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Sociedad

Dawn Eden: Del Sexo Casual a la Castidad

Para quienes no la conocen, Dawn Eden es actualmente editora del Daily News de Nueva York, periódico que la contrató luego de que su rival, el New York Post, la despidiera por diseminar abiertamente sus convicciones cristianas.

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Para quienes no la conocen, Dawn Eden es actualmente editora del Daily News de Nueva York, periódico que la contrató luego de que su rival, el New York Post, la despidiera por diseminar abiertamente sus convicciones cristianas. Ganó su prestigio como periodista e historiadora del rock hace unos años, tiempo en el que se acostaba con algunos de sus entrevistados.

Esa transformación de defensora y practicante del sexo libre a activista del celibato la llevó a la fama en Estados Unidos, país que ahora debate el tema por la aparición de su primer libro: The Thrill of the Chaste: Finding Fulfillment While Keeping Your Clothes On (La emoción de la castidad: encontrando satisfacción con su ropa puesta”), de hecho, en la actualidad, Dawn Eden es un ícono del movimiento que defiende la abstinencia sexual, cuyos miembros usan un anillo de plata para indicar que son castos.

Esta controversial periodista del rock declarada cristiana, ha levantado una interesante polémica en varios países con su primer libro, en el que sostiene que para la mujer tiene mucho más sentido la castidad que el sexo libre.
“Pueden contarme entre esas hijas insatisfechas de la revolución sexual. Nací en 1968, como millones de otras niñas, en un mundo que alentaba a las mujeres a explorar su sexualidad. Se nos presentaba casi como un acto feminista. Incluso, la llamativa pregunta que sirvió de fundamento filosófico de la novela y programa de televisión Sex and the City —¿Puede una mujer tener sexo como un hombre?— no es más que una versión moderna de la misma pregunta que en 1962 hizo Helen Gurley Brown en Sex and the Single Girl.”

Era el amanecer de la revolución sexual, cuando los bolsos de las mujeres comenzaron a cargar píldoras anticonceptivas al lado del Revlon Fire y el Ice Lipstick.

Brown, quien sería después editora de Cosmopolitan, se preguntaba entonces si la mujer podía tener sexo libre sin consecuencias emocionales, y se contestaba que sí porque “igual que el hombre, es una criatura sexual”.

Su aporte dio origen a millones de artículos sobre “100 nuevos trucos sexuales” en las revistas femeninas. Y uno de los íconos feministas de la época, Germaine Greer, habló con entusiasmo de que “los rockeros son importantes porque desmitifican el sexo; lo aceptan como algo físico, y no son posesivos con sus conquistas”.

La filosofía olorosa a patchouli de Greer sigue viva en las revistas modernas, las series de televisión y las películas que dicen sin parar a las mujeres que si no son felices teniendo sexo premarital es porque lo están haciendo mal. Más que eso, las excepciones a la norma cultural —la pequeña minoría de mujeres que, por varias y tristes razones, se sienten impulsadas a ser meros objetos sexuales— son mostradas como el ideal platónico. Si rockeros, modelos, galanes de la televisión y del cine y estrellas pop se pueden llevar a la cama a un hombre diferente cada noche —y aparentan tener el mejor tiempo de sus vidas— con seguridad usted, humilde lectora, puede ocasionalmente esconder sus valores pasados de moda y follarse a un tipo al que acaba de conocer.

Sexo casual… y frecuente

El fruto de este aceptado estilo de vida de la mujer soltera es más semejante al de un hábito de drogas que a un paradigma de los encuentros amorosos. En un círculo vicioso, la mujer se siente sola porque no es amada y entonces tiene sexo casual con hombres que no la aman.

Esa fue mi vida. Me gasté mis 20 y mis tempranos 30 buscando sexo premarital de cualquier manera —anhelando el matrimonio pero buscando descansar en el placer físico, la validación del ego y un respiro de la soledad. Como historiadora del rock basada en Nueva York, colaborando para revistas como Mojo y Bilboard y escribiendo las notas de los discos remasterizados, las oportunidades para travesuras no tenían límite.

