Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Connect with us

Teología

Pastor refuta con Biblia postura de Papa sobre pena de muerte

Según el Papa, el mandato para oponerse a la pena de muerte viene de los diez mandamientos; el mandamiento ‘No matarás’ tiene valor absoluto y se aplica tanto a los inocentes y a los culpables.

Publicado

en

El pastor y teólogo Russell Moore, uno de los más influyentes líderes evangélicos norteamericanos, publicó un artículo en el que dice concordar parcialmente con la postura del papa Francisco acerca de la pena de muerte, y añadió que es necesario prudencia sobre el asunto.

Moore es presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa, un brazo de políticas públicas de la Convención Bautista del Sur (tenida por muchos como la mayor denominación protestante del mundo en número de iglesias) en Estados Unidos. En su artículo, destrincó la postura contraria a la pena de muerte adoptada por el actual pontífice católico desde el punto de vista bíblico.

El papa Francisco pronunció esta semana que la pena de muerte es “inadmisible”, cambiando oficialmente la enseñanza de la Iglesia Católica Romana sobre la pena de muerte. Él ya había pedido la abolición de la pena de muerte en todo el mundo en 2016. El catecismo actualizado de la Iglesia ahora considera la pena capital como “un ataque a la inviolabilidad y dignidad de la persona”. A continuación las palabras del pastor:

Según el Papa, el mandato para oponerse a la pena de muerte viene de los diez mandamientos; el mandamiento ‘No matarás’ tiene valor absoluto y se aplica tanto a los inocentes y a los culpables. Algunos pueden preguntarse entonces si el cristianismo consistente debería, como el Papa dice, ordenar objeción moral y política a la pena capital en todas las circunstancias.

Déjeme primero decir donde estoy de acuerdo con el papa. Él está absolutamente seguro sobre el valor de la vida humana. Me alegro de que se haya manifestado contra una cultura de la muerte que ve la vida como, en sus palabras, “desechable”. También es cierto en cuanto a la responsabilidad de la iglesia con los prisioneros, recordar a aquellos que están presos, ministrar a ellos y trabajar contra políticas que violan la dignidad humana o endurecen a los criminales en su criminalidad.

Dicho esto, no puedo convenir con el Papa Francisco que la pena de muerte sea, en todas las circunstancias, una violación del mandamiento de no matar.

Le puede interesar: Papa Francisco: “El tarot, las lecturas de la palma son idolatría

Hay, por supuesto, una corriente de pensamiento cristiano que se opone consistentemente a la pena de muerte. Esta es la tradición pacifista, representada en muchos lugares en la iglesia antigua y, por ejemplo, en iglesias anabaptistas. La visión pacifista ve todo acto de matar como moralmente equivocado, bajo todas las circunstancias. Esta visión se opone no sólo a la pena de muerte, sino también a la guerra o a la acción militar. Esta tradición prohíbe a los cristianos de servir en las fuerzas armadas o de autorizar acciones letales como magistrados civiles responsables de las fuerzas militares o policiales. Al menos desde Agustín, la Iglesia Católica Romana defendió el principio de la “guerra justa” en al menos algunas circunstancias, así como la mayoría del protestantismo. Pero es ahí donde está el debate: todo acto de matar o no matar.

Si alguien cree que el Estado puede ordenar que los militares maten a combatientes oponentes en la guerra, no se cree, por definición, que cada instancia del asesinato del Estado es una violación del mandamiento de no matar.

De hecho, la Ley Mosaica en la que se revelan los diez mandamientos prevé la pena capital en múltiples instancias. Ciertamente, los aspectos civiles de la alianza mosaica no se aplican fuera del orden teocrático de la nación del pacto de Israel, en el Antiguo Testamento. La nueva alianza aplica un mandamiento de pena de muerte en la antigua alianza a la excomunión de la iglesia en el nuevo (1 Corintios 5:13, Deuteronomio 13: 5). Sin embargo, el punto aquí es que la propia Ley Mosaica traza una distinción entre asesinato y ejecución legal por el Estado.

