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Lunes 21 de Agosto de 2017

Hermano Pablo lamenta no haberle dado la atención a sus hijos y esposa

Pablo Finkenbinder, más conocido como el “Hermano Pablo” llegó de visita a El Salvador en el marco del congreso de comunicadores y medios masivos cristianos (COICOM).

  • Sociedad    
  • 9 oct 2006   

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Pablo Finkenbinder, más conocido como el “Hermano Pablo” llegó de visita a El Salvador en el marco del congreso de comunicadores y medios masivos cristianos (COICOM) donde vivió 21 años (1943-1964) y conversó con la prensa salvadoreña, con 85 años de edad y con casi 70 en el Ministerio de la evangelización a escala internacional indicó que su programa “Un mensaje a la conciencia” nació en ese país.

¿Cómo fue su encuentro con el Señor? Buena pregunta.

Nací en un hogar cristiano, no recuerdo la primera oración que hice, pero tengo un recuerdo de un incidente, a los 11 años, fue en el año 1932, estaba en una iglesia, sentado junto a mi madre en Aibonito, en el centro de la isla de Puerto Rico, y de repente comencé a llorar. Mi madre me dijo: “¿Te pasa algo?”. Yo no respondí y ella comprendió que era alguna emoción espiritual que estaba sintiendo. Me sentí como un pecador. Tenía 11 años apenas, pero después pasé adelante y dije: “Señor, perdóname”.

¿Y después qué pasó? A los 15 años me mudé a Estados Unidos. A los 17, ingresé a un instituto bíblico y ahí el Señor me agarró en una situación muy emocional.

Yo no quería ser misionero, rechazaba esa idea, pero el Señor me impresionó fuertemente para entregarle mi vida a él.

¿A qué ministerio o a qué iglesia pertenece? Mi denominación personal a la cual pertenezco es a las Asambleas de Dios, pero mi trabajo es a escala interdenominacional, trabajo con todas las personas. Pero, para mí, Cristo tiene solo un cuerpo y el cuerpo de Cristo son todos. Hay muchas iglesias pero un solo cuerpo y más me interesa a mí el cuerpo que las denominaciones.

¿Qué opinión le merecen otras sectas? Si son sectas que aman al Señor y sirven al Señor bien. El Señor dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al padre sino por mí”, y eso es básico.

¿Cómo llegó al país? Un año después de casarme con Linda, la misión Asambleas de Dios nos mandó acá, aquí fue donde comenzamos. En 1943.

¿Qué papel juega su esposa, Linda, en su vida? Ella ha sido mi brazo derecho en todo lo que he hecho. Tuvimos un tiempo de ajuste cuando yo me casé con el ministerio y abandoné la familia. No me alejé de ellos y nunca le he sido infiel a ella, pero me ocupé tanto en la iglesia que no pude atenderlos a ella ni a los niños como debí haberlo hecho.

¿Fue mucho tiempo? Ocho ó 10 años quizá, pero yo llegaba a la casa, solo que no le dedicaba el tiempo. Si de algo tengo yo tristeza, es de eso. No haberle dado la atención a mis hijos y a mi esposa.

¿Qué recuerdos tiene de su estadía en el país? Era muy grato. El salvadoreño siempre ha sido muy cortés y muy amigable. Creo que el corazón del pueblo sigue igual.

¿Cómo se caracteriza el hermano Pablo? Yo soy muy positivo, para mí no hay problema que me agote, pero uno nace positivo o nace negativo, yo no sé si así sea, pero quizás el ambiente hogareño tiene que ver mucho en eso, yo tuve un ambiente hogareño muy alegre.

La Prensa Grafica