Me leí entonces I’m With the Band (‘Estoy con la banda’), de la super fanática del rock Pamela Des Barres, y envidié su habilidad para beber todo lo deseable de los rockeros —su buena figura, ingenio, creatividad y fama— sin que al parecer perdiera nada en sus aventuras con ellos. Mi gran secreto era que, bajo ese anhelo por tener una conexión amorosa, me aterrorizaba la intimidad. Mostrarme vulnerable abría la puerta a la posibilidad de un rechazo. Desde ese punto de vista, un músico de gira era mi compañero sexual ideal. Podía disfrutar con él una suerte de vínculo temporal de cuento de hadas, sin tener que derribar los muros que debía levantar para protegerme. El rechazo vendría cuando él siguiera al siguiente pueblo, y a la siguiente mujer, —pero de alguna manera, verlo venir me hacía sentir en control—. Estaba escogiendo, pensaba, el dolor menor.

Pero en esa época de sexo casual, había un momento que aprendí a temer más que cualquier otro. Me atemorizaba, no que el sexo fuera malo, sino que fuera bueno.

Si el sexo era bueno, incluso aunque en mi corazón sabía que la relación no iba a funcionar, sentía de todos modos como si el acto me hubiera unido a mi compañero sexual de una manera más profunda que antes. Está en la naturaleza del sexo despertar emociones profundas dentro de nosotras —que no son bienvenidas cuando uno está tratando de mantenerlas ligeras—.

En esas noches, el peor momento era cuando todo terminaba. De un momento a otro me sentía sacudida de regreso a la tierra. Entonces me tiraba boca arriba y me sentía despojada. Él podría seguir ahí, y si estaba de mucha suerte, se recostaría a mi lado. Aun así, no podía dejar de sentir que el hechizo se había roto. Podíamos frotarnos las narices, reírnos como bobos o quedarnos dormidos en los brazos del otro pero sabía que era teatro, y él también. No estábamos realmente intimando —todo había sido solo un juego—.

Los campeones de la revolución sexual son en esencia cínicos. Saben en sus corazones que el sexo casual no hace felices a las mujeres —y por eso sienten la necesidad de promocionarlo todo el tiempo—. El sexo que tuve, antes que acercarme a la satisfacción personal y el matrimonio que buscaba, solo me había vuelto menos capaz de alcanzar un matrimonio o siquiera una relación comprometida. Sacrifiqué los que deberían haber sido los mejores años de mi vida, por una mentira negra.

Si bien creo que hay que enseñarles a las jóvenes que deben reservar el sexo para el matrimonio, hay un área en la que estoy de acuerdo con los opositores: la abstinencia no significa nada a menos que uno entienda exactamente lo que es. Y agregaría que para entender lo que es uno debe entender también lo que son el sexo y el matrimonio, qué significan, cuál es su propósito.
Eso suena simple, pero mientras crecía yo tuve poca idea del significado y el propósito del sexo y del matrimonio.

Pensaba que el sexo era algo que uno hacía para divertirse o si quería tener hijos (bueno, en esto último iba por buen camino). El matrimonio, creía, significaba una autorización social para tener sexo con una persona en particular. La gente casada debía tener sexo solamente con su pareja porque… bueno, porque no era agradable poner cuernos, la infidelidad podía llevar al divorcio y sabía que eso era doloroso.

Todas estas suposiciones se basaban en lo que había visto viviendo con mi madre y, en menor grado, visitando a mi papá. Mis padres habían quedado heridos por el fracaso de su propia unión y su amargura manchó la imagen del matrimonio que me heredaron.

Como una quinceañera sin un fundamento moral que sostuviera mi decisión de guardarle la virginidad a Mr. Right —diferente del temor a ser lastimada por Mr. Wrong— me sentí libre de empujar el sobre. No, más que libre; me sentí con autoridad para forzar las cosas, pues tenía resentimiento de que Dios —si existía— no me hubiera enviado mi alma gemela. Me convertí en una de esas vírgenes míticas que llegan a “todo, menos…” El nombre Lewinsky todavía no se había vuelto un verbo, pero si hubiera existido, me imagino a los hombres diciéndoselo en secreto a mis espaldas.

