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Lunes 24 de Septiembre de 2018

Lo que necesitamos recordar cuando Dios dice no

¿Alguna vez has estado tan angustiado por las circunstancias de la vida que pensaste que la angustia en realidad podría arrastrarte lejos en una oleada de dolor?

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  • 23 jun 2018   

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¿Alguna vez has estado tan angustiado por las circunstancias de la vida que pensaste que la angustia en realidad podría arrastrarte lejos en una oleada de dolor? La situación no está en tus manos; no hay nada que puedas hacer para cambiar la dirección del camino en el que te encuentras.

Sin embargo, eres consciente de que servimos a un Dios poderoso. Extiendes tus manos al cielo y derraman tus tristezas a tu Padre Celestial mientras las lágrimas inundan tu almohada.

Oras por días, meses o incluso años para que Dios traiga un cálido viento del sur para cambiar la dirección de tus velas y salir de esta fría estación invernal. Después de lo que parecen interminables conversaciones con el Todopoderoso; escuchas una respuesta muy clara: “No”.

He estado allí. Le supliqué y le supliqué a Dios que salvara mi primer matrimonio. Sabía que Dios odiaba el divorcio; Lo hice (y todavía lo hago) también. Me venía como un tren de carga, y no tenía el poder para cambiarlo. A pesar de todo, la traición, el dolor, la angustia, el miedo, los abogados, los niños, el camión en movimiento, el clic de una puerta cerrándose y un ex marido en el otro lado, oré para que el Señor restaurara esto mi matrimonio.

Su respuesta: no.

Dios dice “no” a veces lo hace como cada padre amoroso. Aquí hay algunas cosas para recordar cuando Dios elige decir “no”.

RECUERDA SU BONDAD

Las circunstancias difíciles tienen una forma de volver nuestros ojos del cielo a lo que está sucediendo a nuestro alrededor aquí en el mundo. Cuando nos volvemos egocéntricos en nuestro dolor, tendemos a perder el enfoque en la bondad de Dios.

Jesús nos dice en Marcos 10:18 “… Nadie es bueno, excepto solo Dios”. Dios, en y de sí mismo, es bondad. Deja que esto te deslumbre: la bondad existe porque Dios la creó. No está en su ADN, es su ADN. Recordar su bondad nos permite la libertad de poner nuestra confianza en sus manos siempre capaces porque sabemos que sus caminos son buenos, a pesar de que nuestra situación es mala.

RECUERDE SU AUTORIDAD

Salmos 115: 3: “Nuestro Dios está en el cielo; Él hace lo que le plazca”. Dios es Dios y nosotros no. Él creó el universo y todo lo que hay en él, nosotros no. ¿Te imaginas la vida en pleno caos si las personas tuvieran el control total de sus propios destinos? Locura. En realidad, hay partes de nuestras vidas que están fuera de nuestro control: la enfermedad, la muerte, el clima, un niño hambriento de 2 años… todo lo que podemos hacer es controlar nuestras respuestas a lo que está sucediendo a nuestro alrededor, y recordar que Él nos tiene. Él nos ve en nuestro dolor, pero también nos ve como victoriosos sobre nuestras situaciones.

RECUERDA SUS PROMESAS

No estamos solos cuando pasamos por nuestras pruebas. Dios está con nosotros en cada paso del camino. La Biblia está llena de las palabras de aliento del Señor. Aquí hay algunas promesas de mantenerte cerca de tu corazón cuando te sientas abrumado y abandonado:

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y cuando pases por los ríos, no te barrerán. Cuando camines a través del fuego, no serás quemado; las llamas no te prenderán fuego” (Isaías 43: 2).

“Jehová peleará por ti; solo necesitas quedarte quieto” (Éxodo 14:14). “¿No te he ordenado? Se fuerte y valiente. No tengas miedo; no te desanimes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1: 9).

RECUERDE EL PROPÓSITO

Los ensayos no son castigos (aunque muchas veces se sienten así), sino temporadas de crecimiento. Esta es la oportunidad donde nuestras luchas se convierten en lo que glorifica al Señor. 1 Pedro 1: 6-7 nos dice: “En todo esto te regocijas en gran manera, aunque ahora por un tiempo puedes haber tenido que sufrir en todo tipo de pruebas”. Han llegado la hora para probar la autenticidad de tu fe, de mayor valor que el oro, que perece a pesar de ser refinada por fuego, pueda resultar en alabanza, gloria y honor cuando Jesucristo sea revelado”.

Cuando recordamos que hay un propósito en nuestras pruebas, los dolores de crecimiento duelen un poco más. Al igual que la mayoría de los diamantes raros e impresionantes se hacen con años de presión extrema, usted, amigo mío, valen más de un millón de diamantes.

Escrito por Shannon DeGarmo; autor de The Bounce Back Woman; Colaborador destacado de la radio Keep the Faith; Colaborador de LifeWay’s HomeLife Magazine.