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Para los padres cuyos hijos han abandonado la fe

Tal vez se pregunte qué salió mal. ¿Fallamos en nuestra enseñanza? ¿Fallamos en nuestro ejemplo? ¿Deberíamos haber sumergido a nuestro hijo o hija en un programa diferente, habernos mudado a una iglesia diferente o haber optado por una escuela diferente?

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Una de las cargas más pesadas que puede soportar un padre creyente es cuando un hijo o hija abandona la fe que una vez profesó.  Sucede. Y cuando lo haga, tal vez se pregunte qué salió mal. ¿Fallamos en nuestra enseñanza? ¿Fallamos en nuestro ejemplo? ¿Deberíamos haber sumergido a nuestro hijo o hija en un programa diferente, habernos mudado a una iglesia diferente o haber optado por una escuela diferente? El ‘qué pasa si’ y el ‘si solo’ nunca terminan.

La historia de Judas te ayudará con estas preguntas 

Judas caminó con Jesús por tres años. Vio la vida más grandiosa que jamás se haya vivido cercana y personal, y fue discipulado por el Señor Jesucristo mismo. Judas conocía la enseñanza de Jesús. Había escuchado el Sermón del Monte, por lo que sabía que hay un camino angosto que conduce a la vida y un camino ancho que conduce a la destrucción.

Y Judas fue un testigo directo de los milagros de Jesús. Cuando Cristo calmó la tormenta, Judas estaba en el bote. Cuando alimentó a los 5,000, Judas distribuyó los panes y los peces, y cuando nuestro Señor resucitó a Lázaro de entre los muertos, Judas fue testigo de su poder divino. 

Con sus propios oídos, Judas escuchó las mejores enseñanzas. Con sus propios ojos, vio la evidencia más clara. En su propia vida, tuvo el mejor ejemplo, y sin embargo, este hombre aún se alejó de la fe que una vez profesó. La mejor enseñanza, el mejor ejemplo y la evidencia más convincente no pueden, en sí mismos, cambiar el corazón humano.

Esperanza en Historias Bíblicas de Transformación

Si te encuentras afligido por un hijo o hija rebelde, no estás solo. Los primeros padres del mundo conocían este dolor. El primer hijo que nació en el mundo “se alejó de la presencia del Señor” (Génesis 4:16).

Isaac y Rebeca conocieron la misma tristeza por Esaú, que eligieron un camino de indulgencia sexual y nunca se arrepintieron (Hebreos 12: 16-17), y mientras David tenía gran gozo sobre Salomón, su hijo rebelde Absalón le rompió el corazón (2 Samuel 18: 33).

Los padres con dolor necesitan consuelo, aliento y esperanza, y podemos encontrarlos en dos de las historias bíblicas más conocidas.

1.-PEDRO

Pedro negó con veneno la fe que había profesado. Como Judas, caminó hacia una gran oscuridad, pero su historia tuvo un mejor resultado: Pedro fue restaurado. Cristo puede restaurar a su hijo o hija; y si su fe era genuina, puedes estar seguro de que lo hará. La evidencia de la verdadera fe es que persevera. Entonces, si una persona ha abandonado la fe que una vez profesó, y fue una fe verdadera, ellos regresarán.

Pero, ¿qué pasa si su hijo o hija nunca ha tenido una fe genuina? ¿Qué pasaría si la fe que profesaban fuera solo una cáscara vacía? ¿O qué si nunca confesaron fe en Cristo?

En ese caso, puedes encontrar esperanza en la historia de Saulo de Tarso.

2.-SAULO DE TARSO

Caminando por el camino a Damasco, Saúl estaba lleno de furia e ira hacia el cristianismo. Despreciaba el evangelio y estaba ‘respirando fuego y matando contra los discípulos del Señor’ (Hechos 9: 1). Esa es una hostilidad bastante intensa. Una cosa es cierta; Saulo no estaba buscando fe en Cristo. La idea de convertirse en un seguidor de Jesús hubiera sido repugnante para él.

Pero el Cristo resucitado detuvo a este hombre en seco. ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’ (Hechos 9: 4). Saulo no estaba buscando a Jesús, pero Jesús vino a buscarlo; y Saúl, que odiaba a los cristianos, se convirtió en Pablo el apóstol.

