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8 pecados que los cristianos están empezando a ignorar

Aquí hay 8 pecados que solemos ignorar, pero no podemos permitir ignorarlos por más tiempo.

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NOTICIACRISTIANA.COM. – ¿Qué es el pecado? Hay ciertos pecados que los cristianos siempre son buenos en señalar, generalmente en otros. Y obviamente hay pecados por los que estamos conmocionados y horrorizados, y generalmente vemos estos pecados como peores que otros.

Pero la realidad es que todo pecado nos separa de Cristo. No hay grados de separación: o estás reconciliado con Dios o eres un extraño para él (Colosenses 1: 21-22), no hay intermedios.

¿Algunos pecados son peores que otros?

Todos los pecados son iguales porque todos nos separan de Dios. La declaración de la Biblia, “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), se refiere a todo pecado, ya sea en pensamiento, palabra o acto.

Podemos engañarnos a nosotros mismos para que creamos que hay pecados realmente “grandes” que debemos evitar, mientras ignoramos el pecado mortal en nuestras vidas.

No se equivoque: todo pecado es incorrecto, todo pecado debe ser confesado y todos nosotros debemos alejarnos de nuestras tendencias pecaminosas y, a través de una fe humilde y dependiente para caminar en la justicia.

Aquí hay 8 pecados que solemos ignorar, pero no podemos permitir ignorarlos por más tiempo.

1. El egoísmo / la justicia propia

Si tienes que felicitarte por algo bueno que has hecho, entonces no lo estás haciendo bien. A muchos de nosotros nos gusta mostrar nuestros actos fieles para que otros sepan qué buenos cristianos somos.

A Cristo no le importa lo que todos los demás piensen de tu generosidad. Él se preocupa por tu corazón y tu motivación. Si necesita que las otras personas sepan sobre las cosas buenas que hace, siente o piensa para sentirse validado, entonces debe volver a evaluarse.

2. Patriotismo

Para que conste, no creo que el patriotismo en sí mismo sea un pecado. Pongo esto aquí porque muy a menudo ponemos la fe y los valores cristianos en la misma caja que el partido político y el patriotismo.

La Biblia es clara sobre el hecho de que el nombre de Jesús será declarado a TODAS las naciones y pueblos del mundo. Proyectamos el cristianismo en nuestra bandera y asumimos que Dios actúa como nosotros, pero no es así como funciona.

Celebre los valores de su nación y entienda lo bendecido que es vivir en nuestro propio país, pero recuerde que al final del día usted es un ciudadano del cielo y que el cielo estará lleno de personas de todo el mundo.

3. Miedo / preocupación

Jesús es muy claro acerca de preocuparse. Él nos dice que no nos preocupemos. La fe requiere confianza.  1 Juan 4:18 dice: “No hay temor en el amor. Pero el amor perfecto expulsa el miedo…”.

Dios es amor. Él nos amó lo suficiente como para enviar a su hijo a morir para expiar nuestros pecados. Su amor es perfecto; por lo tanto, no debemos tener nada que temer.

Sé que el miedo es inevitable a veces. Es una lucha importante para mí. No somos perfectos, pero el temor y la preocupación no son parte de la ecuación con Cristo.

Estas actitudes implican una falta de fe. Todo lo que podemos hacer es recordar que Dios es soberano y siempre está en control.

4. Orgullo

Hablamos de orgullo todo el tiempo en la iglesia. Discutimos constantemente lo perjudicial y peligroso que es, pero parece que no reconocemos lo que realmente es el orgullo.

No nos damos cuenta de que cada vez que rechazamos el perdón de alguien, actuamos con orgullo.

Cada vez que discute con un amigo, familiar o cónyuge e insiste en que no será el primero en pedir disculpas eso es actuar por orgullo. Recuerda la gracia que Cristo te brinda y trata de extender esa misma gracia y perdón a los demás.

5. Glotonería / Codicia

Este pecado está estrechamente relacionado con el orgullo. Nos hundimos en deudas para asegurarnos de que tenemos las mejores y más nuevas cosas.

Los discípulos a menudo vivían de la generosidad de los demás y Jesús era un pobre carpintero. No estoy diciendo que la riqueza sea inherentemente mala. No lo es.

Si puedes permitirte ese Mercedes, por todos los medios, cómpralo. Pero si no puedes y estás gastando cientos de dólares cada mes para pagar tus deudas, entonces podría estar haciendo una forma moderna de gula.

Necesitas mirar dentro de ti y buscar en tu corazón. Si te quitaran tus cosas bonitas, ¿estarías satisfecho y capaz de encontrar gozo en Cristo? ¿Por qué estás realmente en deuda? ¿A quién estás tratando de impresionar, a Dios o a los hombres?

