la pastora Ángela. Su gestión no solo tuvo mucho crecimiento, pues dejaron una iglesia de más de 7 mil miembros y 22 capillas rurales, además de un templo tan grande que fue por mucho tiempo el más numeroso de la IMP en Chile, con el nombramiento de 15 pastores más para servir en el país, sino que es reconocido y recordado por su entrega y amor por la gente, por su sencillez y bondad, por estar siempre con los borrachos, los hambrientos, por predicar un evangelio sin acepción de personas sino de amor a quienes sufren y son oprimidos y despreciados.

La predicación del Pastor Rojas era conocida porque su tema favorito y principal era el gran amor de Dios por el ser humano, la cual era confirmada por la entrega total del matrimonio Rojas Abarca para con los más humildes y desposeídos, porque daban y compartían todo cuánto tenían a los más necesitados, a los despreciados.

Dicen que ellos llamaban a las personas sin hogar “Príncipes” y los sentaban en el altar de la iglesia aunque estuvieran borrachos. Su casa era una verdadera casa de acogida donde alimentaban a más de 30 personas, principalmente niños, aunque aquello le significaba problemas con sus vecinos pues traía a mucha gente “dudosa” hasta su casa, de hecho, no pocas veces algunas personas que acogía le robaban, pero los volvían a recibir si los veían necesitados. También se cuenta que mantenían una provisión permanente de ataúdes para dar a quienes no tenían dinero para enterrar a sus muertos en tiempos en que la mortandad era abundante entre los pobres.

El pastor Oraldo Rojas Ramírez y Angela Abarca Zúñiga hacían todas estas obras de caridad con los donativos sencillos que recibían de la iglesia, mas el pastor nunca procuró nada para él ni para su vejez, todo lo entregó, vivió siempre por la fe, mucho más allá incluso de lo razonable, pues tanto daba que se quedaba sin cosas para él y su familia, lo que le implicó críticas y discusiones con su esposa en algunos casos, por lo extremo que era. Él nunca se definió a sí mismo como administrador de nada, sino como servidor. Tanto era lo que daba, que a veces era irresponsable, y daba a los pobres lo que estaba destinado para pagar los sueldos de quienes construían el templo que estaban haciendo, sin embargo, los testimonios cuentan que, de manera milagrosa, a última hora, alguien le daba lo que hacía falta para pagarlos a tiempo.

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores, siempre se dedicó a servir simplemente. Cuentan los testimonios que en su casa siempre había gente a la que junto a su esposa estaba ayudando, alimentando y vistiendo.

Existen toda clase de historias sobre él, de piedad y milagros, como por ejemplo que en una conferencia de pastores llegó una persona hambrienta, y él, contra todo protocolo, vino y lo sentó en medio de la conferencia y lo alimentó, enseñando a todos que ellos son la prioridad por sobre todo lo que hacían; se cuenta que cuando sufría violencia por la intolerancia religiosa católica, él oraba por quienes lo golpeaban e intervenía ante los policías para que no los castigaran (los sacerdotes decían muchas mentiras y calumnias de él, para que la gente no se acercara a él y se convirtiera en evangélica, a tal punto que hubo gente que quiso atentar contra su vida); se cuenta que los agricultores le pedían que orara cuando había sequía y como llovía, le ofrecían toda clase de regalos para su enriquecimiento, pero él no los aceptaba, solo pedía terrenos para construir iglesias y libertad para predicar y ayudar a los inquilinos.

Existe otra historia de una hermana llamada Sonia Martínez, mujer que vivía en los alrededores, que en el año 1970, luego de haber sido golpeada por su marido, quiso matar a sus hijos y suicidarse, entonces escuchó la predicación de las hermanas de San Bernardo, quienes la llevaron donde el pastor Rojas, el cual la bautizó y asistió para salvar su vida, saliendo de esa terrible situación.

El pastor Oraldo Rojas nunca aceptó homenajes, regalos, ni halagos, pero fue tan conocido por su piedad, servicio y por su mensaje de amor, que toda la ciudad de San Bernardo lo conocía, a tal punto que lo nombraron ciudadano ilustre de dicha comuna, asimismo la conocida Revista “Vea” le hizo un reportaje el 9 de junio de 1966, en las páginas 14 y 15 donde destacó su labor.