Cristo no necesitó el permiso de Saulo para intervenir en su vida. Se abalanzó sobre la vida de este hombre sin haber sido invitado, y provocó una transformación asombrosa. Si Dios solo pudiera esperar a que nosotros hagamos el primer movimiento hacia él, habría pocas esperanzas para su hijo o hija rebelde. Pero Dios es libre de entrar en cualquier vida, en cualquier momento, y eso significa que siempre hay esperanza.

Colin Smith (@PastorColinS) es pastor principal de The Orchard Evangelical Free Church en los suburbios del noroeste de Chicago y miembro del Consejo de The Gospel Coalition.

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Los pastores pentecostales entre los pobres

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores.

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El Otro Canuto.- En tiempos de crisis dentro del pentecostalismo chileno, principalmente en la figura pastoral, desgastada por tantos abusos de muchos que nos avergüenzan y duelen, bueno es recordar a modo de protesta y esperanza a aquellas personas que hicieron de la labor pastoral pentecostal un testimonio de amor y entrega.

Hoy les traigo una pequeña reseña del pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y de su esposa la pastora Angela Abarca Zúñiga que sirvieron en la comuna de San Bernardo.

El pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y su esposa Angela Abarca Zúñiga fueron un destacadísimo matrimonio pastoral que sirvió durante 55 años en la comuna de San Bernardo, donde dejaron un testimonio extraordinario de amor, entrega y pasión por la gente, especialmente por los desechados.

El pastor Rojas Ramírez nació en 1884 en el seno de una familia acomodada, católica y conservadora. Se convirtió al evangelio y asistió a la Segunda Iglesia Metodista Pentecostal de Sargento Aldea (Hoy Iglesia Evangélica Pentecostal), dicha conversión le valió el rechazo y desprecio de su familia que tenía sacerdotes y monjas entre sus filas, razón por la cual lo maltrataron mucho, incluso hasta los golpes. Dentro de la Iglesia Metodista Pentecostal conoció a su esposa la pastora Angela Abarca Zúñiga con quien se casaría en 1918.

Fueron enviados a predicar por el pastor Víctor Pavez Toro (el primer pastor pentecostal chileno en ese entonces de la IMP) a la comuna de San Bernardo en el año 1921 con el solo apoyo de las hermanas María Quezada y Mercedes Abarca, hermana de la pastora Ángela. Su gestión no solo tuvo mucho crecimiento, pues dejaron una iglesia de más de 7 mil miembros y 22 capillas rurales, además de un templo tan grande que fue por mucho tiempo el más numeroso de la IMP en Chile, con el nombramiento de 15 pastores más para servir en el país, sino que es reconocido y recordado por su entrega y amor por la gente, por su sencillez y bondad, por estar siempre con los borrachos, los hambrientos, por predicar un evangelio sin acepción de personas sino de amor a quienes sufren y son oprimidos y despreciados.

La predicación del Pastor Rojas era conocida porque su tema favorito y principal era el gran amor de Dios por el ser humano, la cual era confirmada por la entrega total del matrimonio Rojas Abarca para con los más humildes y desposeídos, porque daban y compartían todo cuánto tenían a los más necesitados, a los despreciados.

Dicen que ellos llamaban a las personas sin hogar “Príncipes” y los sentaban en el altar de la iglesia aunque estuvieran borrachos. Su casa era una verdadera casa de acogida donde alimentaban a más de 30 personas, principalmente niños, aunque aquello le significaba problemas con sus vecinos pues traía a mucha gente “dudosa” hasta su casa, de hecho, no pocas veces algunas personas que acogía le robaban, pero los volvían a recibir si los veían necesitados. También se cuenta que mantenían una provisión permanente de ataúdes para dar a quienes no tenían dinero para enterrar a sus muertos en tiempos en que la mortandad era abundante entre los pobres.

El pastor Oraldo Rojas Ramírez y Angela Abarca Zúñiga hacían todas estas obras de caridad con los donativos sencillos que recibían de la iglesia, mas el pastor nunca procuró nada para él ni para su vejez, todo lo entregó, vivió siempre por la fe, mucho más allá incluso de lo razonable, pues tanto daba que se quedaba sin cosas para él y su familia, lo que le implicó críticas y discusiones con su esposa en algunos casos, por lo extremo que era. Él nunca se definió a sí mismo como administrador de nada, sino como servidor. Tanto era lo que daba, que a veces era irresponsable, y daba a los pobres lo que estaba destinado para pagar los sueldos de quienes construían el templo que estaban haciendo, sin embargo, los testimonios cuentan que, de manera milagrosa, a última hora, alguien le daba lo que hacía falta para pagarlos a tiempo.

