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Lunes 17 de Septiembre de 2018

Sanedrín de Israel pide “ayuda” a árabes para construir Tercer Templo

El documento fue firmado por decenas de rabinos respetados y enviado a diferentes principales instituciones y líderes árabes.

  • Israel    
  • 11 abr 2018   

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ISRAEL.- El restablecimiento del Sanedrín de Israel, un tribunal religioso judío formado por 71 hombres, está directamente vinculado a los planes de construcción del Tercer Templo en Jerusalén. Varias organizaciones con sede en la capital -la más conocida del Instituto del Templo- trabajan para que la construcción comience pronto, a pesar de las complejas cuestiones políticas y religiosas involucradas.

Decididos a acelerar el proyecto, el Sanedrín publicó una carta abierta, en hebreo, inglés y árabe invitando a los pueblos árabes, como hijos de Ismael, a apoyar el Tercer Templo, conforme a una profecía de Isaías.

Para los líderes judíos, esto podría ayudar al establecimiento de la paz global en todo el mundo que caracterizará la era mesiánica. Ellos creen que habría espacio en el Monte del Templo para que la edificación se quedara al lado de las dos mezquitas.

La carta dice: “Queridos hermanos, hijos de Ismael, la gran nación árabe. Con la gracia y ayuda del protector y Salvador de Israel, Creador del mundo por alianza, declaramos que los pasos del Mesías ya son claramente oídos y que ha llegado el momento de reconstruir el Templo en el Monte Moria, en Jerusalén, en su lugar original”.

El informe cita una profecía de Isaías [60: 4-6] en Jerusalén, que dice: “Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti. Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová”.

De acuerdo con los miembros del Sanedrín, algunos de los lugares citados por el profeta son de territorios árabes. “Conforme profetizado por Isaías su papel [de los árabes] es esencial y tendrán una posición honrosa en mantener el Templo y apoyarlo con sacrificios de cordero e incienso para recibir las bendiciones de Dios. Siendo así, estamos seguros de que ustedes elegirán medios pacíficos y evitarán a toda costa la hostilidad y la violencia. Y estamos seguros de que juntos abriremos puertas para más amor y respeto”, argumentan.

El documento fue firmado por decenas de rabinos respetados y enviado a diferentes principales instituciones y líderes árabes. Hasta el momento, ninguno de ellos respondió. El rabino Yehoshua Hollander, miembro del Sanedrín, cree que la edificación de un nuevo Templo judío será “un puente importante” para las otras naciones.

“Los judíos son ordenados a ser una nación de sacerdotes”, dijo Hollander, citando el versículo de Éxodo 19: 6. “Nosotros debemos servir al mundo entero para conectar con el Eterno. El Sanedrín los invita a beneficiarse de ello, pues el Templo es bueno para el mundo entero. Este aspecto universal forma parte de la esencia de lo que el Templo es: una casa de oración para todas las naciones.

El rabino Hillel Weiss, portavoz del Sanedrín, explicó los motivos que los llevaron a escribir la carta: “No estamos pidiendo apoyo monetario ni pidiendo permiso de gobiernos extranjeros o del gobierno israelí. Construir el Templo no es una cuestión política o legal. La carta no desafía a otras religiones …. Estamos sólo pidiéndoles que estén preparados para tomar parte en el culto de servicio a Dios”.

Local disputado

El monte Moriá, más comúnmente llamado el Monte del Templo, se encuentra en el centro de la Ciudad antigua de Jerusalén, que está rodeada de murallas. Allí fue construido el primer Templo, por el rey Salomón, y el segundo por Zorobabel, posteriormente reformado por el rey Herodes, el grande. En el año 70 d.C. fue destruido junto con toda la Jerusalén, por los ejércitos del general Tito.

Desde el siglo VIII en lo alto de este monte están dos mezquitas, la de Omar o Domo de la Roca – conocida por su cúpula dorada – y la de Al Aqsa, término árabe para “la más alejada”, que tiene una cúpula gris.

Según la tradición oral islámica, Jerusalén sería el tercer lugar más sagrado del Islam, después de las ciudades de La Meca y Medina, en Arabia Saudita.

Sin embargo, no hay mención alguna a Jerusalén en el Corán. El trecho inicial de la 17ª surata dice: “Glorificado sea Aquel que, durante la noche, transportó a su siervo, sacándolo de la Sagrada Mezquita [de Mecca] y llevándolo a la Mezquita Más Distante, cuyo recinto bendecimos, para mostrarle algunos de nuestras señales”.

Escrito en 621 d.C., el libro base de la fe islámica no da detalles de dónde quedaba esa “mezquita al aqsa”. La narración del Corán asegura que el viaje místico se hizo en el lomo de un caballo alado, llamado Al Buraq, que llevó a Mahoma hasta un lugar muy lejos donde subió a los cielos en una larga escalera.

Históricamente, se sabe que el fundador del islamismo nunca estuvo fuera de la Península Arábiga. Sólo alrededor del año 715 d.C. es que Jerusalén fue asociada al lugar donde supuestamente Mahoma ascendió al cielo.

Fue la dinastía de los Omiadas, la primera del islam, que construyó las dos mezquitas en el Monte del Templo. Con sede en Damasco, en Siria, los Omíadas gobernaron un imperio enorme que incluía el territorio de Israel.

Es lo que explica el doctor Mordechai Kedar, profesor del Departamento Árabe de la Universidad Bar-Ilan, en Tel Aviv. “Jerusalén no se menciona en el Corán y no hay base creíble de que Jerusalén tenía algún significado para Mahoma”.

Jerusalén sólo tuvo alguna importancia para el Islam al final del siglo VIII. Impedidos por los beduinos y las guerras tribales en la época, intentaron traer la fe musulmana hacia más cerca de ellos. Por eso crearon una hajj (peregrinación) hasta Jerusalén, pues no conseguían llegar a La Meca. Ellos cambiaron el lugar del Viaje Astral de Mahoma a Jerusalén para justificar su decisión.

Pero eso duró sólo ocho años. “Cuando los omíadas consiguieron de nuevo abrir el camino en el desierto para viajar a Meca, Jerusalén fue olvidada”, recuerda Kedar. Ella sólo volvió a ser disputada por los árabes en la época de las Cruzadas, cuando ejércitos de reinos cristianos trataron de tomarla de los musulmanes.

[ Fuente: Breaking Israel News ] [2]