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Lunes 11 de Diciembre de 2017

Alcalde electo es un pastor evangélico en Mississippi

La elección esta semana de James Young, su primer alcalde afroamericano y pastor evangélico, contiene una carga emocional aún mayor.

  • Sociedad    
  • 25 may 2009   

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Mucho se ha escrito sobre el simbolismo que representó la elección de Barack Obama en un país que aún no ha cerrado las heridas de su pasado esclavista. Pero para los habitantes del pueblo de Philadelphia, en el estado de Misisipí, la elección esta semana de James Young, su primer alcalde afroamericano y pastor evangélico, contiene una carga emocional aún mayor.

No en vano, este pequeño pueblo alcanzó la fama en 1964 a causa de un trágico suceso que conmovió al país: la desaparición y asesinato de tres jóvenes activistas a favor de los derechos civiles de la comunidad afroamericana.

Los hechos fueron contados en la célebre película ‘Arde Misisipí’ (1988), protagonizada por Gene Hackman, un agente del FBI que se desplaza a la zona para investigar la desaparición, y descubre la connivencia de las autoridades y la mayoría de los habitantes del pueblo.

El responsable de aquellos asesinatos fue el Ku Klux Klan. El alcalde Young recuerda perfectamente la pesadilla que representó en su niñez este grupo supremacista blanco, y como su padre debía tener un rifle a su lado en el sofá para proteger a la familia de los ataques del Klan.

“Cuando te han tratado de la forma en que hemos sido tratados”, declaró Young en una entrevista a la cadena CNN, antes de que su voz se ahogara entre sollozos.

“Esta es la razón por la que es tan abrumador ser parte de esta historia”, dijo después de secarse las lágrimas y recomponerse.

Hoy en día, Philadelphia es una localidad de 8.000 habitantes, donde los blancos continúan siendo mayoría, alrededor del 55%. Sin embargo, Young, de 53 años, fue capaz de imponerse a Rayburn Waddell, el alcalde blanco de la ciudad con tres mandatos a sus espaldas, por un escaso margen de 46 votos.

El flamante alcalde es consciente de que los fantasmas del pasado aún no han desaparecido del todo, y de que muchos ciudadanos no se sentirán nunca representados por él. “Tenemos algunos, un pequeño grupo, que nunca cambiará. Esto es lo que tenemos, hay que asumirlo”, razona.

Según Young, el hecho de que su victoria llegue unos pocos meses después de la de Obama no es una casualidad: “Eso inspiró a la gente”. Si bien Young puso toda su alma en la campaña, su triunfo se gestó años atrás. En un pueblo tan pequeño, la trayectoria vital es el mejor ‘spot’ electoral.

Tras ser uno de los primeros chicos negros en asistir al instituto del pueblo para blancos, trabajó en una fábrica de coches, y después como conserje del hospital. Allí uno de sus jefes le animó para que se dedicara a la enfermería. Pocos años después, era el director de la unidad móvil de emergencias. Además, es un pastor de una iglesia Pentecostal, y organiza semanalmente lecturas y análisis de la Biblia.

Algunos pusieron en duda el pasado 4 de noviembre que la victoria de Obama pudiera realmente cambiar las relaciones raciales en los EEUU. De Philadelphia, más bien llega el mensaje contrario. Young explica la dimensión del cambio de una forma muy simple: “Ahora tendré la llave de los espacios en los que nos encerraban. También de los lugares donde no podíamos entrar. Esto lo explica todo”.