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores, siempre se dedicó a servir simplemente. Cuentan los testimonios que en su casa siempre había gente a la que junto a su esposa estaba ayudando, alimentando y vistiendo.

Existen toda clase de historias sobre él, de piedad y milagros, como por ejemplo que en una conferencia de pastores llegó una persona hambrienta, y él, contra todo protocolo, vino y lo sentó en medio de la conferencia y lo alimentó, enseñando a todos que ellos son la prioridad por sobre todo lo que hacían; se cuenta que cuando sufría violencia por la intolerancia religiosa católica, él oraba por quienes lo golpeaban e intervenía ante los policías para que no los castigaran (los sacerdotes decían muchas mentiras y calumnias de él, para que la gente no se acercara a él y se convirtiera en evangélica, a tal punto que hubo gente que quiso atentar contra su vida); se cuenta que los agricultores le pedían que orara cuando había sequía y como llovía, le ofrecían toda clase de regalos para su enriquecimiento, pero él no los aceptaba, solo pedía terrenos para construir iglesias y libertad para predicar y ayudar a los inquilinos.

Existe otra historia de una hermana llamada Sonia Martínez, mujer que vivía en los alrededores, que en el año 1970, luego de haber sido golpeada por su marido, quiso matar a sus hijos y suicidarse, entonces escuchó la predicación de las hermanas de San Bernardo, quienes la llevaron donde el pastor Rojas, el cual la bautizó y asistió para salvar su vida, saliendo de esa terrible situación.

El pastor Oraldo Rojas nunca aceptó homenajes, regalos, ni halagos, pero fue tan conocido por su piedad, servicio y por su mensaje de amor, que toda la ciudad de San Bernardo lo conocía, a tal punto que lo nombraron ciudadano ilustre de dicha comuna, asimismo la conocida Revista “Vea” le hizo un reportaje el 9 de junio de 1966, en las páginas 14 y 15 donde destacó su labor.

A su muerte en 1976, recibió honores de toda la comuna, especialmente del espontáneo pueblo sanbernardino, autoridades, y los propios sacerdotes católicos, visitas desde el extranjero y reseñas en la prensa, incluida una hecha en el Mercurio por el hermano y profesor de la Comunidad Teológica Evangélica de Chile, Miguel Guerrero Méndez. Un hermano llamado José Vilches Farías escribió incluso una canción sobre él en 1994 que se llama “La fe del pastor Rojas” donde relata su obra, su fe y su amor por los mendigos “cuando el mendigo a él acudía… él le llamaba invitado de honor” dice la canción.

Investigadores del pentecostalismo como el Dr. Luis Orellana suelen afirmar que, si Oraldo Rojas Ramírez hubiese sido católico, lo hubieran beatificado por su notable testimonio de amor y servicio a todas las personas.

Recordamos y honramos la figura de estos pastores, con la esperanza de que muchos más como ellos se levanten nuevamente, como reconocimiento a muchos pastores pentecostales de antaño que llevaron una vida de servicio y de amor, y para que estos pastores no sean olvidados, sino sean ejemplo para todos. Dejamos la invitación y la tarea de rescatar y preservar su notable labor.

Fuentes:

-Un Santo Ha Partido A La Presencia Del Señor”. El Mercurio, Santiago domingo 4 de julio de 1976.

-Reseña Histórica de la Iglesia de la Portada, San Bernardo, 2018.

-Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, Ayer y Hoy. de Dean Helland Talbert y Alice Rasmussen Schick

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Adorar con la mente, la adoración olvidada

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PLa adoración es uno de los mega temas de la Escritura. Tú lo encuentras desde Génesis hasta Apocalipsis. El tema de la adoración es tan, pero tan importante que, si recuerdas, una de las tentaciones de Satanás en contra de Cristo fue ofrecerle los reinos del mundo si se postraba y lo adoraba (Mat.4:9). ¿Por qué el diablo quería la adoración de Jesús? ¿Por qué le pidió específicamente que lo adorara? Porque la adoración lo determina todo. ¿A quién decidirá adorar el ser humano? ¿A quién decidirás adorar tú? De tu respuesta depende de qué lado estarás. Porque del lado del bien están los adoradores de Dios y del lado del mal los adoradores del enemigo. La lucha entre el bien y el mal tiene que ver con el tema de la adoración. Por eso la adoración es un tema medular en la Escritura, de principio a fin.