El placer por el placer
Cuando, a la edad de 23 años, finalmente me cansé de esperar y perdí mi virginidad con un hombre al que no amaba, fue un gran acontecimiento para mí. Aunque, mirándolo en retrospectiva, no fue en realidad tan significativo. Cierto, mis aventuras se volvieron menos complicadas. Cuando hacía “todo, menos…”, me preocupaba de tener que explicar por qué no quería seguir hasta el final; una vez comencé a tener sexo, eso no era necesario. Pero en un sentido más amplio, la pérdida de mi virginidad, lejos de constituirse en la frontera entre el pasado y el presente, fue apenas un instante en mi continua degradación sexual. El descenso había comenzado desde que comencé a buscar el placer por el placer.

La filosofía hedonista que urge a los jóvenes ese tipo de comportamiento hace daño tanto a los hombres como a las mujeres; pero es particularmente dañina para la mujer, pues la presiona a subvertir sus más profundos deseos emocionales. He probado esa filosofía —de que una mujer puede fornicar como un hombre— y no funciona. No estamos hechas para eso. Las mujeres están hechas para un vínculo.

Por eso, por mucho que tratemos de convencernos de que no es así, el sexo siempre nos dejará sientiéndonos vacías a no ser que estemos seguras de que somos amadas, de que el acto es parte de una pintura mayor, de que somos amadas por lo que somos y no solamente por nuestros cuerpos. A mí me tomó mucho tiempo entenderlo.

Encuentro con la castidad
Ahora vivo un tipo de vida muy diferente. Todavía me encuentro de vez en cuando con viejos amigos músicos, pero me veo más con coristas de iglesia. Mi decisión de resistirme al sexo casual, de nuevo, estuvo influenciada por mi madre —aun cuando no de la manera que ella hubiera querido—.

Cuando era una quinceañera, mi madre abandonó sus creencias en la Nueva Era por el Cristianismo. Yo no tenía esos planes. Mi misión en la vida, como la veía, era diferente —creativa, liberal, rebelde—.

Pero un día, en diciembre de 1995, estaba haciéndole una entrevista a Ben Eshbach —líder de una banda de rock de Los Angeles llamada Sugarplastic— y le pregunté qué estaba leyendo. Me contestó The Man Who Was Thursday (‘El hombre que fue jueves’), de G.K. Chesterton. Lo conseguí por curiosidad y me dejó cautivada. Pronto estaba consiguiendo lo que podía de Chesterton, comenzando por Orthodoxy (Ortodoxia).
Me mantuve leyendo a Chesterton, incluso mientras continuaba con mi estilo de vida libertino, hasta que una noche, en octubre de 1999, tuve una experiencia hipnótica —de esas en las que una no sabe si está despierta o dormida—. Escuché una voz de mujer que decía: “Algunas cosas no están para ser conocidas. Algunas lo están para ser entendidas”. Me arrodillé y me puse a rezar —y eventualmente entré a la Iglesia Católica—.

Una noche el año pasado salí a comer con un amigo, un encantador periodista inglés con el que hubiera comenzado a salir si compartiera mi fe (no lo hacía) y si estuviera interesado en casarse (tampoco). Me acribilló con preguntas sobre la castidad, llegando hasta a sugerir que, ya que llevaba tanto tiempo buscándolo, quizás no iba a encontrar al hombre que buscanba.

“No es así”, le respondí. “Mis posibilidades son mejores ahora que nunca antes, porque antes de ser casta estaba buscando el amor en los lugares equivocados. Apenas ahora es que estoy realmente preparada para el tipo de hombre que quiero que sea mi esposo”.
“Puedo tener 38”, concluí, “pero en términos de búsqueda de marido, tengo apenas 22”.

Texto: Dawn Eden
Adaptación: Germán “Chote” Garavito

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Sociedad

Trump reduce presupuesto de 60 millones de dólares para red de aborto más grande de EEUU

Planned Parenthood fue financiado en gran parte por el gobierno, pero el gobierno de Trump recortó los fondos públicos para el proveedor de abortos.

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NOTICIACRISTIANA.COM. – Planned Parenthood debe perder alrededor de 60 millones de dólares en los próximos días, debido a una regla gobierno Trump que prohíbe fondos federales para los llamados “programas de planificación familiar”, que se refieren las mujeres que quieren abortar.