También: Papa Francisco le dice a hombre gay: ‘Dios te hizo así’

Además, la aplicación de la pena de muerte es anterior al código Mosaico. En la alianza con Noé, Dios prohibió el asesinato y, al mismo tiempo, hizo provisión para la pena de muerte en algunos casos. “Quien derrama la sangre del hombre, por el hombre, su sangre será derramada, pues Dios hizo al hombre a su propia imagen”, declaró Dios (Génesis 9: 6). Aquellos que se oponen a la pena de muerte dirían que eso sólo describe la realidad en lugar de prohibirla. Y, sin embargo, Dios parece fundamentar el derramamiento de sangre por el hombre en la dignidad de la vida humana. La humanidad, creada a imagen de Dios, es de tal valor que matar es soportar las más terribles consecuencias imaginables, la pérdida de la propia vida.

En el Nuevo Testamento, Jesús y sus apóstoles prohíben a la iglesia de ejercer venganza contra cualquiera (Mateo 5: 38-44) e incluso de juzgar a los que están en el exterior (1 Corintios 5:12). Y, sin embargo, en Romanos 13, después de que el apóstol Pablo llamó a los cristianos de la venganza (12: 14-21), Pablo habla del Estado romano “portando la espada” contra los “malhechores” por la propia autoridad de Dios (13): 1-5). Algunos argumentan (de forma poco convincente, en mi opinión) que ese “tenor de la espada” es poder policial, no pena de muerte. Pero el poder policial, si armado con armas letales, siempre lleva por lo menos la posibilidad de la muerte del malhechor. Si eso es siempre y en todo lugar asesinato, entonces merece la sanción completa del juicio moral de Dios.

Pablo no hace tal cosa, aunque la Biblia en otro lugar claramente llama injusta e inmoral la ejecución del inocente por el Estado (Apocalipsis 20: 4). El ladrón en la cruz, en su arrepentimiento, reconoce que sus acciones son de hecho merecedoras del castigo que él estaba recibiendo, que era la muerte, mientras que la ejecución de Jesús no era merecida y, por lo tanto, injusta (Lucas 23:41).

Esto no resuelve la cuestión de si debemos tener pena de muerte. Existen, en muchos lugares, serios problemas con la aplicación de la pena de muerte. Evidencias de ADN descubrieron lugares donde personas inocentes fueron ejecutadas; esto es inmoral y un acto de injusticia pública (Proverbios 17:15). Existen, en muchos lugares, disparidades raciales y económicas en la pena de muerte. Tal es una abominación para un Dios que es imparcial y exige imparcialidad en la justicia. Estos son problemas no sólo con la pena de muerte, pero con casi todos los aspectos de la justicia penal, incluyendo la sentencia de prisión.

Además: Respuesta del Papa cuando niño le preguntó: Mi padre murió siendo ateo ¿está él en el cielo?

Los cristianos pueden debatir si un Estado debe declarar una moratoria a la pena de muerte mientras reforma las prácticas injustas de condenación. Los cristianos pueden debatir si la pena de muerte es eficaz como disuasorio o si la pena de muerte es significativa en un mundo en el que los sistemas jurídicos retrasan por años la aplicación de la pena. Estos son debates prudenciales sobre la mejor manera de ordenar nuestros sistemas políticos, y no debates sobre si todo acto de asesinato estatal es asesinato y, por lo tanto, inmoral e injusto.

El Papa está aquí haciendo más que un argumento prudencial. Él está aplicando el mandamiento contra el asesinato a toda aplicación de la pena capital. En eso, creo que está equivocado. Podemos discrepar, con buenos argumentos de ambos lados, sobre la pena de muerte. Pero, al hacerlo, no debemos perder la distinción que la Biblia hace entre los inocentes y los culpables. El Evangelio nos muestra perdón para los culpables a través de la expiación que absorbe el pecado el propio Cristo, no a través de la negativa del Estado a realizar la justicia temporal.

 

Continuar Leyendo
Advertisement

Teología

Nueva teoría revela que los dos crucificados junto a Jesús no eran ladrones

El estudioso concluye que los hombres crucificados en tiempo de Jesús eran judíos que se rebelaron contra Roma.

Publicado

en

Los Evangelios afirman que Jesús fue crucificado junto a otros dos hombres. Pero no dicen quiénes eran. Marcos y Mateo dicen que eran “bandidos” (en griego: lestés). Lucas los llama “malhechores” (kakúrgos). Y Juan solo habla de “otros dos”, sin más explicaciones.

Recientemente el teólogo Ariel Álvarez Valdez, contradijo las Sagradas Escrituras. Pues asegura que esa afirmación bíblica no concuerda con las investigaciones históricas.