Ahora, hay un tema dentro de la adoración que pocas veces he visto enseñar en las congregaciones, el de adorar a Dios con la mente. El concepto lo extraigo simplemente de las palabras de Jesús: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Jesús esperaba que sus seguidores adoraran a Dios con su mente. Pero ¿sabemos qué es adorar con la mente? ¿Conocemos qué significa?

Para comprender qué es adorar con la mente, debemos desechar el paradigma de que la adoración solo ocurre en el templo donde nos congregamos y que está confinada solo al tiempo de cantos que precede al sermón.

Sí, eso es adorar, y claro, adorar en ese lapso incluye el uso de nuestra mente, pero la adoración trasciende las cuatro paredes del templo. Jesús dijo: “La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:21, 23). Y la hora llegó, la adoración, aunque ocurre en un templo donde nos congregamos, ha traspasado dicho lugar y ahora la podemos ofrecer a Dios desde cualquier parte del mundo, independientemente de que se haga o no dentro de un templo físico. ¿Me explico?

Con este fundamento puesto, entonces, ¿qué es adorar con la mente? La respuesta es simple: es hacer uso adecuado de nuestras facultades mentales para la gloria de Dios. Es usar la imaginación, la concentración, la percepción, el razonamiento, la intuición, la memoria, etc. con el fin de honrar al Señor y servir a nuestros semejantes. La pregunta entonces es: ¿cómo específicamente se adora a Dios con la mente?

Como estoy hablando de adorar, principalmente más allá de las cuatro paredes del templo, a través de esta serie te compartiré alrededor de 10 formas, de entre muchas más que hay, con que puedes adorar a Dios con tu mente y glorificar su nombre a través de tu vida. Por favor, presta atención a cada una, porque, aunque intentaré ser breve, me detendré a explicarlas lo mejor posible con el fin de que te sientas motivado a ver como actos de adoración cosas que probablemente no has visto de esa forma. Comencemos:

1. Adoramos a Dios con la mente cuando memorizamos las Escrituras

La memorización es una facultad de la mente y todos la poseemos, y francamente, yo era uno de quienes siempre decía que era malo para memorizar. Por ejemplo, para memorizar nombres. Un día, leyendo el libro “Cómo ganarse a la gente”, de John Maxwell, leí que para tener buenas relaciones con los demás y añadir valor a las personas, es importante llamarlos por sus nombres y que este simple acto es imposible si no le das importancia a aprenderte sus nombres. Esto es algo tan, pero tan elemental para las relaciones interpersonales que a veces lo damos por hecho y no le damos importancia. Al final de ese capítulo, Maxwell brindaba algunos consejos para no fallar en este asunto y uno de sus consejos era: “No digas que eres malo para memorizar”. Él explicaba que cuando decimos ese tipo de cosas, automáticamente nuestra mente cierra algunos compartimentos a causa de nuestro negativismo. “¡Caramba…!” dije yo, “¡yo siempre he dicho que soy malo para memorizar nombres!” Y ¡pum! Tomé la decisión de dejar de decir eso y cerrar mi mente; mejor fui más positivo y de allí en adelante me esforcé para aprenderme los nombres de las personas que iba conociendo.

¿Qué pasó después de eso? Mi mente abrió sus compartimientos. No digo que al inicio fue fácil, pero cambié mi actitud ante la dinámica de memorizar y, aunque, de vez en cuando tengo una que otra batalla, al día de hoy logro memorizar los nombres de las personas.

¿Por qué te menciono esto? Porque muchos creyentes, cuando de memorizar las Escrituras se trata, dicen: “¡Yo no soy bueno para memorizar!” y ¡pum!, se cierran a la posibilidad de expandir su memoria. No es que no puedan, es que no creen que son buenos para lo que Dios los facultó desde el momento de nacer. Vamos, deja de decir eso de ti mismo porque sí eres bueno para memorizar. Lo que pasa es que no tienes el hábito de la memorización, pero que eres bueno, ¡eres bueno! ¿Cómo lo sé? Porque todos recordamos las cosas que hicimos ayer y las podemos relatar con detalles; todos recordamos la película que vimos en el cine o la serie que vimos en Netflix y hasta la podemos contar emocionados a otros; todos tenemos la habilidad de contar los chistes que no contaron semanas atrás, etc. ¿Lo ves? Tú y yo somos buenos para memorizar, lo que pasa es que no estamos acostumbrados a usar la memoria para las cosas espirituales.

