Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Connect with us

Blogs

¿Por qué Dios cura a algunas personas, pero a otras no?

Si creemos que la sanidad está incluida en la expiación y es siempre el deseo de Dios por sus hijos, entonces ¿por qué vemos tan pocas curas de cáncer hoy? Y si Dios simplemente eligió llevar a Nabeel (y a otros) a casa a través del cáncer…

Publicado

en

Nínro Ruíz Peña

En este momento, como muchos creyentes lamentan la pérdida de nuestro amado hermano Nabeel Qureshi, su preciosa esposa e hija, junto con otros amigos cercanos y miembros de la familia, están experimentando su pérdida en un nivel mucho más personal. Ahí es donde debería estar nuestro primer enfoque, y por eso pido que el consuelo y la gracia del Señor sean suyos.

Pero mientras centramos nuestras oraciones en la familia de Nabeel primero, estoy seguro de que muchos están haciendo la pregunta obvia: ¿Por qué no se curó? Con tantos hombres y mujeres llenos de fe de Dios pidiendo su sanidad, ¿por qué murió de cáncer a tan temprana edad?

Para algunos, esta es una pregunta abstracta. Pero para muchos otros, especialmente aquellos con enfermedades terminales o incurables, esto es todo menos abstracto. ¿Se atreven a ignorarlo en un momento como éste?

Aquí hay algunas preguntas obvias que están pasando por la mente de muchas personas. ¿Podría ser que Dios elige sanar a algunos y a otros no? Si es así, ¿cómo podemos orar por sanidad con confianza?

Si creemos que la sanidad está incluida en la expiación y es siempre el deseo de Dios por sus hijos, entonces ¿por qué vemos tan pocas curas de cáncer hoy? Y si Dios simplemente eligió llevar a Nabeel (y a otros) a casa a través del cáncer, entonces ¿por qué las enfermedades graves en la Biblia están asociadas con el pecado y el diablo? ¿Por qué no son vistos como regalos de Dios? Y si nuestra enfermedad es un regalo de Dios, ¿por qué vamos al médico para tratar de quitarnos este regalo?

Personalmente creo que si Nabeel hubiera estado entre aquellos que vinieron a Jesús para sanar durante su ministerio terrenal, él habría sido sanado en el lugar. Sin embargo, Jesús nos dijo que si creyéramos en Él, podríamos hacer las mismas obras que Él hizo (Juan 14:12). ¿Por qué, entonces, existe una discrepancia tan grande entre lo que hizo por el Espíritu y lo que hacemos por el Espíritu?

Entiendo que Jesús fue únicamente acreditado por Dios con señales, maravillas y milagros (por ejemplo, Hechos 2:22). Pero seguramente, si sus palabras son verdaderas (¡y lo son!), Deberíamos ver muchas más sanidades y milagros hoy.

Sabemos que Pablo dejó a Trófimo enfermo en Mileto (por razones no reveladas, 2 Timoteo 4:20) y que aconsejó a Timoteo que bebiera un poco de vino para ayudar con sus frecuentes dolencias (1 Timoteo 5:23). Sin embargo, también sabemos que Dios realizó todo tipo de milagros a través de Pablo, como Hechos lo registra (véase también 2 Cor 12:12). ¿Fue acertado o fallado con su ministerio también, o sanó en la norma esperada?

A finales de los años setenta, me puse muy escéptico de reclamaciones de curaciones  y milagros de las pentecostales, habiendo aceptado a Cristo en una iglesia pentecostal en 1971 a la edad de 16 años. Incluso estudié las Escrituras con el objetivo de refutar que la curación fuese para hoy. (Sí, realmente hice esto.)

Pero en 1982-1983, después de experimentar profundos arrepentimientos personales y avivamiento, comencé a presenciar a los enfermos curados por el poder de Dios. Sin embargo, en mi opinión, estaban tomando versos fuera de contexto como el fundamento de sus creencias. ¿Cómo, entonces, el Señor los sanaba?

