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¿Es pecado que los cristianos jueguen billar?

La Biblia no habla específicamente de juegos de azar, ni específicamente de la palabra “billar”, pero sí condena todo aquello que promueve la avaricia.

Ninro Ruíz Peña

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NOTICIACRISTIANA.COM. – El juego es una de las actividades más favoritas. Nos entretiene, nos capacita y nos ayuda a desarrollar alguna destreza física o mental a lo largo de nuestra vida.

Cuando eramos niños el juego para nosotros fue esencial, con los años pasó de divertido a ser competitivo, pero su mal uso nos puede llevar a acciones equivocadas.

Debido a que “estamos diseñados para jugar durante toda la vida”, como dice el médico y psiquiatra Stuart Brown, nosotros podemos caer en algún juego que nos puede enviciar.

¿Qué es el billar?

¿Por qué abordo hoy este tema?, porque en una ocasión vi a un pastor en un centro de retiro espiritual jugando en una mesa de billar que tenía personalmente, cuando lo vi, lo cuestioné sin decírselo.

El billar en sí es un deporte de precisión no un vicio y tampoco una adicción como comúnmente lo llaman. Fue practicado por aristócratas, pero no sé en qué momento adquirió popularidad en América Latina hasta ser catalogado de vicio actualmente por nuestra cultura.  

A pesar que es reconocido como un deporte, éste se practica en bares y casinos, acompañado de consumo de licor, cigarros, drogas y apuestas.

Debido a estas razones, muchos cristianos consideran que jugar billar es pecado. Les quiero decir sí y no. ¿Por qué? Es pecado cuando incita a las apuestas, a las borracheras, a la adicción a las drogas y a otras acciones malignas.

El billar no fue creado en para convertirse en un juego de azar, ni para promover vicio y adicción, lamentablemente con el tiempo se deformó a pesar que hay competiciones olímpicas que lo promueven sanamente.

No hagas pecar a otros

La Biblia no habla específicamente de juegos de azar, ni específicamente de la palabra “billar”,  pero sí condena todo aquello que promueve la avaricia, el amor al dinero y el enriquecerse rápido por medio de apuestas (1ª Timoteo 6:10; Hebreos 13:5).

Es por eso que nos manda a mantenernos alejado de estas trampas donde caen muchísimos. (Proverbios 13:11; 23:4-5; Eclesiastés 5:10).

Cuando vi al pastor jugando billar, en realidad no estaba pecando porque no estaba apostando para ganar dinero fácil y rápido, sin embargo, cuando lo hizo no solo yo lo cuestioné, sino otros creyentes también.

Pablo aconseja “si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano”, 1 Corintios 8:13.  

Tú podrías tener tu propio billar y un día algún creyente podría verte jugar, cuestionaría tu testimonio, o podría ser otro cristiano recién convertido que dejó la adicción al billar, al verte podría caer nuevamente, a pesar de tú no estés apostando y lo estés haciendo sanamente.  

Mi recomendación es que todo cristiano no debería jugar billar, porque la misma Biblia nos insta a que no seamos piedra de tropiezo: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno…”, Mateo 18: 6.

¿Juegos de azar en la iglesia?

En todo juego siempre habrá un ganador y un perdedor, pero en los juegos de azar se corre el riesgo de perder mucho dinero o bienes, y con el tiempo terminas siendo esclavizado.

Muchos han dicho que, en las iglesias evangélicas, se practican juegos de azar debido a que se realizan rifas u otros juegos, donde las personas compran un número para participar en el sorteo de un premio.

Una rifa en una iglesia no puede ser un juego de azar cuando el dinero recaudado es para obra de Dios, no hay ganadores ni perdedores.

Los participantes saben hacia dónde va el dinero, y si compran un número no es para apostar o para enriquecerse sino para contribuir económicamente con la iglesia.

Quisiera que en las iglesias evangélicas no se hiciera ningún tiempo de juego para recaudar dinero, porque muchas veces surgen malos comentarios, como que estamos enriqueciendo al pastor o a sus líderes, pero muchas veces la congregación se comporta reacia a colaborar voluntariamente, y por eso se recurren algunos juegos.

Juegos no de azar, pero te hacen pecar

Recuerdo que cuando era adolescente practicaba futbol con algunos hermanos de la iglesia y otros no creyentes.

En una ocasión nos pusimos a apostar y aquel juego entretenido y sano, se volvió violento y agresivo que lo único que pensábamos era ganar la apuesta no divertirnos.  

En esa ocasión me golpearon la rótula de la rodilla y me derribaron, tuve que arrastrarme como gusano para salir del campo de juego, porque no podía mover mi pierna, mientras mis compañeros peleaban por ganar el partido.

Cuando me recuperé volví al campo, jugué agresivo para desquitarme el golpe que me habían dado y gané, pero después, dije “me retiro del fútbol” porque ya nadie quería jugar por diversión sino apostaban, además me dije a mí mismo “mi vida vale más que unos cuántos centavos”.

Tal vez muchos de nosotros no estemos practicando ningún juego de azar, pero pueda ser que estemos jugando diario en una app de nuestro celular y sin darnos cuenta nos estamos enviciando.

Los juegos bíblicos no sé si se practican en algunas iglesias actualmente, pero me acuerdo en mi iglesia que cuando invitábamos o nos invitaba una congregación a competir con ellos, aquello dejaba de ser santo, se convertía en una batalla campal.

Esto terminaba con ciertos insultos maquillados de supuesto respeto, muchos caían en pecado porque no querían perder, y actuaban más como paganos que cristianos.

Cuando terminaba esta competencia santa y aparentemente bíblica, no sentía ninguna satisfacción espiritual, aquella victoria y derrota sabía a impiedad, a contienda, a hipocresía.

Aunque no era un juego donde habíamos apostado, las ganas de salir con la victoria, hacía que surgiera aquel “hombre carnal”, la competencia se volvía acalorada en el templo con Biblia en mano, el fin era aprender de las Escrituras, no cómo ganarle a toda costa a nuestro hermano.

Idolatría

Hay muchos juegos que no son de azar, pero su mal uso nos podría estar enfermando. No estoy condenando los juegos sanos, mi énfasis es que cuando le dedicas más tiempo al juego estás cayendo en idolatría, porque le estás tomando amor y admiración excesiva sin darte cuenta a un juego.

Te dejo esta pregunta para reflexionar: ¿Los juegos que practico le estoy dedicando más tiempo que a Dios? ¿Me doy cuenta de ello, pero no intento hacer nada porque no lo veo mal? ¿He pensado en las consecuencias espirituales y personales que me causará la adicción al juego o creo que puedo con todo?

“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”.

1 Corintios 6:12.

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Comunicador Social con especialidad en Radio y Televisión. Diplomado en Teología por el Seminario Teológico de Nicaragua. Diez años de experiencia en periodismo cristiano. Manejo de Redes Sociales y SEO. Periodismo Digital. Actualmente supervisor de edición en NoticiaCristiana.com.

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