6. Chismes

Nos gusta hablar de las vidas de otras personas como si viviéramos en sus cabezas y supiéramos todo sobre ellas.

 Esto es algo de lo que se acusa constantemente a las personas “eclesiásticas”, y a menudo es el resultado de una actitud crítica (que se describe a continuación).

 ¿Por qué la mujer que abortó no vendrá a tu iglesia? Porque tiene miedo de las miradas que le darás y de la distancia a la que la mantendrás.

Lo mismo podría decirse de la mujer embarazada de 16 años o del hombre que engañó a su esposa.

Claro, es bueno escapar de nuestros propios problemas hablando de alguien más por un tiempo, pero tratemos de recordar hablar con gracia y que nuestro pecado es tan pecaminoso como el de cualquier otro.

7. Odio

En el Sermón del Monte, Jesús nos dice lo que ya sabemos (que el asesinato es incorrecto), pero lo sigue diciendo es que cualquiera que haya abrigado odio hacia alguien ha cometido un asesinato en su corazón.

El odio está conectado íntimamente con el miedo. Tememos a las personas que no entendemos y ese miedo hace que los odiemos irracionalmente.

La actitud general hacia todos los musulmanes basada en los actos de una pequeña secta es un ejemplo perfecto de esto.

También tendemos a albergar odio contra quienes nos han lastimado. Necesitamos constantemente buscar en nuestro corazón y monitorear nuestros pensamientos y sentimientos.

8. Juicio

Esto será la muerte de nuestra fe y nuestra influencia. Sé que Pablo les dice a las iglesias a no consentir a alguien con una conducta pecaminosa, pero usamos esos versículos para justificar el juicio hacia los demás y creo que esto es una mala interpretación de las Escrituras.

La verdad de Jesús está en nuestra igualdad. Somos todos pecadores con necesidad de un Salvador.

Los cristianos han aceptado a Cristo y han evitado la condena basada en la fe y la gracia de Dios. Nosotros no evitamos la condena en base a nuestras propias acciones.

La única manera de evitar este pecado es reconocer nuestras propias debilidades y abrazar la humildad. De hecho, eso podría ayudarnos a evitar una multitud de pecados.

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Rachel-Claire Cockrell es esposa, escritora y profesora de inglés de secundaria. Ella es una apasionada de sus estudiantes y hace todo lo posible para ejemplificar el amor de Cristo a aquellos niños que pueden no experimentarlo en ningún otro lugar.


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La doctrina de la seguridad eterna: ¿La salvación se pierde?

“Las obras no son necesarias para obtener la salvación; pero la verdadera salvación efectuada por Dios, no dejará de producir las buenas obras que son su fruto (ver Mt 7: 17)”, dice John MacArthur en su libro: El Evangelio Según Jesucristo.

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NOTICIACRISTIANA.COM. – No he dejado de pensar en esta pregunta nuevamente, no porque todos se la han formulado, sino porque me hace sopesar si el evangelio que aprendí estaba incompleto o con los años lo he torcido para vivirlo según yo.

Estoy seguro que la corriente de arminianos y calvinistas en estos tiempos aún persiste, pues tanto Jacobo Arminio como Juan Calvino debatieron sobre este tema, hasta que, en nuestros tiempos, aún se dividen los cristianos si la salvación se pierde sí o no.

No pretendo darles una espesa exégesis teológica, pero lo más básico que un cristiano debe saber, es que la salvación es por gracia, se obtiene por medio de la fe en Jesús, le pertenece a Dios y él la da sin acepción personas a toda la humanidad, si hay arrepentimiento y conversión.

Aclarar si un cristiano puede perder la salvación es desengañarlo, muchos enseñan que no puedes perder tu salvación porque es obsequio de Dios, no se puede obtener por obras y puedes vivir como se te antoje porque al final no puedes hacer nada para ganarte la vida eterna.

Verdades a medias

Es cierto, ninguna obra que haga podrá hacerme merecedor de la salvación, pero recibir de Jesucristo la salvación sin merecérmela y seguir viviendo en mis delitos y pecados, y creer que sigo siendo salvo, es una herejía.

“Por sus frutos los conoceréis”, dijo Cristo en Lucas 6: 16, y más adelante el apóstol Pablo resalta: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es”, 2 Corintios 5:17, ambos versos resaltan que el salvo debe demostrar frutos de arrepentimiento, no que viva en oscuridad.

Otra verdad a medias, es que muchos enseñan que la obras no salvan sino creer en Jesucristo, es cierto, pero las obras no pueden estar separadas de la fe: “la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”, Santiago 2: 17.