Para estudiar esto en profundidad, cambié el tema de mi tesis doctoral en lenguas semíticas antiguas, centrándome en la raíz hebrea para la curación (rapha ‘) en la Biblia y el antiguo Cercano Oriente. Luego, de 1992 a 1994 volví a revisar el tema de nuevo, pasando por las Escrituras de manera tan comprensiva como yo sabía, escribiendo un volumen académico para Zondervan titulado Israel’s Divine Healer  (publicado en 1995) . Y durante todo este tiempo, estaba orando por los enfermos (viendo algunas curaciones importantes, pero viendo a muchos más no curados) y leyendo libros y testimonios de la construcción de la fe.

¿Cuál fue mi conclusión después de estos años de intenso estudio y oración? Concluí que la curación era la voluntad ideal de Dios para sus hijos obedientes, y que en lugar de orar, “Señor, si es tu voluntad de sanar”, debemos orar con la esperanza de que fue su voluntad, a veces incluso reprender la enfermedad en su raíz.

Desde entonces, ¿he visto a otros creyentes preciosos morir de cáncer? Sí, trágicamente, incluyendo a algunas personas muy cercanas a mí, después de años de oración y ayuno para su curación.

¿He orado por los ojos ciegos que no fueron abiertos y los oídos sordos que no fueron abiertos? Unas cuantas veces, lo siento decir. Sin embargo, todavía creo en el testimonio de la Escritura, ya que mi teología se basa en la Palabra y no en la experiencia personal. Y cuando he experimentado la curación milagrosa en mi propia vida – incluyendo la hepatitis C, aparentemente contraída cuando era un drogadicto de 1969-1971 pero no se manifestó hasta mediados de la década de 1990, después de lo cual me curé – he estado agradecido por la divina confirmación en la Palabra.

Y, por supuesto, me regocijo en toda curación que he presenciado (aunque no tengo el don de la curación o un ministerio de sanación), y me regocijo en los testimonios de todo el mundo de la graciosa cura y entrega de Dios. ¡Y hay muchos!

Pero si veo a otra persona curada o no, seguiré orando por los enfermos y seguiré proclamando que Dios es nuestro Sanador.

En cuanto a nuestro hermano Nabeel (u, otro ser querido que perdiste ante la enfermedad), solo Dios puede decirnos por qué él (o aquel amado) no fue sanado. Simplemente le pediría que considere lo siguiente.

Usted podría creer que el diablo es un ladrón y un asesino, y por lo tanto, en su opinión, Satanás mató a nuestro hermano. Sólo les insto a recordar que Nabeel puso su vida en las manos protectoras de Dios, y muchos oraron por su sanidad y reprendieron al diablo. Es posible que desee dar a su punto de vista más oración y reflexión. De lo contrario, ¿cómo puedes estar tan seguro de que el diablo no puede llegar a ti?

Usted podría creer que Dios simplemente decidió llevar a su hijo a casa, purificando su carácter a través del cáncer. Podrían creer que en alguna parte, de alguna manera, las personas enfermas deben ser culpables de pecado secreto, de lo contrario no podrían ser atacados de esta manera. Pero al mantener esta posición, ustedes están actuando como los amigos de Job, a quienes el Señor reprendió al final de ese libro. (También se olvida de los versículos como Juan 9: 1-3.) Y podría ser que usted encuentra necesario llegar a esta teología como un medio de autoprotección, ya que, si un líder piadoso puede enfermarse, usted puede enfermarse también.

Podrías decir: “Obviamente, la gente que muere de enfermedad no tiene suficiente fe”. Pero eso también significaría que las muchas personas que oraron por Nabeel, incluyendo algunas usadas poderosamente en sanidad, también carecían de fe. Y si tienes tanta fe, ¿por qué no has orado con éxito por su sanidad?