A su muerte en 1976, recibió honores de toda la comuna, especialmente del espontáneo pueblo sanbernardino, autoridades, y los propios sacerdotes católicos, visitas desde el extranjero y reseñas en la prensa, incluida una hecha en el Mercurio por el hermano y profesor de la Comunidad Teológica Evangélica de Chile, Miguel Guerrero Méndez. Un hermano llamado José Vilches Farías escribió incluso una canción sobre él en 1994 que se llama “La fe del pastor Rojas” donde relata su obra, su fe y su amor por los mendigos “cuando el mendigo a él acudía… él le llamaba invitado de honor” dice la canción.

Investigadores del pentecostalismo como el Dr. Luis Orellana suelen afirmar que, si Oraldo Rojas Ramírez hubiese sido católico, lo hubieran beatificado por su notable testimonio de amor y servicio a todas las personas.

Recordamos y honramos la figura de estos pastores, con la esperanza de que muchos más como ellos se levanten nuevamente, como reconocimiento a muchos pastores pentecostales de antaño que llevaron una vida de servicio y de amor, y para que estos pastores no sean olvidados, sino sean ejemplo para todos. Dejamos la invitación y la tarea de rescatar y preservar su notable labor.

Fuentes:

-Un Santo Ha Partido A La Presencia Del Señor”. El Mercurio, Santiago domingo 4 de julio de 1976.

-Reseña Histórica de la Iglesia de la Portada, San Bernardo, 2018.

-Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, Ayer y Hoy. de Dean Helland Talbert y Alice Rasmussen Schick

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Adorar con la mente, la adoración olvidada

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PLa adoración es uno de los mega temas de la Escritura. Tú lo encuentras desde Génesis hasta Apocalipsis. El tema de la adoración es tan, pero tan importante que, si recuerdas, una de las tentaciones de Satanás en contra de Cristo fue ofrecerle los reinos del mundo si se postraba y lo adoraba (Mat.4:9). ¿Por qué el diablo quería la adoración de Jesús? ¿Por qué le pidió específicamente que lo adorara? Porque la adoración lo determina todo. ¿A quién decidirá adorar el ser humano? ¿A quién decidirás adorar tú? De tu respuesta depende de qué lado estarás. Porque del lado del bien están los adoradores de Dios y del lado del mal los adoradores del enemigo. La lucha entre el bien y el mal tiene que ver con el tema de la adoración. Por eso la adoración es un tema medular en la Escritura, de principio a fin.

Ahora, hay un tema dentro de la adoración que pocas veces he visto enseñar en las congregaciones, el de adorar a Dios con la mente. El concepto lo extraigo simplemente de las palabras de Jesús: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Jesús esperaba que sus seguidores adoraran a Dios con su mente. Pero ¿sabemos qué es adorar con la mente? ¿Conocemos qué significa?

Para comprender qué es adorar con la mente, debemos desechar el paradigma de que la adoración solo ocurre en el templo donde nos congregamos y que está confinada solo al tiempo de cantos que precede al sermón.

Sí, eso es adorar, y claro, adorar en ese lapso incluye el uso de nuestra mente, pero la adoración trasciende las cuatro paredes del templo. Jesús dijo: “La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:21, 23). Y la hora llegó, la adoración, aunque ocurre en un templo donde nos congregamos, ha traspasado dicho lugar y ahora la podemos ofrecer a Dios desde cualquier parte del mundo, independientemente de que se haga o no dentro de un templo físico. ¿Me explico?

Con este fundamento puesto, entonces, ¿qué es adorar con la mente? La respuesta es simple: es hacer uso adecuado de nuestras facultades mentales para la gloria de Dios. Es usar la imaginación, la concentración, la percepción, el razonamiento, la intuición, la memoria, etc. con el fin de honrar al Señor y servir a nuestros semejantes. La pregunta entonces es: ¿cómo específicamente se adora a Dios con la mente?