“Las obras no son necesarias para obtener la salvación; pero la verdadera salvación efectuada por Dios, no dejará de producir las buenas obras que son su fruto (ver Mt 7: 17)”, dice John MacArthur en su libro: El Evangelio Según Jesucristo.

La falsa seguridad eterna

Uno de los que promovió en este siglo la falsa seguridad eterna, fue el ya fallecido José Luis de Jesús Miranda con su herejía: “Salvos Siempre Salvos”, que afirmaba que una vez salvo por Jesucristo, no importaba lo que pudieras hacer con tu vida, siempre serías salvo.

Creo que en esta falsa seguridad muchos hemos caído, porque nuestro primer aprendizaje fue un evangelio diluido, incompleto o simplemente porque nosotros nunca dudados de lo que aprendíamos, no aprendimos ahondar y nos quedamos en lo superficial.

Otra razón por la cual no podrías ser salvo es que tu arrepentimiento no sea auténtico.  Aunque la palabra en sí significa “cambio de mente”, también busca en el ser humano cambio de propósito, pero más específico es “abandono de pecado”.

Sin arrepentimiento genuino, sin confesión de pecados, y sin creer que Jesucristo nos salvó de la condenación eterna, no podremos ser salvos, pero también sin dar frutos de una vida regenerada tampoco se podría asegurar que usted es salvo.

Teólogos que dicen que no se pierde

Para que el creyente perdiera su salvación se requeriría que Padre, Hijo y Espíritu se arrepintieran de sus obras y las deshicieran.

El punto clave en la discusión de la seguridad del creyente está en quién salva. Si el hombre es responsable de asegurar su salvación, puede perderse; si Dios asegura la salvación de la persona, ella siempre está segura, Paul Enns, Compendio Portavoz de Teología.

Estoy de acuerdo con Enns, Dios no se arrepentiría de salvar al ser humano, aunque le duele que lo rechacen aquellos a quienes desea darles vida eterna, un claro ejemplo fue uno de los criminales que injurió a Jesús: “¡Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y sálvanos también a nosotros!”, Lucas 23: 39.

Este criminal rechazó a Cristo, en realidad lo que le dijo era justamente lo que el Señor estaba haciendo, pero por su incredulidad perdió la oportunidad de ser salvo, no así, el otro que creyó en él: “Jesús, acuérdate de mí cuando comiences a reinar”, Lucas 23: 42.

La seguridad eterna es obra de Dios que garantiza que el don de Dios, la salvación, una vez que se recibe, es para siempre y no se puede perder.

La perseverancia, el término generalmente usado en el calvinismo, designa el quinto punto en la teología de Calvino, la “perseverancia final” de los santos. Significa que los creyentes “no pueden ni total ni finalmente caer del estado de la gracia, sino que ciertamente perseverarán en ella hasta el fin, y serán salvos eternamente, Charles Ryrie, Teología Básica.

Charles Ryrie, acierta que hay seguridad eterna, si el cristiano persevera en su fe: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”, Mateo 24:13.

Sin embargo, la realidad es que no hay ninguna seguridad eterna en aquellos que apostaron de la fe y que si mueren en esa condición podrían ser salvos: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros”, 1 de Juan 2: 19.

Quiero cerrar con este verso para que meditemos que nuestro mayor regocijo también es que nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida: “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”, Lucas 10:20.


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¿Cómo conocer la voluntad de Dios?

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NOTICIACRISTIANA.COM.- Imagínate este escenario. Tienes una decisión que tomar, pero tienes 3 opciones para escoger. ¿Cuál de ellas será la voluntad de Dios? ¿Qué harías?

Cada día son millones de personas que se encuentran ante este dilema, quizás sea el tuyo al momento de leer este artículo. Si llevas algún tiempo en la iglesia ya debes haber escuchado que si te equivocas en una decisión y no es la voluntad de Dios para tu vida estarás condenado a una existencia inferior por la cual estarás pagando las consecuencias el resto de tu vida.

Esta manera de interpretar la voluntad de Dios, lo que produce es temor en el corazón de los creyentes, porque piensan que si no escogen lo que el Señor “secretamente” ha planificado para ellos él los castigará en el futuro.

El argumento para esto va más o menos así: Dios tiene una perfecta voluntad – esa es la que te tienes que asegurar que nunca fallas. Luego él tiene una voluntad permisiva –esa es como que te equivocaste, pero ahora por desobediente pagaras las consecuencias toda tu vida porque fallaste en descubrir cuál era la perfecta voluntad de Dios.