Al final, todos moriremos (a menos que el Señor regrese a nuestras vidas), y estar ausente de estos cuerpos es estar presente con el Señor en un lugar de indecible de gloria, alegría, belleza y perfección – para siempre Y así, incluso ahora, a pesar del enorme agujero que deja en nuestras vidas cuando un ser querido muere, la muerte ha perdido su aguijón.

En cuanto a la respuesta a la pregunta planteada en este artículo, no puedo decir por qué nuestro hermano no fue sanado.

Pero puedo decir que:

Debemos continuar orando por los enfermos con la esperanza de sanación. Debemos continuar pidiendo a Dios que devuelva la plenitud de su poder sanador a su Iglesia, (también debemos orar para que Él nos ayude a caminar digno de la manifestación de su milagroso poder.

Debemos dar gracias a Dios en medio de nuestra enfermedad y dolor, pidiéndole que elabore todo para sus propósitos y busquemos crecer en la gracia y el carácter de Jesús en medio de nuestra aflicción.

Debemos odiar el poder destructivo y desfigurante de la enfermedad y la enfermedad, anhelando el día en que ya no existirán. Debemos ministrar sanación y consuelo a través de medios naturales y sobrenaturales, y siempre que sea posible.

Debemos recordar que más importante es salvar el alma y cambiar el corazón que curar el cuerpo. Y así, nuestro mayor énfasis debe estar en ganar a los perdidos, aunque la salvación y la curación a menudo van de la mano.

Otra vez, que la gracia del Señor se derrame sobre la esposa y la hija de Nabeel, junto con todo el pueblo de Dios que está de luto hoy. Y que podamos verlo levantarse en gran poder sanador en los días venideros. ¡Que su compasión fluya hacia un mundo herido, moribundo y perdido!

Por Dr. Michael Brown ( www.askdrbrown.org ) es el anfitrión del programa de radio nacionalmente norteamericano Línea de Fuego. “Saving a Sick America: A Prescription for Moral and Cultural Transformation”, es su más reciente libro.

Continuar Leyendo
Advertisement

Blogs

Los pastores pentecostales entre los pobres

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores.

Publicado

en

El Otro Canuto.- En tiempos de crisis dentro del pentecostalismo chileno, principalmente en la figura pastoral, desgastada por tantos abusos de muchos que nos avergüenzan y duelen, bueno es recordar a modo de protesta y esperanza a aquellas personas que hicieron de la labor pastoral pentecostal un testimonio de amor y entrega.

Hoy les traigo una pequeña reseña del pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y de su esposa la pastora Angela Abarca Zúñiga que sirvieron en la comuna de San Bernardo.

El pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y su esposa Angela Abarca Zúñiga fueron un destacadísimo matrimonio pastoral que sirvió durante 55 años en la comuna de San Bernardo, donde dejaron un testimonio extraordinario de amor, entrega y pasión por la gente, especialmente por los desechados.

El pastor Rojas Ramírez nació en 1884 en el seno de una familia acomodada, católica y conservadora. Se convirtió al evangelio y asistió a la Segunda Iglesia Metodista Pentecostal de Sargento Aldea (Hoy Iglesia Evangélica Pentecostal), dicha conversión le valió el rechazo y desprecio de su familia que tenía sacerdotes y monjas entre sus filas, razón por la cual lo maltrataron mucho, incluso hasta los golpes. Dentro de la Iglesia Metodista Pentecostal conoció a su esposa la pastora Angela Abarca Zúñiga con quien se casaría en 1918.

Fueron enviados a predicar por el pastor Víctor Pavez Toro (el primer pastor pentecostal chileno en ese entonces de la IMP) a la comuna de San Bernardo en el año 1921 con el solo apoyo de las hermanas María Quezada y Mercedes Abarca, hermana de la pastora Ángela. Su gestión no solo tuvo mucho crecimiento, pues dejaron una iglesia de más de 7 mil miembros y 22 capillas rurales, además de un templo tan grande que fue por mucho tiempo el más numeroso de la IMP en Chile, con el nombramiento de 15 pastores más para servir en el país, sino que es reconocido y recordado por su entrega y amor por la gente, por su sencillez y bondad, por estar siempre con los borrachos, los hambrientos, por predicar un evangelio sin acepción de personas sino de amor a quienes sufren y son oprimidos y despreciados.