Según Valdez supuestamente Poncio Pilato no ordenó que los supuestos ladrones se ejecutaran junto a Jesús. Tras afirmar que, en ese tiempo, los romanos sólo crucificaban a personas consideradas como rebeldes políticos, o revolucionarios sociales o subversivos.

Agrego que esa época en Roma sólo recibía esas condenas quienes estaban en contra del imperio romano, no los ladrones. En este sentido, el teólogo cita a Flavio Josefo, quien afirma que, a mediados del siglo I, la palabra griega “lestés”, adquirió otro significado.

“Eran revoltosos” asegura teólogo

El estudioso concluye que los hombres crucificados en tiempo de Jesús eran judíos que se rebelaron contra Roma. Por tal razón, concluye que los dos hombres crucificados con Jesús no eran ladrones sino revoltosos sociales.

El teólogo asegura que no existía ninguna relación entre los dos hombres y Jesucristo. Y preciso que Cristo lo condenaron por ser un subversivo político, rebelde y agitador social, de acuerdo a las Sagradas Escrituras.

“Es poco probable que varias personas condenadas el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar, por la misma causa, por el mismo gobernador y con la misma pena, no estén relacionados”, precisó el teólogo para el rotativo argentino.

Agrego que en Judea no había levantamientos políticos todos los días. Por tanto, no se puede suponer que eran perturbadores sociales de otra rebelión diferente a la de Jesús. Sin embargo, el teólogo concluye que los dos hombres eran discípulos de Jesucristo, porque lo condenaron de la misma forma y por el mismo delito.

De acuerdo con lo aportado por el teólogo, otro detalle que confirma el vínculo entre los dos hombres y Jesús es la manera en que fueron crucificados. Los cuatro evangelios coinciden en que Jesús fue colocado en el medio, mientras que a los otros dos los colocaron “uno a su derecha y otro a su izquierda” (Mc 15,27; Mt 27,38; Lc 23,33; Jn 19,18). ¿Por qué ubicarlos así? Jesús había sido considerado el líder de los otros dos, sus discípulos.

Otra duda que obtiene respuesta: ¿por qué insultaban a Jesús si supuestamente no lo conocían? Como parte de su movimiento, seguramente se sintieron desilusionados ante el fracaso del líder y protestaron indignados. “¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti y a nosotros” (Lc 23,39), le recriminó uno de los crucificados, es decir que no era un delincuente común que no conocía a Jesús, sino por qué le diría Mesías.

“Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino” (Lc 23,42) fue uno de los dichos de uno de los crucificados. Claramente, el hombre tenía confianza con Jesús y creía en sus palabras: estaba convencido de que Jesús era rey y que tenía poder para hacerlo entrar en su Reino.

A falta de saber su identidad (nombre y apellido), queda contestar por qué los evangelios nunca dijeron que los dos crucificados eran discípulos de Jesús. La respuesta es sencilla, según Álvarez Valdés. Entre los primeros cristianos se desarrolló la idea de la muerte salvadora de Jesús, de que Jesús había dado su vida por la humanidad y que su muerte en la cruz había sido redentora.

En consecuencia, la crucifixión se convirtió en el hecho central de su vida, y se le atribuyó un valor salvador único e incomparable. En este contexto, un Jesús muriendo por el Reino junto a otros compañeros, le hacía perder centralidad y exclusividad, según dice el teólogo católico.

Por eso la tradición olvidó pronto la identidad de esos dos discípulos, y se silenció toda referencia a ellos, dando la impresión de que había muerto solo.


Publicado en: NOTICIACRISTIANA.COM – CLARIN, YAHOO NEWS, LOS ANDES – Entérate diariamente de todas las noticias cristianas evangélicas.


Continuar Leyendo

Teología

“Jesús fue víctima de abusos sexuales”, dice estudio de una teóloga

Al leer lo que se conoce como las “narraciones de la Pasión” del Evangelio, que describen el arresto, el juicio y la crucifixión de Jesús, en varios puntos relatan cómo “Jesús sufrió el despojo forzado”.

Publicado

en

ROMA – Rocío Figueroa, una teóloga y sobreviviente de abuso sexual, ha llegado a una conclusión que a algunos les puede parecer impactante o difícil de aceptar, pero ella insiste en que está ampliamente respaldada: que el mismo Jesús fue víctima de abuso sexual. El estudio dijo que podría ser útil para la Iglesia.