Y luego es cuando alguien está totalmente fuera de la zona de la voluntad, en otras palabras; en tinieblas.

Consejos que liberan

Si no quieres tener problemas en la vida; algunos te dirán: asegúrate que a través de toda tu vida “siempre das en el centro de la perfecta voluntad de Dios”.

Otros te dirían: para asegurar que Dios te hable y te bendiga no fallas en tus diezmos, ora mucho, no falte a los cultos, sirves en la iglesia, ayuna si esto haces entonces el Señor se asegurara que siempre tomes las disecciones correctas, compres la casa correcta, encuentres la iglesia correcta, que tus hijos se casen con la persona ideal, tu negocio prospere, etc.

Si, simplemente sigues estas instrucciones ya verás como el Señor te dirá sin que te equivoques lo que tienes que hacer. Si esto no te trabaja te dirán: si no puedes discernir con claridad la voluntad de Dios, probablemente hay algún pecado que no has confesado en tu vida.

Busca bien adentro y en tu pasado que es lo que está impidiendo que Dios te hable y ya verás como el Señor te dirá claramente que debes hacer. Este tipo de enseñanza es peligrosa.

A través de los años he visto como esto paraliza a los creyentes, los mantiene viviendo con sentido de culpa y condenación “porque tiene que haber algo malo con ellos”, no les permite disfrutar su unión y comunión con Cristo y los mantiene relegados a un legalismo castrante.

Aquellos que, basado en esta premisa de conocer la voluntad de Dios de esta manera, tomaron decisiones cuando creyeron que oyeron a Dios, pero, ahora se encuentran en situaciones y circunstancias difíciles se preguntan: ¿Por qué Dios permitió que esto pasara si yo hice lo que Él me dijo que hiciera?

Hay creyentes que viven siempre buscando lo que está mal en ellos, el pecado que no han confesado, la maldición que los persigue porque su abuela era espiritista, el pecado que cometieron 20 años atrás o hace cinco minutos, que no fueron al servicio, que pasaron un coraje etc.

Cuando esto se convierte en la forma de vivir, se ha cambiado los efectos de la cruz y la obra del Espíritu Santo por un Karma cristiano; la retribución de Dios porque no has hecho lo suficiente.

La verdad sobre la voluntad de Dios

Para comenzar la palabra no enseña que usted está entrando y saliendo de la voluntad de Dios. En la escritura se describe la voluntad de Dios en los siguientes textos:

  • Llevar mucho fruto – Juan 15:8
  • Orar sin cesar – 1 Tesalonicenses 5:17-18
  • Que el evangelio llegue a los gentiles, no solo a los judíos – Efesios 1:11-13; 2:11-13
  • Que el evangelio sea proclamado a través de toda la tierra – Colosenses 1:23; 2 Pedro 3:9.

Esa es la voluntad de Dios.

Dos ejemplos en la vida del Apóstol Pablo:

Tenía el derecho de tomar esposa de entre una de las hermanas en la iglesia (1 Corintio 9:5) pero decidió quedarse soltero. Quiso visitar a la iglesia en Roma, pero fue estorbado, Romanos 1:13.

Evidentemente Pablo no tenía una bola de cristal cristiana que le diría cada cosa que le sucedería. Invirtió tiempo planificando cosas que nunca se realizaron. Aun el apóstol Pablo experimento tiempos de no saber muchas cosas. Detrás de toda esta enseñanza peligrosa que ha llevado a millones de creyentes a “sufrir su salvación” en vez de disfrutar la Gracia del Señor; esta la sutil obra de la carne de querer producir su propia justicia y tener algo de que gloriarse.

Un escenario común

Un hermano(a) pide dar un testimonio de la fidelidad de Dios en la iglesia. La persona comienza de esta manera: Quiero darle gracias al Señor porque hace un mes él Señor me bendijo con un carro nuevo, no tuve que dar deposito, el vendedor era cristiano, yo había estado orando y ayunando por eso, y sentí tremenda paz que eso era del Señor.

Conclusión: Esa es la voluntad del Señor porque todo le salió bien, sintió paz, el vendedor era cristiano y le dieron el carro sin depósito. Más de un oyente en la audiencia se cuestiona que será lo que está mal con ellos’ ¿por qué Dios no le habla así?, para ellos las cosas no le han sido tan fácil y además ellos no son tan fieles como la persona que dio el testimonio.

En muchos de los casos con un poco de información adicional se hubiera descubierto que el interés de la deuda a pagar era más alto de lo común, el plazo del préstamo era a 60 meses, la persona no considero los costos adicionales de tener un vehículo nuevo, su presupuesto no se lo permitía – si pierde su fuente de ingreso no puede pagar su nuevo carro.