La predicación del Pastor Rojas era conocida porque su tema favorito y principal era el gran amor de Dios por el ser humano, la cual era confirmada por la entrega total del matrimonio Rojas Abarca para con los más humildes y desposeídos, porque daban y compartían todo cuánto tenían a los más necesitados, a los despreciados.

Dicen que ellos llamaban a las personas sin hogar “Príncipes” y los sentaban en el altar de la iglesia aunque estuvieran borrachos. Su casa era una verdadera casa de acogida donde alimentaban a más de 30 personas, principalmente niños, aunque aquello le significaba problemas con sus vecinos pues traía a mucha gente “dudosa” hasta su casa, de hecho, no pocas veces algunas personas que acogía le robaban, pero los volvían a recibir si los veían necesitados. También se cuenta que mantenían una provisión permanente de ataúdes para dar a quienes no tenían dinero para enterrar a sus muertos en tiempos en que la mortandad era abundante entre los pobres.

El pastor Oraldo Rojas Ramírez y Angela Abarca Zúñiga hacían todas estas obras de caridad con los donativos sencillos que recibían de la iglesia, mas el pastor nunca procuró nada para él ni para su vejez, todo lo entregó, vivió siempre por la fe, mucho más allá incluso de lo razonable, pues tanto daba que se quedaba sin cosas para él y su familia, lo que le implicó críticas y discusiones con su esposa en algunos casos, por lo extremo que era. Él nunca se definió a sí mismo como administrador de nada, sino como servidor. Tanto era lo que daba, que a veces era irresponsable, y daba a los pobres lo que estaba destinado para pagar los sueldos de quienes construían el templo que estaban haciendo, sin embargo, los testimonios cuentan que, de manera milagrosa, a última hora, alguien le daba lo que hacía falta para pagarlos a tiempo.

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores, siempre se dedicó a servir simplemente. Cuentan los testimonios que en su casa siempre había gente a la que junto a su esposa estaba ayudando, alimentando y vistiendo.

Existen toda clase de historias sobre él, de piedad y milagros, como por ejemplo que en una conferencia de pastores llegó una persona hambrienta, y él, contra todo protocolo, vino y lo sentó en medio de la conferencia y lo alimentó, enseñando a todos que ellos son la prioridad por sobre todo lo que hacían; se cuenta que cuando sufría violencia por la intolerancia religiosa católica, él oraba por quienes lo golpeaban e intervenía ante los policías para que no los castigaran (los sacerdotes decían muchas mentiras y calumnias de él, para que la gente no se acercara a él y se convirtiera en evangélica, a tal punto que hubo gente que quiso atentar contra su vida); se cuenta que los agricultores le pedían que orara cuando había sequía y como llovía, le ofrecían toda clase de regalos para su enriquecimiento, pero él no los aceptaba, solo pedía terrenos para construir iglesias y libertad para predicar y ayudar a los inquilinos.

Existe otra historia de una hermana llamada Sonia Martínez, mujer que vivía en los alrededores, que en el año 1970, luego de haber sido golpeada por su marido, quiso matar a sus hijos y suicidarse, entonces escuchó la predicación de las hermanas de San Bernardo, quienes la llevaron donde el pastor Rojas, el cual la bautizó y asistió para salvar su vida, saliendo de esa terrible situación.

El pastor Oraldo Rojas nunca aceptó homenajes, regalos, ni halagos, pero fue tan conocido por su piedad, servicio y por su mensaje de amor, que toda la ciudad de San Bernardo lo conocía, a tal punto que lo nombraron ciudadano ilustre de dicha comuna, asimismo la conocida Revista “Vea” le hizo un reportaje el 9 de junio de 1966, en las páginas 14 y 15 donde destacó su labor.