Figueroa dice que si ven a Jesús como una víctima probablemente ayudaría a los sacerdotes y la jerarquía de la iglesia a simpatizar con los sobrevivientes del abuso, todavía puede haber un temor de poner a Cristo y la sexualidad en la misma caja debido a lo que llamaron un “tabú” cultural eclesial.

Hablando con Crux, Figueroa dijo que frente a la actual crisis de abuso sexual clerical que sacudió el catolicismo global, la Iglesia “está obligada a revisar y reevaluar” su enfoque teológico del abuso sexual.


Figueroa, docente de Teología Sistemática en Good Shepherd College en Auckland, Nueva Zelanda

Como parte de su propio esfuerzo, Figueroa realizó un estudio con el teólogo David Tombs titulado: “Reconociendo a Jesús como víctima de abuso sexual: respuestas de sobrevivientes del Sodalicio en el Perú”.

Tombs fue uno de los primeros en publicar sobre el concepto de Jesús como víctima de abuso sexual en 1998, pero el tema nunca ganó mucha atención. Sin embargo, Figueroa dijo que el estudio que ella y Tombs hicieron juntos ha despertado un gran interés desde su publicación a principios de este mes.

Figueroa es un ex miembro de la Comunidad Mariana de Reconciliación (MCR), una Sociedad de Vida Apostólica pontificalmente reconocida. Layman Luis Fernando Figari, quien fundó el Sodalitium Christianae Vitae (SCV) en Perú en 1971, fue sancionado por el Vaticano en 2017 después de que se reveló que él y otros miembros de alto rango habían perpetrado años de abuso sexual, físico y psicológico dentro del comunidad. Figueroa ha denunciado haber sido maltratada por uno de los miembros de alto rango de la rama masculina de la SCV cuando tenía 15 años.

Figueroa, docente de Teología Sistemática en Good Shepherd College en Auckland, Nueva Zelanda, e investigadora externa en el Centro de Teología y Asuntos Públicos de la Universidad de Otago, ha pasado los últimos cuatro años investigando el impacto espiritual del abuso clerical.

Publicado a principios de este mes en inglés y en español, su estudio sobre Jesús como víctima de abuso sexual sigue un proyecto de investigación llamado “¿Cuándo te vi desnudo?”, Lanzado en 2018, que se centró en los sobrevivientes del SCV y las consecuencias de lo que ellos experimentaron.

En el estudio recientemente publicado, Figueroa y Tumbs resaltan las reacciones de ocho víctimas de abuso sexual dentro del SCV a la idea de Jesús como víctima. Refiriéndose al pequeño número de víctimas incluidas en el estudio, Figueroa dijo que no era “un estudio cuantitativo, sino uno cualitativo”.

“No queríamos sacar conclusiones generales”, dijo. “Queríamos profundizar en las respuestas de los sobrevivientes”.

Figueroa dijo que había tres preguntas principales que ella y Tombs querían abordar, la primera de las cuales era si la tortura y crucifixión de Jesús involucraban alguna forma de abuso sexual. Las segundas dos preguntas se enfocaron en las reacciones de las víctimas a las pruebas históricas, y el impacto que la idea tendría en la Iglesia y la comprensión general de la compasión de Dios en el mundo.

Según Figueroa, después de explorar el contexto histórico de los evangelios, la respuesta a la primera pregunta resultó ser un claro sí.

Al leer lo que se conoce como las “narraciones de la Pasión” del Evangelio, que describen el arresto, el juicio y la crucifixión de Jesús, en varios puntos relatan cómo “Jesús sufrió el despojo forzado”.

“Tres veces se vio obligado a quitársele la ropa, y estaba frente a un grupo de 500 soldados”, dijo Figueroa, y agregó que el propósito de esto era la “humillación sexual”.

Destacó que existe una diferencia entre la humillación sexual y el asalto sexual. Si bien ambos se consideran abuso, “existen diferentes formas de abuso”, que incluyen tanto la humillación sexual, que incluye desnudez forzada, burla, desnudarse o tocarse, y la agresión sexual, cuando ocurre el acto físico.