Adoramos a Dios memorizando las Escrituras porque hacerlo es emplear nuestras facultades mentales con el fin de no olvidar sus mandamientos.

Memorizar las Escrituras hará de ti un adorador que no solo adora en el templo, sino que, debido a que has tatuado en tus pensamientos y tu corazón la Palabra del Señor, en consecuencia, tus actitudes y acciones lo honrarán en donde quiera que vayas. Por eso, no es de extrañar que Jesús haya dicho lo mismo en el Nuevo Testamento. Mira:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él… Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió… Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”.

Juan 14:15, 21, 23-24; 15:10.

¿Qué significa guardar en lenguaje bíblico? ¿Acaso se refiere a tomar la Biblia y engavetarla? Obvio que no. Significa almacenar en la memoria sus ordenanzas con el fin de no olvidarlas y estar prestos para ponerlas por obra en el día a día. Tú no puedes obedecer algo que no recuerdas y no puedes recordar algo que no hayas memorizado. Por eso, la memorización de la Escritura va de la mano con la obediencia y la obediencia con la adoración.

Continuará…

Noel Navas

Escritor, músico.

Universidad Evangélica de El Salvador

Autor del libro: El cristiano ante la música secular

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¿Qué significa “atar y desatar” según la Biblia?

No es raro oír en algunas iglesias frases como “desato prosperidad para ti”, o “ato todo espíritu de mal en este lugar”. Incluso hay quienes “atan al diablo” para que no les haga daño.

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Tal vez Mateo 16:19 es uno de los versos bíblicos más abusados hoy: “Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos”.

Muchas personas creen que, con estas palabras de Jesús a Pedro como base, y por extensión a los apóstoles y a todos los demás creyentes, podemos “desatar” bendiciones para nuestras vidas y “atar” toda maldición o espíritu malo que venga contra nosotros.

No es raro oír en algunas iglesias frases como “desato prosperidad para ti”, o “ato todo espíritu de mal en este lugar”. Incluso hay quienes “atan al diablo” para que no les haga daño.

¿Es esa la aplicación correcta del pasaje? ¿A qué se refiere la Biblia por atar y desatar?

UNA AUTORIDAD DADA POR JESÚS

Para entender este versículo, primero notemos esto: Jesús dice estas palabras luego de que Pedro, representando a los doce apóstoles, confesara por revelación de Dios que Jesús es el Cristo (v. 15-17).

Como afirma el pastor y exégeta John MacArthur, en sintonía con otros estudiosos, las llaves del reino de los cielos “representan autoridad, y aquí Cristo da a Pedro (y por extensión a todos los otros creyentes) la autoridad para declarar lo que era atado o desatado en el cielo”.

El erudito William Hendricksen está de acuerdo. Él escribe que “el que ‘tiene las llaves’ (ver Ap. 1:18; 3:7) del reino de los cielos determina quién debe ser admitido y a quién se debe negar la admisión”.] Por otro lado, como bien comenta Jonathan Leeman,

“Algunos estudiosos bíblicos hablan acerca de atar y desatar como una actividad judicial o rabínica. Por ejemplo, el rabino decidía cuándo aplicar la ley a una persona en particular y bajo qué circunstancias. Básicamente, Jesús otorgó a los apóstoles esta clase de autoridad: la autoridad de colocarse frente a un confesante, considerar su confesión, considerar su vida y emitir un juicio oficial en nombre del cielo”.

De manera que en Mateo 16:19 hay algo sorprendente: Jesús habla en representación del cielo, le dice a Pedro que su confesión vino del Padre que está en los cielos, y les da autorización a los apóstoles para también representar a Dios en la tierra, atando y desatando aquí lo atado y desatado en el cielo.

En otras palabras, los apóstoles tendrían autoridad para juzgar en la tierra quién debía ser reconocido dentro del Reino de Dios y quién no. De hecho, esta autoridad se menciona otra vez en Juan 20:23, cuando Jesús les dice a los apóstoles: “A quienes perdonen los pecados, éstos les son perdonados; a quienes retengan los pecados, éstos les son retenidos”.

Si somos protestantes, esto puede sonar problemático a primera vista. Nosotros creemos que solo Dios puede perdonar nuestro pecado. No es de extrañar que la Iglesia católica romana use pasajes como estos para justificar algunas de sus enseñanzas sobre la autoridad de ella y el papado. Entonces, ¿cómo entender esto correctamente?