A su muerte en 1976, recibió honores de toda la comuna, especialmente del espontáneo pueblo sanbernardino, autoridades, y los propios sacerdotes católicos, visitas desde el extranjero y reseñas en la prensa, incluida una hecha en el Mercurio por el hermano y profesor de la Comunidad Teológica Evangélica de Chile, Miguel Guerrero Méndez. Un hermano llamado José Vilches Farías escribió incluso una canción sobre él en 1994 que se llama “La fe del pastor Rojas” donde relata su obra, su fe y su amor por los mendigos “cuando el mendigo a él acudía… él le llamaba invitado de honor” dice la canción.

Investigadores del pentecostalismo como el Dr. Luis Orellana suelen afirmar que, si Oraldo Rojas Ramírez hubiese sido católico, lo hubieran beatificado por su notable testimonio de amor y servicio a todas las personas.

Recordamos y honramos la figura de estos pastores, con la esperanza de que muchos más como ellos se levanten nuevamente, como reconocimiento a muchos pastores pentecostales de antaño que llevaron una vida de servicio y de amor, y para que estos pastores no sean olvidados, sino sean ejemplo para todos. Dejamos la invitación y la tarea de rescatar y preservar su notable labor.

Fuentes:

-Un Santo Ha Partido A La Presencia Del Señor”. El Mercurio, Santiago domingo 4 de julio de 1976.

-Reseña Histórica de la Iglesia de la Portada, San Bernardo, 2018.

-Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, Ayer y Hoy. de Dean Helland Talbert y Alice Rasmussen Schick

Continuar Leyendo

Blogs

Adorar con la mente, la adoración olvidada

Publicado

en

PLa adoración es uno de los mega temas de la Escritura. Tú lo encuentras desde Génesis hasta Apocalipsis. El tema de la adoración es tan, pero tan importante que, si recuerdas, una de las tentaciones de Satanás en contra de Cristo fue ofrecerle los reinos del mundo si se postraba y lo adoraba (Mat.4:9). ¿Por qué el diablo quería la adoración de Jesús? ¿Por qué le pidió específicamente que lo adorara? Porque la adoración lo determina todo. ¿A quién decidirá adorar el ser humano? ¿A quién decidirás adorar tú? De tu respuesta depende de qué lado estarás. Porque del lado del bien están los adoradores de Dios y del lado del mal los adoradores del enemigo. La lucha entre el bien y el mal tiene que ver con el tema de la adoración. Por eso la adoración es un tema medular en la Escritura, de principio a fin.

Ahora, hay un tema dentro de la adoración que pocas veces he visto enseñar en las congregaciones, el de adorar a Dios con la mente. El concepto lo extraigo simplemente de las palabras de Jesús: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Jesús esperaba que sus seguidores adoraran a Dios con su mente. Pero ¿sabemos qué es adorar con la mente? ¿Conocemos qué significa?

Para comprender qué es adorar con la mente, debemos desechar el paradigma de que la adoración solo ocurre en el templo donde nos congregamos y que está confinada solo al tiempo de cantos que precede al sermón.

Sí, eso es adorar, y claro, adorar en ese lapso incluye el uso de nuestra mente, pero la adoración trasciende las cuatro paredes del templo. Jesús dijo: “La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:21, 23). Y la hora llegó, la adoración, aunque ocurre en un templo donde nos congregamos, ha traspasado dicho lugar y ahora la podemos ofrecer a Dios desde cualquier parte del mundo, independientemente de que se haga o no dentro de un templo físico. ¿Me explico?

Con este fundamento puesto, entonces, ¿qué es adorar con la mente? La respuesta es simple: es hacer uso adecuado de nuestras facultades mentales para la gloria de Dios. Es usar la imaginación, la concentración, la percepción, el razonamiento, la intuición, la memoria, etc. con el fin de honrar al Señor y servir a nuestros semejantes. La pregunta entonces es: ¿cómo específicamente se adora a Dios con la mente?