En el caso de Jesús, Figueroa dijo que era una práctica común que tanto la comunidad judía como el Imperio Romano humillaran a sus víctimas como parte del proceso de tortura.

“También era una práctica común crucificar a los prisioneros absolutamente desnudos”, dijo, y refiriéndose a la escena de la crucifixión de Jesús en el Evangelio de Juan, observó cómo el evangelista escribe que Jesús fue despojado y los soldados echaron suerte por su ropa.

“La realidad es que Jesús murió desnudo. El objetivo no era solo matar a la víctima, sino también humillar, humillarlo sexualmente”, dijo, explicando que, aunque las representaciones artísticas de Jesús en la cruz siempre lo representan cubierto con una tela, probablemente no fue el caso.

“Quizás sintieron que era demasiado escandaloso, demasiado fuerte, demasiado impactante para ver a Jesús tan humano, tan realista”, dijo.

Y aunque algunos supervivientes observaron que presentar a Jesús como víctima poco les va a ayudar a las víctimas que ya no se consideran cristianos, todos se pusieron de acuerdo en que el relato puede ayudar, y mucho, a la Iglesia como institución.

Según relató la teóloga, los supervivientes “dijeron que el problema es que la Iglesia nunca se ha enfrentado a la realidad de la sexualidad de una forma saludable [y] si [obispos y curas] no pueden ver también la sexualidad de Jesús, la sexualidad de los seres humanos, no pueden ver la perversión que es el abuso sexual”. “Si sigues a Jesús y ves a las víctimas, verás el rostro de Jesús en las víctimas, que Jesús sufrió lo mismo”, explicó Figueroa.

Sin embargo, dijo que todas las víctimas estuvieron de acuerdo en que reconocer a Jesús como víctima de abuso sexual sería bueno para la Iglesia.


Publicado en: NOTICIACRISTIANA.COMCRUX NOW – Entérate diariamente de todas las noticias cristianas evangélicas.


Continuar Leyendo

Teología

Sacerdote dice que el infierno es un “estado del alma”

Las autoridades católicas rechazan la idea del infierno como un lugar: “el infierno está dentro del corazón, del alma y de la mente”.

Publicado

en

ITALIA.- El sacerdote italiano Athos Turchi, profesor de filosofía en la Facultad Teológica de Italia Central, afirmó que el infierno no es un espacio, ni un lugar. “El infierno es el estado del alma que está lejos de Dios, en el odio y en contraste con Dios”, dijo en una entrevista con el Vaticano.

Durante una discusión sobre el misterio de la muerte de Cristo, Turchi recordó que en el Credo (profesión de la fe católica), Jesús fue crucificado y tras su muerte, fue sepultado y “descendió a la mansión de los muertos”.

“No descendió al infierno para liberar a los condenados, ni para destruir el infierno de la condenación, sino para liberar a los justos que lo habían precedido”, destacó.

El papa Francisco, por su parte, dijo que “el infierno es estar lejos de Dios”. Durante una misa, en noviembre de 2016, mencionó que el infierno no es una sala de tortura. “Inferno es estar lejos para siempre del Dios que da la felicidad y el Dios que tanto nos ama”, subrayó.

Tanto el sacerdote como el papa afirmaron que el concepto de infierno encaja mejor en la desesperación humana que ilustra un “estado” de infierno, que está dentro del corazón del hombre, del alma y de su mente. “No está en algún lugar”.

Inferno es una opción

Sosteniendo la idea de que el infierno no es una forma de condenación, el Papa afirmó que, en realidad, “es una elección”. En otra misa, en 2015, Francisco hizo una mención semejante.

“Usted no es enviado al infierno, es usted que va por elección propia. El infierno es querer apartarse de Dios, por no querer el amor de Él”.

“El diablo está en el infierno porque él quiso. Él es el único que estamos seguros de que está en el infierno”, continuó. Más tarde, en la sala de prensa, aún reveló que el concepto de infierno como está en la Biblia “no es una transcripción fiel” y aunque es “fruto de una reconstrucción”. “No podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos. Morir en pecado mortal sin arrepentirse significa quedarse separado del Todopoderoso, por nuestra propia opción“, dijo el padre Turchi. “La única forma de salvación es estar en el amor de Dios, aceptando a Cristo”, concluyó.

Continuar Leyendo
Advertisement

Redes Sociales

Advertisement

Más leídas