COMPRENDIENDO MEJOR EL PASAJE

La autoridad que Jesús dio a sus apóstoles en Mateo 16 debe entenderse según Mateo 18. En este pasaje vemos cómo se aplica esta autoridad. Allí, Cristo da instrucciones no solo a los doce, sino también a las iglesias locales sobre cómo lidiar con el pecado en la iglesia:

“Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el Gentil (el pagano) y el recaudador de impuestos. En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo”, Mateo 18:15-18 (énfasis añadido).

Esto nos enseña que la iglesia local tiene autoridad para declarar si alguien debe ser considerado como creyente o no (y por tanto miembro de ella o no), dependiendo de lo que diga la Biblia sobre el estado de esa persona, y dependiendo de si la profesión de fe de la persona es creíble. Por ejemplo, alguien que no se arrepiente de su pecado cuando se le aplica el proceso descrito en Mateo 18 deja de tener una profesión de fe creíble según la Palabra.

Como dice MacArthur:

“La suma de todo esto significa que cualquier cuerpo de creyentes debidamente constituido, actuando de acuerdo con la Palabra de Dios, tiene la autoridad para declarar si alguien es perdonado o no perdonado. La autoridad de la iglesia no es determinar estas cosas, sino declarar el juicio del cielo basado en los principios de la Palabra. Cuando hacen tales juicios sobre la base de la Palabra de Dios, pueden estar seguros de que el cielo está de acuerdo. En otras palabras, todo lo que ‘atan’ o ‘sueltan’ en la tierra ya está ‘atado’ o ‘desatado’ en el cielo. Cuando la iglesia dice que la persona que no se arrepiente está atada al pecado, la iglesia dice lo que Dios dice acerca de esa persona. Cuando la iglesia reconoce que una persona arrepentida ha sido liberada de ese pecado, Dios está de acuerdo”.

Una interpretación errada de algún pasaje bíblico puede conducirnos a confusiones, y dejarnos sin entender y obedecer lo que Dios nos dice.

El siguiente ejemplo puede ayudarnos a entender mejor este asunto.

Supongamos que eres colombiano y extravías tu pasaporte mientras estás en otro país. Vas a una embajada de tu nación, explicas tu caso, y ellos hacen su trabajo y concluyen que eres colombiano. Entonces la embajada te da un nuevo pasaporte. La embajada, entonces, no te hace colombiano. ¡Ya eras colombiano! Simplemente te reconoce como uno y testifica eso ante el mundo.

De igual manera, la iglesia local no te hace cristiano ni puede convertirte en uno. Pero tiene autoridad para reconocerte o no como tal. Ella puede decidir si tratarte o no como ciudadano del Reino de Dios según la Biblia. Se trata de una autoridad que ningún cristiano tiene por sí solo, y que está relacionada al tema de la membresía y disciplina de la iglesia.

Por supuesto, la iglesia no es perfecta, y a veces erramos en el ejercicio esta autoridad. En ocasiones, por ejemplo, podemos no reconocer como creyente a alguien que sí debería ser reconocido como tal. Por eso necesitamos buscar ser bíblicos en todo, de manera que los juicios que emitamos estén conformes a lo que Dios declara en el cielo.

HERMANOS, USEMOS BIEN LA PALABRA

Como puedes ver, hay un abismo enorme entre la interpretación más común que se enseña en muchas iglesias sobre lo que significa atar y desatar, y lo que la Biblia en verdad enseña.

Mateo 16:19 es un texto que nos ayuda a tener un entendimiento de la iglesia más bíblico. Nos habla de la autoridad que tenemos como creyentes para recibir en el nombre de Jesús a otros creyentes en el evangelio, y para dejar de reconocer como creyentes a quienes se aparten de la verdad y no se arrepientan conforme a la Biblia.

Sin embargo, una interpretación errada de este y cualquier otro pasaje bíblico puede conducirnos a muchas confusiones, y dejarnos sin entender y obedecer lo que Dios nos dice. Esto nos recuerda la importancia de 2 Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad”.

Josué Barrios sirve como coordinador editorial en Coalición por el Evangelio. Posee una licenciatura en periodismo. Vive con su esposa Arianny en Santa Marta, Colombia, y es parte de Iglesia Bíblica Soberana Gracia sirviendo en el discipulado, la enseñanza, y la predicación. Puedes leerlo en josuebarrios.com.

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