Como estoy hablando de adorar, principalmente más allá de las cuatro paredes del templo, a través de esta serie te compartiré alrededor de 10 formas, de entre muchas más que hay, con que puedes adorar a Dios con tu mente y glorificar su nombre a través de tu vida. Por favor, presta atención a cada una, porque, aunque intentaré ser breve, me detendré a explicarlas lo mejor posible con el fin de que te sientas motivado a ver como actos de adoración cosas que probablemente no has visto de esa forma. Comencemos:

1. Adoramos a Dios con la mente cuando memorizamos las Escrituras

La memorización es una facultad de la mente y todos la poseemos, y francamente, yo era uno de quienes siempre decía que era malo para memorizar. Por ejemplo, para memorizar nombres. Un día, leyendo el libro “Cómo ganarse a la gente”, de John Maxwell, leí que para tener buenas relaciones con los demás y añadir valor a las personas, es importante llamarlos por sus nombres y que este simple acto es imposible si no le das importancia a aprenderte sus nombres. Esto es algo tan, pero tan elemental para las relaciones interpersonales que a veces lo damos por hecho y no le damos importancia. Al final de ese capítulo, Maxwell brindaba algunos consejos para no fallar en este asunto y uno de sus consejos era: “No digas que eres malo para memorizar”. Él explicaba que cuando decimos ese tipo de cosas, automáticamente nuestra mente cierra algunos compartimentos a causa de nuestro negativismo. “¡Caramba…!” dije yo, “¡yo siempre he dicho que soy malo para memorizar nombres!” Y ¡pum! Tomé la decisión de dejar de decir eso y cerrar mi mente; mejor fui más positivo y de allí en adelante me esforcé para aprenderme los nombres de las personas que iba conociendo.

¿Qué pasó después de eso? Mi mente abrió sus compartimientos. No digo que al inicio fue fácil, pero cambié mi actitud ante la dinámica de memorizar y, aunque, de vez en cuando tengo una que otra batalla, al día de hoy logro memorizar los nombres de las personas.

¿Por qué te menciono esto? Porque muchos creyentes, cuando de memorizar las Escrituras se trata, dicen: “¡Yo no soy bueno para memorizar!” y ¡pum!, se cierran a la posibilidad de expandir su memoria. No es que no puedan, es que no creen que son buenos para lo que Dios los facultó desde el momento de nacer. Vamos, deja de decir eso de ti mismo porque sí eres bueno para memorizar. Lo que pasa es que no tienes el hábito de la memorización, pero que eres bueno, ¡eres bueno! ¿Cómo lo sé? Porque todos recordamos las cosas que hicimos ayer y las podemos relatar con detalles; todos recordamos la película que vimos en el cine o la serie que vimos en Netflix y hasta la podemos contar emocionados a otros; todos tenemos la habilidad de contar los chistes que no contaron semanas atrás, etc. ¿Lo ves? Tú y yo somos buenos para memorizar, lo que pasa es que no estamos acostumbrados a usar la memoria para las cosas espirituales.

Adoramos a Dios memorizando las Escrituras porque hacerlo es emplear nuestras facultades mentales con el fin de no olvidar sus mandamientos.

Memorizar las Escrituras hará de ti un adorador que no solo adora en el templo, sino que, debido a que has tatuado en tus pensamientos y tu corazón la Palabra del Señor, en consecuencia, tus actitudes y acciones lo honrarán en donde quiera que vayas. Por eso, no es de extrañar que Jesús haya dicho lo mismo en el Nuevo Testamento. Mira:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él… Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió… Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”.

Juan 14:15, 21, 23-24; 15:10.

¿Qué significa guardar en lenguaje bíblico? ¿Acaso se refiere a tomar la Biblia y engavetarla? Obvio que no. Significa almacenar en la memoria sus ordenanzas con el fin de no olvidarlas y estar prestos para ponerlas por obra en el día a día. Tú no puedes obedecer algo que no recuerdas y no puedes recordar algo que no hayas memorizado. Por eso, la memorización de la Escritura va de la mano con la obediencia y la obediencia con la adoración.

