Misionera traducirá la Biblia para tribus de Oceanía

Elvira Corbalán, miembro de una iglesia evangélica, se internará por más de diez años en la frontera con Indonesia. La misionera convivirá con los vánimo, un grupo que aún no tiene lenguaje escrito.

  • Sociedad    
  • 9 oct 2006   

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Elvira Corbalán es maestra diferencial, y estudió Lingüística en la Universidad Ricardo Palma, de Perú. Sin embargo, su interés por la ciencia que estudia el lenguaje humano no es meramente teórico. Para esta mujer -que integra uno de los grupos evangélicos radicados en Tucumán (la Iglesia de Córdoba al 700)- la lingüística es una herramienta para expandir su fe entre los grupos culturales que todavía no han accedido a la escritura.

Y que, en consecuencia, no tienen la Biblia escrita en sus idiomas originarios.

Elvira acaba de partir rumbo a Papúa Nueva Guinea, donde desarrollará una tarea de alfabetización en la comunidad de los vánimo, un grupo ubicado en la frontera con Indonesia. La misionera se embarcará en la traducción del Nuevo Testamento, de la lengua materna de los vánimo al español. Esa tarea, estima, le demandará entre diez y doce años. Su experiencia no es solitaria. Su “red” es una base muy extensa sostenida por el Instituto Lingüístico de Verano (ILV), al que define como “una organización interdenominacional”.

La misionera ya había vivido en el sur con los mapuches, y en Misiones trabajó en una escuela a la que asistían chicos guaraníes.

Sin embargo, esta es su apuesta más fuerte.

“En Papúa Nueva Guinea hay 823 idiomas, totalmente inconexos entre ellos, y seis millones de habitantes. Y los vánimo son un grupo pequeño, desprendido de Indonesia, integrado por 2.667 personas, que tiene su propio idioma, y entre los cuales hay algunos que ya han salido a la Universidad”, explica.

En 2003, Elvira viajó a Papúa Nueva Guinea, a observar cómo trabajaban con otras comunidades los lingüistas que ya estaban en el campo. En cuanto a los vánimo, tienen alfabetización en inglés y en el idioma nacional, el tok pisin o neomelansesio. “Mi objetivo principal -afirma- es que ellos puedan conocer a Dios como lo conocemos nosotros”.

“¿Se siente una evangelizadora?” “No, yo no voy a evangelizar. Lo que quiero es darles el medio por el cual ellos puedan conocer a Dios por su propia cuenta. Yo les voy a dejar la palabra de Dios, que es la que habla a los corazones de la gente. Yo no voy a plantar una Iglesia. En ese proceso, yo voy a trabajar ayudándoles a darles una escritura. Ellos tienen interés en tener una lengua escrita. Mi objetivo es dejarles traducido el Nuevo Testamento, y las herramientas para que ellos encaren la traducción del Antiguo Testamento.

No hay hambre
“En Papúa Nueva Guinea no hay hambre como en Africa, pero sí hay malnutrición. Hay dos hospitales grandes, y una urbanización del 16 %. Viven en casas precarias hechas con coco, sin agua corriente, y hay luz en algunos lugares. Y visten de modo occidental, salvo en las fiestas especiales”, comenta la misionera.

Elvira agrega que en el país hay siete u ocho grupos que tienen traducida la Biblia completa, y 200 que tienen traducido el Nuevo Testamento. “Hay alrededor de 300 grupos sobre los cuales ni siquiera se ha investigado, y 250 programas en marcha”, añadió.

La misionera explica que los vánimo son animistas. “Al no tener la Biblia en su idioma, hay una mezcla con religiones tribales. La alfabetización será paralela a la traducción de la Biblia, pero mi objetivo principal será darles la palabra de Dios”, señala.

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