Considerada la red de aborto más grande del país, Planned Parenthood ha estado en el programa ‘Título X’ durante décadas y ha recibido cerca de 60 millones de dólares en fondos públicos cada año.

Planned Parenthood dijo el miércoles que se retirará del programa hasta que el negocio cierre el lunes 19 de agosto, a menos que el Noveno Tribunal de Apelaciones del Circuito de los Estados Unidos en San Francisco suspenda las nuevas reglas.

La corte de apelaciones está considerando una demanda por parte de Planned Parenthood y otras redes de aborto para anular las reglas. El mismo panel de jueces en julio permitió al gobierno seguir adelante con los recortes de fondos.

El próximo lunes (19) también es la fecha límite establecida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos para que los participantes del programa de planificación familiar presenten planes sobre cómo cumplir con las reglas, que entrarán en vigencia el 18 de septiembre.

Planned Parenthood dijo que la nueva política del gobierno es “poco ética y peligrosa”, equivalente a una “regla de mordaza” para los médicos.

En respuesta, la portavoz del HHS Mia Heck dijo que Planned Parenthood representa menos de 400 de los 4,000 lugares de servicio en todo el país.

“Como afirma Planned Parenthood, debe realizar cambios costosos para cumplir con la regla final, en realidad está eligiendo dar mayor prioridad al aborto en lugar de continuar recibiendo fondos federales para proporcionar una amplia gama de métodos y políticas de planificación familiar”, dijo Heck en un comunicado.

Alrededor de 4 millones de mujeres son atendidas en todo el país bajo el programa federal, que recibe260 millones de dólares en subvenciones clínicas.

Los grupos pro-vida elogian al presidente Donald Trump por cumplir su promesa de campaña de recortar los fondos públicos para la gran red de abortos, Planned Parenthood.

Catherine Glenn Foster, presidenta de la organización pro-vida Americans United for Life, aborda las quejas de Planned Parenthood sobre la pérdida de fondos.

“Esto alimentará el discurso de distorsión de la realidad general de Planned Parenthood que, a pesar de ser una de las organizaciones sin fines de lucro más generosamente financiadas en los Estados Unidos, está siendo ‘atacado’ simplemente porque el Departamento de Salud y Servicios Humanos quiere respetar la intención del Congreso”, dijo Foster en un comunicado al Christian Post. “Y el Congreso fue claro: el programa ‘Título X’ nunca tuvo la intención de financiar abortos. La ley es clara”.

Planned Parenthood ha prometido mantener sus puertas abiertas a pesar de la política del gobierno. Otros participantes del programa no afiliados al gigante del aborto advirtieron que abandonarían el “Título X”.

Algunos grupos pro-vida dicen que las mujeres se preguntarán por qué alguna vez pensaron que necesitaban Planned Parenthood.

“Las mujeres de todo Estados Unidos descubrirán por sí mismas que no necesitan Planned Parenthood después de que el proveedor de abortos más grande del país abandone un programa al que nunca debería haber ingresado”, dijo Kristan Hawkins, presidente de la organización pro-vida. ‘Students for Life’.


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Sociedad

Ex policía pierde su brazo por elegir seguir a Jesús

Había sido un oficial de policía, un trabajo altamente deseable en su país, llegando al rango de capitán.

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NOTICIACRISTIANA.COM. – En todo el mundo, la persecución de los cristianos está aumentando y en algunos países el drama de los seguidores de Jesús es aún peor, marcado por la violencia y la muerte.

Según la Far East Broadcasting Company (FEBC), una organización que transmite programas cristianos en países bajo persecución religiosa, los ataques son frecuentes y más violentos que nunca.

“Esto trae desafíos y oportunidades”, dice la institución cristiana que también ofrece radios en países sin iglesias o pastores, donde las transmisiones de FEBC son a menudo la única fuente de alimento espiritual.

Una de las víctimas de violencia física fue un ex policía que vivía en un área remota de Asia (el país no puede ser identificado por medidas de seguridad). Fue visto por un misionero de la FEBC que notó que el hombre solo tenía medio brazo. No se puede mencionar su nombre, por lo que se le conoce como el Sr. H.