Continuará…

Noel Navas

Escritor, músico.

Universidad Evangélica de El Salvador

Autor del libro: El cristiano ante la música secular

Continuar Leyendo

Blogs

¿Qué significa “atar y desatar” según la Biblia?

No es raro oír en algunas iglesias frases como “desato prosperidad para ti”, o “ato todo espíritu de mal en este lugar”. Incluso hay quienes “atan al diablo” para que no les haga daño.

Publicado

en

Tal vez Mateo 16:19 es uno de los versos bíblicos más abusados hoy: “Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos”.

Muchas personas creen que, con estas palabras de Jesús a Pedro como base, y por extensión a los apóstoles y a todos los demás creyentes, podemos “desatar” bendiciones para nuestras vidas y “atar” toda maldición o espíritu malo que venga contra nosotros.

No es raro oír en algunas iglesias frases como “desato prosperidad para ti”, o “ato todo espíritu de mal en este lugar”. Incluso hay quienes “atan al diablo” para que no les haga daño.

¿Es esa la aplicación correcta del pasaje? ¿A qué se refiere la Biblia por atar y desatar?

UNA AUTORIDAD DADA POR JESÚS

Para entender este versículo, primero notemos esto: Jesús dice estas palabras luego de que Pedro, representando a los doce apóstoles, confesara por revelación de Dios que Jesús es el Cristo (v. 15-17).

Como afirma el pastor y exégeta John MacArthur, en sintonía con otros estudiosos, las llaves del reino de los cielos “representan autoridad, y aquí Cristo da a Pedro (y por extensión a todos los otros creyentes) la autoridad para declarar lo que era atado o desatado en el cielo”.

El erudito William Hendricksen está de acuerdo. Él escribe que “el que ‘tiene las llaves’ (ver Ap. 1:18; 3:7) del reino de los cielos determina quién debe ser admitido y a quién se debe negar la admisión”.] Por otro lado, como bien comenta Jonathan Leeman,

“Algunos estudiosos bíblicos hablan acerca de atar y desatar como una actividad judicial o rabínica. Por ejemplo, el rabino decidía cuándo aplicar la ley a una persona en particular y bajo qué circunstancias. Básicamente, Jesús otorgó a los apóstoles esta clase de autoridad: la autoridad de colocarse frente a un confesante, considerar su confesión, considerar su vida y emitir un juicio oficial en nombre del cielo”.

De manera que en Mateo 16:19 hay algo sorprendente: Jesús habla en representación del cielo, le dice a Pedro que su confesión vino del Padre que está en los cielos, y les da autorización a los apóstoles para también representar a Dios en la tierra, atando y desatando aquí lo atado y desatado en el cielo.

En otras palabras, los apóstoles tendrían autoridad para juzgar en la tierra quién debía ser reconocido dentro del Reino de Dios y quién no. De hecho, esta autoridad se menciona otra vez en Juan 20:23, cuando Jesús les dice a los apóstoles: “A quienes perdonen los pecados, éstos les son perdonados; a quienes retengan los pecados, éstos les son retenidos”.

Si somos protestantes, esto puede sonar problemático a primera vista. Nosotros creemos que solo Dios puede perdonar nuestro pecado. No es de extrañar que la Iglesia católica romana use pasajes como estos para justificar algunas de sus enseñanzas sobre la autoridad de ella y el papado. Entonces, ¿cómo entender esto correctamente?

COMPRENDIENDO MEJOR EL PASAJE

La autoridad que Jesús dio a sus apóstoles en Mateo 16 debe entenderse según Mateo 18. En este pasaje vemos cómo se aplica esta autoridad. Allí, Cristo da instrucciones no solo a los doce, sino también a las iglesias locales sobre cómo lidiar con el pecado en la iglesia:

“Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el Gentil (el pagano) y el recaudador de impuestos. En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo”, Mateo 18:15-18 (énfasis añadido).