Como estoy hablando de adorar, principalmente más allá de las cuatro paredes del templo, a través de esta serie te compartiré alrededor de 10 formas, de entre muchas más que hay, con que puedes adorar a Dios con tu mente y glorificar su nombre a través de tu vida. Por favor, presta atención a cada una, porque, aunque intentaré ser breve, me detendré a explicarlas lo mejor posible con el fin de que te sientas motivado a ver como actos de adoración cosas que probablemente no has visto de esa forma. Comencemos:

1. Adoramos a Dios con la mente cuando memorizamos las Escrituras

La memorización es una facultad de la mente y todos la poseemos, y francamente, yo era uno de quienes siempre decía que era malo para memorizar. Por ejemplo, para memorizar nombres. Un día, leyendo el libro “Cómo ganarse a la gente”, de John Maxwell, leí que para tener buenas relaciones con los demás y añadir valor a las personas, es importante llamarlos por sus nombres y que este simple acto es imposible si no le das importancia a aprenderte sus nombres. Esto es algo tan, pero tan elemental para las relaciones interpersonales que a veces lo damos por hecho y no le damos importancia. Al final de ese capítulo, Maxwell brindaba algunos consejos para no fallar en este asunto y uno de sus consejos era: “No digas que eres malo para memorizar”. Él explicaba que cuando decimos ese tipo de cosas, automáticamente nuestra mente cierra algunos compartimentos a causa de nuestro negativismo. “¡Caramba…!” dije yo, “¡yo siempre he dicho que soy malo para memorizar nombres!” Y ¡pum! Tomé la decisión de dejar de decir eso y cerrar mi mente; mejor fui más positivo y de allí en adelante me esforcé para aprenderme los nombres de las personas que iba conociendo.

¿Qué pasó después de eso? Mi mente abrió sus compartimientos. No digo que al inicio fue fácil, pero cambié mi actitud ante la dinámica de memorizar y, aunque, de vez en cuando tengo una que otra batalla, al día de hoy logro memorizar los nombres de las personas.

¿Por qué te menciono esto? Porque muchos creyentes, cuando de memorizar las Escrituras se trata, dicen: “¡Yo no soy bueno para memorizar!” y ¡pum!, se cierran a la posibilidad de expandir su memoria. No es que no puedan, es que no creen que son buenos para lo que Dios los facultó desde el momento de nacer. Vamos, deja de decir eso de ti mismo porque sí eres bueno para memorizar. Lo que pasa es que no tienes el hábito de la memorización, pero que eres bueno, ¡eres bueno! ¿Cómo lo sé? Porque todos recordamos las cosas que hicimos ayer y las podemos relatar con detalles; todos recordamos la película que vimos en el cine o la serie que vimos en Netflix y hasta la podemos contar emocionados a otros; todos tenemos la habilidad de contar los chistes que no contaron semanas atrás, etc. ¿Lo ves? Tú y yo somos buenos para memorizar, lo que pasa es que no estamos acostumbrados a usar la memoria para las cosas espirituales.

Adoramos a Dios memorizando las Escrituras porque hacerlo es emplear nuestras facultades mentales con el fin de no olvidar sus mandamientos.

Memorizar las Escrituras hará de ti un adorador que no solo adora en el templo, sino que, debido a que has tatuado en tus pensamientos y tu corazón la Palabra del Señor, en consecuencia, tus actitudes y acciones lo honrarán en donde quiera que vayas. Por eso, no es de extrañar que Jesús haya dicho lo mismo en el Nuevo Testamento. Mira:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él… Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió… Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”.

Juan 14:15, 21, 23-24; 15:10.

¿Qué significa guardar en lenguaje bíblico? ¿Acaso se refiere a tomar la Biblia y engavetarla? Obvio que no. Significa almacenar en la memoria sus ordenanzas con el fin de no olvidarlas y estar prestos para ponerlas por obra en el día a día. Tú no puedes obedecer algo que no recuerdas y no puedes recordar algo que no hayas memorizado. Por eso, la memorización de la Escritura va de la mano con la obediencia y la obediencia con la adoración.

Continuará…

Noel Navas

Escritor, músico.

Universidad Evangélica de El Salvador

Autor del libro: El cristiano ante la música secular

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