Conclusión: El diablo me robo la bendición. ¿Sera así que esto funciona? Estar bien con Dios (justicia) no se encuentra en hallar la lista secreta que Dios ha seleccionado para ti. Tu comunión con Dios es resultado de la muerte y resurrección de Cristo. Una vez descansas en la obra perfecta, permanente y eterna de Cristo reposas de todas tus obras para impresionar a Dios y sentir que estas bien con él. La voluntad perfecta de Dios para tu vida es que “estas en Cristo” y “Cristo está en ti”, esta libertad puede ser incomoda al principio.

Pero, producirá una manera de pensar saludable, decisiones responsables y disfrutaras de la grandeza de tu Padre que está detrás de cada puerta. Esto te ayuda a despertar a la grandeza de su gracia en cada circunstancia y celebrar la grandeza de tu Señor. El Señor no te ha dado espíritu de temor sino de poder, amor y dominio propio.

No tengas temor de tomar decisiones como si tu Padre celestial tuviera una lista de cosas misteriosas que tienes que descubrir por tu propio esfuerzo y tener que buscarlo a Él. Ya Él te encontró, vive en ti, ha puesto sus deseos y voluntad en tu mente y corazón porque te ha dado su naturaleza. Ha prometido estar contigo todos los días de tu vida. Perteneces a Él.

Él es tu fuerza. Estas unido a Él en una unión perfecta para siempre. Eres un hijo(a) de su resurrección. Expresarlo a Él será tu mayor deleite.

Las malas decisiones siempre tendrán consecuencias, pero eso no significa que Dios está enojado contigo y te castigará toda la vida. Disfruta quien eres para él, y permite que el fruto que produces es la expresión de la vida de Cristo en ti. Esa es Su voluntad.


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“Soy muy agresiva, no quiero perder mi matrimonio”

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NOTICIACRISTIANA.COM.- En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que “descargó su conciencia” de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

Estoy casada con un hombre maravilloso, con defectos como todo ser humano, pero de un corazón muy noble. Tenemos ocho años de casados, aunque estuvimos separados por un mes debido a grandes problemas que tuvimos en la relación a causa de que soy muy agresiva.

Volvimos, y experimenté un cambio porque me mantuve firme en la oración, pero tengo muchas recaídas. Duro hasta dos meses sin agredirlo tanto física como verbalmente, pero después, en medio de una discusión, vuelvo y lo agredo. ¡Estoy muy desesperada! No quiero perder mi matrimonio.

Este es el consejo que le dio mi esposa:

Estimada amiga:

Hay algo fuera de lo común en su caso. Es que usted no le echa la culpa a nadie por su problema. Acepta más bien toda la responsabilidad y comprende que necesita cambiar. ¡Ese es un excelente primer paso!

Usted ha tratado de dominarse y ha invertido tiempo en oración, pidiéndole a Dios que la ayude. Esos dos pasos adicionales son muy buenos.

Estamos de acuerdo en que es probable que su esposo la deje si usted no vence esa tendencia al comportamiento violento. Pero, como la experiencia le ha enseñado, usted necesita más ayuda para poder dominarse.

Le pidió a Dios que la ayudara, y Él la ha guiado a que nos pida consejo. Cuando oramos, la respuesta de Dios con frecuencia incluye el dirigirnos a alguien que pueda ayudarnos de una manera práctica.

La manera más eficaz de aprender a dominarse sería que formara parte de un grupo de apoyo para el manejo del enojo. Los terapeutas, las clínicas, los servicios sociales, o hasta las iglesias pudieran tener esos grupos.

Mientras tanto, trate el asunto tranquilamente con su esposo. Recuérdele que usted reconoce que tiene la tendencia a enojarse, y dígale que quiere elaborar estrategias para dominarse. La primera estrategia que va a probar es abandonar el cuarto tan pronto como siente que se está enojando.

Una vez que haya dejado el cuarto, concéntrese en respirar profundamente y con más lentitud. Cierre los ojos y piense en un lugar tranquilo. Cuando haya logrado dominar sus reacciones físicas, podrá pensar con mayor claridad.

Entonces haga un esfuerzo y ponga por escrito todo lo que la incitó a enojarse. Cuando sienta que está aumentando la tensión, deténgase y vuelva a respirar profundamente para relajarse. Si usted está resuelta y persiste, esa estrategia la ayudará a aprender a dominarse. Le llevará algún tiempo y le costará trabajo, pero usted puede lograrlo.

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: ”Casos”, y luego buscar el Caso 469.


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