Esto nos enseña que la iglesia local tiene autoridad para declarar si alguien debe ser considerado como creyente o no (y por tanto miembro de ella o no), dependiendo de lo que diga la Biblia sobre el estado de esa persona, y dependiendo de si la profesión de fe de la persona es creíble. Por ejemplo, alguien que no se arrepiente de su pecado cuando se le aplica el proceso descrito en Mateo 18 deja de tener una profesión de fe creíble según la Palabra.

Como dice MacArthur:

“La suma de todo esto significa que cualquier cuerpo de creyentes debidamente constituido, actuando de acuerdo con la Palabra de Dios, tiene la autoridad para declarar si alguien es perdonado o no perdonado. La autoridad de la iglesia no es determinar estas cosas, sino declarar el juicio del cielo basado en los principios de la Palabra. Cuando hacen tales juicios sobre la base de la Palabra de Dios, pueden estar seguros de que el cielo está de acuerdo. En otras palabras, todo lo que ‘atan’ o ‘sueltan’ en la tierra ya está ‘atado’ o ‘desatado’ en el cielo. Cuando la iglesia dice que la persona que no se arrepiente está atada al pecado, la iglesia dice lo que Dios dice acerca de esa persona. Cuando la iglesia reconoce que una persona arrepentida ha sido liberada de ese pecado, Dios está de acuerdo”.

Una interpretación errada de algún pasaje bíblico puede conducirnos a confusiones, y dejarnos sin entender y obedecer lo que Dios nos dice.

El siguiente ejemplo puede ayudarnos a entender mejor este asunto.

Supongamos que eres colombiano y extravías tu pasaporte mientras estás en otro país. Vas a una embajada de tu nación, explicas tu caso, y ellos hacen su trabajo y concluyen que eres colombiano. Entonces la embajada te da un nuevo pasaporte. La embajada, entonces, no te hace colombiano. ¡Ya eras colombiano! Simplemente te reconoce como uno y testifica eso ante el mundo.

De igual manera, la iglesia local no te hace cristiano ni puede convertirte en uno. Pero tiene autoridad para reconocerte o no como tal. Ella puede decidir si tratarte o no como ciudadano del Reino de Dios según la Biblia. Se trata de una autoridad que ningún cristiano tiene por sí solo, y que está relacionada al tema de la membresía y disciplina de la iglesia.

Por supuesto, la iglesia no es perfecta, y a veces erramos en el ejercicio esta autoridad. En ocasiones, por ejemplo, podemos no reconocer como creyente a alguien que sí debería ser reconocido como tal. Por eso necesitamos buscar ser bíblicos en todo, de manera que los juicios que emitamos estén conformes a lo que Dios declara en el cielo.

HERMANOS, USEMOS BIEN LA PALABRA

Como puedes ver, hay un abismo enorme entre la interpretación más común que se enseña en muchas iglesias sobre lo que significa atar y desatar, y lo que la Biblia en verdad enseña.

Mateo 16:19 es un texto que nos ayuda a tener un entendimiento de la iglesia más bíblico. Nos habla de la autoridad que tenemos como creyentes para recibir en el nombre de Jesús a otros creyentes en el evangelio, y para dejar de reconocer como creyentes a quienes se aparten de la verdad y no se arrepientan conforme a la Biblia.

Sin embargo, una interpretación errada de este y cualquier otro pasaje bíblico puede conducirnos a muchas confusiones, y dejarnos sin entender y obedecer lo que Dios nos dice. Esto nos recuerda la importancia de 2 Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad”.

Josué Barrios sirve como coordinador editorial en Coalición por el Evangelio. Posee una licenciatura en periodismo. Vive con su esposa Arianny en Santa Marta, Colombia, y es parte de Iglesia Bíblica Soberana Gracia sirviendo en el discipulado, la enseñanza, y la predicación. Puedes leerlo en josuebarrios.com.

Continuar Leyendo
Advertisement

Redes Sociales

Advertisement

Más leídas