Compartió su historia con el misionero, ambos sentados en su “iglesia al aire libre” (un lugar de culto encubierto, pero sin paredes).

Había sido un oficial de policía, un trabajo altamente deseable en su país, llegando al rango de capitán, siendo el oficial de más alto rango en su ciudad.

El Sr. H dijo que un día se puso muy enfermo y llamó a un amigo cristiano para que lo ayudara. El amigo lo cuidó, oró por él y le dio una radio FEBC. Dijo que fue a través de la radio que descubrió “el tesoro de conocer a Jesucristo” y se convirtió en cristiano.

Alto precio

La FEBC dice que “entrar en el reino de Dios puede ser costoso en muchos lugares”. Fue el caso del Sr. H. “Perdí mi brazo porque elegí a Jesús”, dijo.

El hombre dice que después de recuperarse, su conversión al cristianismo se hizo conocida. El Sr. H fue visto como un traidor y degradado dentro de la policía, y finalmente perdió su trabajo.

Dijo que después de esa noche, un grupo de policías lo emboscó en su camino a casa, atacándolo con machetes, y así fue como perdió el brazo.

El Sr. H compartió que no lamentaba su elección por Jesús. Para él, “el reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo, y los programas de radio cristianos son como el mapa que guía a los perdidos a donde está enterrado el tesoro”.

El Sr. H encontró el campo y sus tesoros, pero ingresar al reino le costó su brazo derecho y casi su vida, informa el misionero FEBC, quien le preguntó si valía la pena perder su carrera y su brazo para seguir el camino. Jesús Él respondió con una sonrisa victoriosa que “¡Sí!”

El Sr. H dijo que escapó a otra región y hoy es agricultor y pastor, y los programas FEBC continúan alentándolo al compartir el Evangelio con quienes lo rodean.

Países peligrosos

“En lugares donde es arriesgado declarar abiertamente seguir a Jesús, la radio es una de las pocas formas seguras de escuchar la palabra de Dios”, dice la organización. Muchas radios distribuidas por FEBC no requieren baterías y son de cuerda o solares.

“Incluso sin radio, nuestros programas se pueden escuchar en línea, a través de aplicaciones móviles, tarjetas SD y dispositivos USB”, dice FEBC, que transmite, directamente o a través de socios, en siete de los 10 países más peligrosos para los cristianos.

“Estamos sembrando en regiones de mayor riesgo, restaurando la esperanza y fortaleciendo la fe. Se está haciendo todo lo posible para garantizar la palabra de Dios y la verdad de llegar a aquellos que más necesitan esperanza y aliento”, dice la FEBC.

* La imagen utilizada en este asunto no es del Sr. H por razones de seguridad. Imagen proporcionada por FEBC.


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Modelo quien dice ser cristiana llama de doble moral aquellos que la critican

La modelo publicó en un video donde dice que por ciertos comportamientos la llaman “cristiana mostrona”.

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NOTICIACRISTIANA.COM. – Jéssica Eliana Cediel Silva una periodista, modelo y presentadora de televisión colombiana, reconocida por haber presentado los programas Muy buenos días, Estilo RCN y Nuestra semana. La presentadora, esta enojada con aquellos que a diario critican sus publicaciones en Instagram.

La modelo publicó en un video donde dice que por ciertos comportamientos la llaman “cristiana mostrona”: “Yo no sé por qué la gente viene a mis redes sociales a criticar y esperar no sé, una monja, una santa, que no hable, que no diga nada, no, yo soy una persona normal”, dijo.

Cediel asegura que ella es cristiana y que Dios está en primer lugar por encima de todas las cosas.  “Todo lo que soy se los debo a él y no a la persona que está detrás”, explicó.

También aclaró que es una persona “normal” y no esperen una santa callada e hipócrita.  “Yo soy la misma en mi intimidad y con la gente que me conoce”, señaló.

La modelo exigió respeto a las personas que deciden ver sus redes. “Dejen de estar juzgando la vida de los demás” y al final dijo que se dediquen a ser felices.

Y agregó: “El hecho de que baile música mundana de vez en cuando o porque diga una grosería o me enoje, no, soy normal (…) no esperen una persona santa, callada que dice una cosa en público y en privado hace otra, no”.


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